lunes, 12 de septiembre de 2016

El contagio


'Containment' llegó a la parrilla de la CW cuando sus series de temporada alta empezaron a despedirse. Con un formato de serie evento, sus trece capítulos la convertían en serie ideal para el verano. Desde la cadena vendieron que se trataba de una historia contada como miniserie, pero estaba claro que en caso de haber sido un éxito el drama hubiese tenido una segunda temporada. 

En "Cordón sanitario" hice la review de su Piloto, por eso a partir del siguiente párrafo habrá spoilers sobre su primera y única temporada.


'Containment' ha resultado ser un drama lo suficientemente atractivo y fresco como para seguirlo semana tras semana en verano. Lo que no quita para reconocer que tuvo un final fácil y poco arriesgado. Y eso que decidió matar a Katie, una de sus protagonistas, cuando el desenlace estaba cerca, rompiéndole el corazón a Jake (si Jake sufre, yo sufro). Evidentemente, y al contar con un número tan reducido de episodios, su historia amorosa ha sido algo precipitada. Pero ha quedado bonita. Muy al estilo CW. Por eso la muerte de Katie me pilló desprevenido pues, en el  momento en que se contagió (de la forma más tonta), tuve claro que ella sería la primera en curarse. En esta pareja ha jugado un papel muy importante Quentin (Zachary Unger: 'Billions'), el adorable (y sufrido) hijo de Katie.

Opuestamente a lo que han despertado en mí como pareja Katie y Jake, Lex y Jana me han importado más bien poco. Si a los primeros el brote les unió, a los segundos les separó. Y es que Lex se convirtió en una herramienta para controlar a las masas; en la cara amable que iba a resolver las dudas de los ciudadanos mientras la doctora Lommers se iba de rositas. Porque sí, como no podía ser de otro modo, ella estaba al tanto de todo lo ocurrido. Creo que el hecho de confundir tanto al espectador ha sido otro de los aciertos de la serie, pues aunque parecía claro que Sabine estaba detrás del virus, ciertos giros del guión podían hacernos pensar lo contrario (cada dato que averiguaban tanto Jake y Katie desde el hospital como Lex y Leo desde fuera). Por su parte, a Jana, encontrarse durante tanto tiempo en un espacio reducido (lo que ha dado de sí la oficina), le ha obligado a interactuar prácticamente con los mismos personajes (incluida Suzy, la odiosa de su compañera).


La alianza entre Lex y Leo ha sido un poco la pereza, pues el de Leo ha sido un personaje bastante desagradable, pero que llegados a cierto punto se convirtió en héroe por sacar a la luz los trapos sucios. En héroe y un poco en villano, pues agitó a los habitantes encerrados en el cordón generando caos. Y, en cierto sentido, dio tantas vueltas esta investigación, que llegó un punto en el que casi perdió importancia. Tampoco me ha gustado cómo ha quedado retratada la historia de los abuelos de Teresa: quería emocionarme, pero lo veía demasiado falso (el momento en el que ella queda herida no puede ser más forzado, igual que la noche que pasa él en el coche en plena calle). Lo que sí creo que ha sido un acierto ha sido la trama entre Teresa y Xander, que han tenido que enfrentarse a todos los obstáculos posibles para poder terminar teniendo su final feliz (error: que Trey terminase teniendo corazón). 

'Containment' ha cumplido. No sólo eso, sino que le ha dado a Chris Wood el protagonista que merecía tras revelarse como villano en 'The Vampire Diaries'. Su desenlace no ha estado a la altura, pues esa aparición casi enviada por Dios me parece muy oportuna. Tal vez si hubiese sucedido a un par de capítulos del final me hubiese parecido más creíble. Pero después de todos los intentos que lleva a cabo el doctor Cannerts, la cura es encontrada muy rápido.