viernes, 28 de abril de 2017

El triunfo de Diane Lockhart


El final de 'The Good Wife' la pasada temporada nos dejó huérfanos de (muchomásqueun)drama legal, por lo que la noticia de que la gran Diane Lockhart iba a protagonizar su spin-off fue recibida con los brazos abiertos. Pasar de emitirse de una network como CBS a una canal de VOD y streaming como CBS All Access ha permitido que el matrimonio King pudiese dejar atrás la censura televisiva y ganase en libertad (para muestra, las dos versiones del primer capítulo de la temporada).

Aunque Diane (qué buena es Christine Baranski) ha sido el eje central de la serie, no hay que olvidar que junto a ella hizo las maletas Lucca (qué buena es Cush Jumbo), a quien conocimos durante la última temporada de 'The Good Wife'. A las abogadas se ha unido Maia (Rose Leslie), el tercer pilar de la serie y protagonista de la gran trama legal de la temporada (y que, visto lo visto, nos acompañará también en la segunda). Las tres han terminado trabajando juntas (cada una por una razón diferente) en el bufete liderado por, entre otros, Adrian Boseman (Delroy Lindo) y Barbara Kolstad (Erica Tazel). Sin olvidarme de Marissa (qué buena es Sarah Steele), a la que vamos a ver moviéndose en un nuevo ámbito profesional ("¿Quiénes somos?" "Quien quieras" "¡Dios, me encanta este trabajo!") junto a Jay (Myambi Nyambi), junto al que forma una pareja tan cómica como peculiar.


Y si bien comenzamos la temporada con una Diane derrotista, infeliz y, admitámoslo, desgraciada, la situación, sin haberse producido una recuperación económica, ha cambiado bastante. En estos tres meses la dueña de la mejor risa de la televisión ha conseguido hacerse respetar en un bufete que, de primeras, no parecía que fuese a recibirle de la mejor de las maneras. ¿Nos espera en el futuro un enfrentamiento entre Diane y Barbara? Tener a Lucca ha ayudado, aunque la principal razón ha sido ser la gran profesional que es. Gran profesional, mejor persona, pues gracias a ella Maia termina también allí trabajando y lidiando con su nuevo día a día tras conocerse los delitos cometidos por su familia.

Entrando en territorio spoiler, la que peor parada ha salido de esta temporada ha sido, precisamente, Maia, que después de conocer de boca de su padre que tanto él como su madre y su tío son culpables de los delitos que les imputan, y de hacerles pensar que aceptaba el trato de la fiscalía, huye. Huye sin mirar atrás y dejando que su hija se convierta en el nuevo objetivo de la fiscalía. "Tu padre ha huido, estás detenida". En ese momento está con ella Lucca, con la que ha desarrollado una especial amistad, y que viene de comprobar que su relación con Colin tiene complicado vivir una segunda oportunidad. ¡Qué de juego ha dado esta pareja y qué bien sufre Lucca en silencio! Y por último Diane, que se reencuentra con Kurt y con el que deja la puerta abierta a una más que probable reconciliación.


Como vino siendo habitual a lo largo de las siete temporada de 'The Good Wife', en 'The Good Fight' la actualidad ha estado presente en todos y cada uno de sus capítulos, ya bien a través de sus casos semanales o con los problemas personales de sus personajes. Y al igual que en su serie madre, 'The Good Fight' ha estado repleta de grandes estrellas que se han dejado ver: Matthew Perry, Jane Lynch, Carrie Preston, Dylan Baker, Becky Ann Baker o Jane Alexander entre otros, muchos de ellos viejos conocidos. Que la temporada de una serie tan disfrutable como 'The Good Fight' sólo tenga 10 episodios la hace todavía más grande. Se queda corta porque querríamos (mucho) más, pero tiene a su favor que no deja sitio al relleno más absurdo. ¿Por qué ese odio injustificado hacia su cabecera?

jueves, 27 de abril de 2017

Bye, Mother. Bye, Norman.


'Bates Motel' se suma a la lista de series que cierran su periplo televisivo en 2017. Este lunes la cadena A&E emitió 'The Cord', la series finale de una de sus series estrella, cuya temporada final ha marcado una media de 0.44 en demos con algo menos de 1'3 millones de espectadores (la cuarta tuvo una media de 0.55 y 1'45). Y el resultado, desde mi punto de vista, ha sido totalmente satisfactorio, pues no ha quedado ningún fleco suelto, y la historia se ha cerrado de la mejor de las maneras posibles.

'Bates Motel' ha tenido una trayectoria no del todo regular. Tuvo una buena primera temporada, aunque el listón bajó en la segunda y la tercera (que es, de lejos, la menos buena de las cinco). Con la cuarta, que fue una auténtica maravilla (ay, Vera Farmiga), se recuperó del nivel perdido, y esta quinta temporada, aunque excelente, ha estado algo por debajo de la cuarta. Lo que mejor ha sabido hacer 'Bates Motel' ha sido respetar la historia contada en 'Psicosis', cuya trama no se ha desarrollado hasta la última temporada de la serie. Y con un giro muy acertado que nos pilló a todos por sorpresa, cambió la dinámica de los dos protagonistas ("El dolor que evito que sientas, tienes que sentirlo. Ahora somos compañeros, Norman") y que a Rihanna debió dejar encantada ("¡Oh, madre! ¿Qué he hecho?").


Aunque si hay algo que alabar de la serie creada por Carlton Cuse, Anthony Cipriano y Kerry Ehrin es el tremendo acierto que fue elegir a Vera Farmiga y Freddie Highmore (que incluso ha escrito y dirigido alguno de los capítulos) como los protagonistas absolutos de la función. Farmiga porque ha sabido combinar la fragilidad y la fortaleza que caracterizaron a Norma desde el principio, siendo capaz de mantener a raya a sus (muchos) enemigos, de conseguir manipular a los hombres para conseguir de ellos lo que quería y de (sobre)proteger a su querido Norman del mundo (incluso cuando él intentaba tomar el control). Y Higmore porque ha robado totalmente la serie en su quinta temporada, abrazando por completo la locura de Norman, dominando los cambios de voz y los cambios de registro en función de lo que pedía(n) su(s) personaje(s).

En un segundo plano dejo a Dylan (Max Thrieriot también ha ejercido de director de algún capítulo), Emma y Romero (Nestor Carbonell también ha dirigido), otros de los personajes protagonistas presentes en la historia desde el principio, pero que en algún momento de la historia se han alejado de la trama central esperando su regreso. Ha sido bonito ver a Dylan convertido, en el final, en un auténtico salvador y a Romero en el villano cabal que lo único que perseguía era hacer justicia. 


A partir de aquí te recomiendo que no sigas leyendo si no has visto todavía el último capítulo de la serie.

Lo único que separaba a Norman de tener la vida (y el final) que quería era Romero, al que ni corto ni perezoso pega dos tiros y deja morir junto al cadáver de Norma. No sin antes escuchar de su boca algo que nadie le había dicho: "Tú...tú la mataste. Mataste a tu propia madre. No puedes huir de ello". Es entonces cuando Norma le abandona ("Ahora ya lo sabes todo y no hay nada de lo que tenga que protegerte"), lo que provoca que Norman quiera volver a vivir "un nuevo comienzo" recordando su llegada al Motel. Avisa a Dylan, involucrándole en la historia para así asegurarse su final deseado: "No puedo dejar que me separes de ella. Yo sólo quiero estar con ella, Dylan". Y lo consigue cuando su hermano aprieta el gatillo. En ese momento Norman es plenamente consciente de lo que pide.


'Bates Motel' dice adiós regalando a los hermanos el final feliz que deseaban: Dylan formando la familia (normal) que nunca tuvo, junto a Emma y su hija; y Norman porque se reúne, para siempre, con su madre. Otro acierto de esta temporada final ha sido despedir al resto de personajes "históricos" de la serie: Caleb, Chick o el doctor Edwards, todos muertos (o desaparecidos). Muertos, como la mayoría de los personajes masculinos relevantes en la historia. Porque, al final, 'Bates Motel' se ha rebelado como una serie feminista: la sheriff, el triunfo de Marion, la nueva libertad de Madeleine, o el fascinante poder que Norma Bates ha ejercido sobre todos los personajes (femeninos y masculinos) que se han dejado ver por la serie.

miércoles, 26 de abril de 2017

Bette and Joan


Que Ryan Murphy sacase adelante 'Feud' me ha servido para varias cosas: por un lado ver, por fin, '¿Qué fue de Baby Jane?' y, por otro, redescubrir las figuras de Joan Crawford y Bette Davis (de una formar similar a lo que me ocurrió con Jessica Lange tras la primera temporada de 'American Horror Story'). Sólo por ésto 'Feud' ya me parece un acierto. Pero es que además ha sido una serie de lo más disfrutable.

Lo que en un principio iba a contar la historia de la rivalidad entre las dos leyendas de Hollywood durante el rodaje de la película de Robert Aldrich, ha terminado yendo más allá, pues la trama del rodaje se ventiló en los tres primeros episodios (qué acierto fue ver la película antes de empezar la serie). El cuarto contó la repercusión que tuvo el film y el quinto, el mejor capítulo de la temporada, relató la noche de los Oscar en la que Bette Davis perdió el que hubiese sido su tercer galardón y Joan Crawford subió para agradecer el premio en nombre de Anne Bancroft: el culmen de su venganza. 


Los dos capítulos siguientes nos contaron lo que sufrieron Davis y Crawford para seguir trabajando, aun después del éxito que supuso la única película en la que colaboraron juntas (incluyendo la previa al rodaje de 'Canción de cuna para un cadáver'). Y, finalmente, el último capítulo, una emotiva y preciosa carta de amor a las dos actrices con la que al espectador se le rompe el corazón ("Juguemos a un juego, se llama arrepentimiento"). Y en todos los episodios hemos visto cómo lo profesional afectaba a lo personal (qué difíciles las relaciones madre-hija).

'Feud: Bette and Joan' ha sido una delicia para los que amamos Hollywood (tanto de forma amateur, como es mi caso, como de forma profesional). Ha sido fascinante conocer la historia delante y detrás de las cámaras y comprobar lo injusta que fue la industria con dos mujeres que lo fueron todo ("¿Qué sentiste al ser la chica más guapa del mundo?" "Fue maravilloso. La alegría más grande que puedas imaginar. Pero no fue suficiente. ¿Qué sentiste al ser la chica con más talento del mundo?" "Fue genial. Y nunca fue suficiente") y a las que convirtió en víctimas de un sistema machista y misógino. Pero no ha sido la suya la única lucha que hemos presenciado: el propio Aldrich luchó por mantener a flote su matrimonio a la vez que intentaba tener la carrera que deseaba; o el personaje de Pauline Jameson, mano derecha de Aldrich y que intentó labrarse una carrera como directora, no siendo hasta después de unos años cuando descubrió que su futuro estaba en los documentales. O Mamacita, el personaje bombón al que ha dado vida Jackie Hoffman, luchando contra una jefa tirana a la que conocía y sabía tratar como ninguna otra persona.


Como bien se señala en el último capítulo, jamás se supo a ciencia cierta lo que ocurrió entre ambas mujeres, y por eso la serie acierta de pleno al mezclar hechos reales con rumores/habladurías. Lo cierto es que bien pudo ser que Joan y Bette se enfrentasen al rodaje de Baby Jane con esas ganas de establecer una amistad entre ambas, pero la industria, una industria que les presionó desde el principio ("Mi agente me dijo que si quería trabajar después de los 25 años debería invertir en mis pómulos") les manejó de tal modo que sólo le interesaron como dos mujeres enfrentadas y que se profesaban un odio (y admiración) mutuos. Dos grandes rivales que pudieron haber sido grandes amigas. El trabajo que ha hecho todo el reparto es carne de premios, siendo especialmente admirable la labor de sus dos protagonistas: Susan Sarandon y Jessica Lange. Ambas con dos actuaciones muy lucidas y que van alternando en protagonismo (si bien el principio de la serie es para de Sarandon, el final es de Lange).

jueves, 20 de abril de 2017

Las mejores frases de la sexta temporada de '2 Broke Girls'


'2 Broke Girls' es una superviviente. La comedia de la CBS ha superado cambios en su día de emisión y en su horario, bajones en la calidad de sus capítulos y, aún así, la cadena todavía no se ha pronunciado respecto a su futuro. Respecto a su futuro con una merecidísima séptima temporada, pues la serie protagonizada por las maravillosas Kat Dennings y Beth Behrs está atravesando uno de sus mejores momentos. 

Con una media de 1.31 en demos y 5'6 millones de espectadores, la sexta se ha convertido en la temporada menos vista de la serie, pero aún así marca unos datos que deberían asegurarle, al menos, un año más de emisión. De ser así las chicas regresarán con los preparativos de la boda de Max (¡qué acierto es recuperar a Randy!), siguiendo trabajando en el restaurante para pagar el vestido de Caroline (feliz ahora junto a Bobby) y comprobando si la película basada en su vida se convierte en un éxito. En caso de no continuar una temporada más, la serie se despidió con un final feliz para sus protagonistas.

Para celebrar su final de temporada he querido recopilar algunas de las mejores frases que hemos escuchado a lo largo de sus 22 episodios.


"¿Adónde ha ido ese tío? Ha desaparecido más rápido que Adam Lamber" (Max Black)

"Las chicas han asustado a Han y le ha hecho reír a Barbara. Supongo que le gusta oír a otros niños en apuros" (Sophie Kachinsky)


"Aquí está su pescado del día. El día es el lunes pasado" (Max Black)

"Chicas, tenéis menos planes que cualquier temporada de 'American Horror Story'" (Han Lee)


"Ojalá ganarais 'American Idol' para no tener que volver a escucharos de nuevo" (Max Black)

"No puedo creer que estemos tiradas en medio de la nada. Amanda Knox tuvo unas mejores vacaciones que nosotras" (Caroline Channing)


"¿Por qué nunca lleva la camisa puesta? Es como Kirsten Dunst en un papel dramático" (Caroline Channing)

"Si voy a tener sexo con Bobby necesito ropa interior nueva. Mis bragas actuales tienen más agujeros que la trama de 'La Llegada'" (Caroline Channing)


"Estoy a punto de perder el control, ¡y creo que me gusta!" (Caroline Channing)

"No contéis conmigo. Si nos pillan a los cinco con un cadáver, sabéis que van a echarle la culpa al tío negro" (Earl)


"Es solo que conozco a los chicos y no has estado en una relación desde que Ben era el mejor Affleck" (Max Black)

"Bueno, estamos buscando un poco de entretenimiento. Oleg y yo nos hemos hecho un maratón de todo. Ya sabes, incluso 'Santa Clarita Diet'. Es una dieta que no voy a seguir" (Sophie Kachinsky)


"Hace mucho que se fue; como mi flequillo o la democracia" (Caroline Channing)

"¿Me han combinado con Earl? Quiero decir, si quisiera que me combinases con alguien no habría dado un hígado para que me separaran de mi hermana gemela" (Sophie Kachinsky)

martes, 18 de abril de 2017

Bye, Girls!



'Girls' se une a la lista de series que terminan en 2017. El pasado domingo la HBO emitió su series finale: un capítulo muy especial centrado en la relación de Hannah con, por un lado, Marnie, su mejor amiga; y, por otro, con Loreen, su madre. Este capítulo ha llegado una semana después de las despedidas oficiales de las otras dos chicas del grupo, Jessa y Shoshanna (con una despedida tan agridulce como realista), que dijeron adiós a la vez que Elijah. Adam, por su parte, se despidió siete días antes, igual que Ray.

Nadie esperaba el giro que la vida de Hannah ha dado esta última temporada, cuando descubrimos que se había quedado embarazada del personaje al que en la (maravillosa) season premiere interpretó Riz Ahmed. No ha sido éste el único cambio, pues los diez capítulos de despedida han sido diferentes a los que nos había ofrecido la serie hasta el momento (sin perder por el camino alguno de sus rasgos más característicos, como pudimos comprobar cuando Hannah habla de la técnica de maquillaje de Shailene Woodley o su monólogo sobre el vello púbico). Hemos perdido de vista a personajes (Shoshanna, más ausente que nunca), aunque lo cierto es que todos aquellos que han tenido relevancia en la vida de las protagonistas han dicho adiós a la audiencia cerrando su historia ("Eat a dick!").


Y al final nos hemos quedado con Hannah. Con Hannah y con una Marnie dispuesta a ayudarle a criar a su bebé (de igual forma que hizo Adam) y a no separarse de su lado a pesar de dejar claro que no es feliz ("No necesito ser feliz. No es mi momento"). Y es que Marnie está sola ("Todo el mundo en mi familia es una basura mentirosa") y Hannah ha sido lo único duradero en su vida ("¿Me prometes que seremos siempre amigas?"). Pero a Marnie le termina pudiendo la situación y recurre a Loreen, que a través de sus consejos ejerce más de madre que la desastrosa Evie. A Loreen tampoco le viene del todo mal acudir al rescate, pues como ella misma afirmó esta temporada: "Estoy sola. Así va a ser por el resto de mi vida". Aunque el cénit del episodio lo ha protagonizado Hannah con una adolescente a la que ayuda en la calle. En ese momento abraza su condición de madre, regresa a casa y consigue que su bebé acepte su pecho. Hannah deja de pensar en ella, en lo difícil de la situación, y convierte al pequeño Grover en lo primero de su vida.

'Girls' ha sido una serie en torno a la amistad, las crisis personales y el egoísmo de mi (nuestra) generación. Todos hemos sido Hannah, Marnie, Shoshanna y Jessa en algún momento de nuestras vidas. Y todos hemos conocido un Elijah. A lo largo de estas seis temporadas los espectadores, al igual que sus protagonistas, hemos crecido y madurado, casi podríamos decir que de la mano. Esa es la razón por la que 'Girls' ha sido una serie más disfrutable viéndola con el paso de los años que del tirón en el sofá. Atrás queda una de mis escenas favoritas vistas en una serie de televisión y una de las peores decisiones, en mi opinión, que tomó la serie (Jessa y Adam como pareja). Mil y una tramas que quedan para el recuerdo sobre una de las mejores series que nos deja la segunda década del siglo XXI.

lunes, 10 de abril de 2017

La familia con poco tirón


'The Real O'Neals' cerró su segunda temporada a mediados de marzo con escasísima repercusión. Y es que la comedia de la ABC, que la pasada temporada llegó como recambio en midseason, renovó por un segundo año a pesar de sus datos (1.12 en demos y 3'94 millones de espectadores). La segunda temporada ha sido un fracaso (0.93 y poco más de 3 millones de espectadores), por lo que no es de extrañar que la cadena no se haya pronunciado con respecto a su futuro (es más, hay miembros del reparto que ya tienen proyectos nuevos). Así que, después de haber visto el último capítulo de la segunda temporada, sólo espero que la ABC confirme su cancelación.

La premisa de la serie no era mala: una familia irlandesa, cristiana y conservadora que vive en Chicago descubre de la noche a la mañana los secretos que se guardan entre ellos. A destacar, y siendo los únicos que han tenido presencia en la serie, el divorcio de los padres y la homosexualidad del hijo mediano. De hecho, la primera temporada se centró en cómo Eileen (una Martha Plimpton que haga lo que haga está siempre fantástica) aceptaba que su hijo Kenny (Noah Galvin siendo insoportable e irritante la mayor parte del tiempo) era gay. El divorcio servía simplemente para hacer estallar a la familia y comprobar cómo Eileen y Patt (Jay R. Ferguson) adaptaban su vida sentimental al cambio.


Sobre 'The Real O'Neals' se ha escrito poco. Muy poco. Y cuando se ha hecho ha sido para hablar de polémicas. Primero, cuando Noah Galvin estalló contra Colton Haynes por la forma en la que salió del armario. Esta polémica a punto estuvo de costarle a la serie su segunda temporada. Y después, pero en menor medida, cuando Sara Ramírez ('Anatomía de Grey'), criticó tanto a la cadena como a la serie por una broma sobre los bisexuales. Cuestiones que impidieron que la gente se centrase en uno de los grandes aciertos (por no decir el único) que ha tenido 'The Real O'Neals': mostrar cómo una familia puede aceptar, aunque cueste al principio, que uno de sus miembros es gay. Ha sido tan natural como divertido verlo y, de hecho, en la season (¿series?) finale, el personaje de Plimpton ha plantado cara a los padres de la mejor amiga de su hijo cuando éstos le echan de casa por salir del armario.

La serie es bastante prescindible. Salvo la trama Kenny-Eileen, que es lo que consigue diferenciarla del resto, no ofrece nada que la haga especial. No la he visto como una serie cuidada, y aunque sí es cierto que ha tenido momentos brillantes (el capítulo del baile de graduación en la primera temporada o el de Halloween en la segunda), no compensan. Me fastidia que un personaje que podría haber dado tantísimo juego como ha sido Jodi (Mary Hollis Inboden), haya sido tan vergonzosamente secundario. Y cuando aparecía quedaba totalmente desaprovechada. Ahora que el personaje está embarazado, espero que de tener una tercera temporada se le preste la atención que requiere. En cambio a los que sí se ha sabido explotar bien han sido a los otros hijos del clan O'Neal: Jimmy (Matt Shively) y Shannon (Bebe Wood).

viernes, 7 de abril de 2017

Jessica y sus amigos


La sexta temporada de 'New Girl' llegó a su fin esta semana sin noticias sobre su renovación. A estas alturas hay tantas probabilidades de que renueve como de que el último capítulo de su sexta temporada haya sido su despedida definitiva. Su sexto año en antena ha sido el menos visto (con una media de 0.94 en demos y algo menos de 2'1 millones de espectadores), pero no es indicativo de cancelación, pues consiguió renovar habiendo marcado unos datos tristísimos con su quinta temporada (1.12 y 2'52 millones).

'New Girl' perdió el rumbo hace años. La serie no daba mucho más de sí, pero FOX le fue regalando vidas extra a pesar de que sus personajes ya no tenían el encanto de antaño. No voy a negar que, de vez en cuando, nos regalaba episodios brillantes (la búsqueda del vestido de novia de Cece, su despedida de soltera), pero por lo general había más basura (¿qué han hecho liando a Jess con Robby?) que genialidad. Su sexta temporada, desde el principio, ha sido diferente. Ha sido mejor que las dos anteriores, y el aroma a despedida se intuía desde su season premiere. De ahí que, aunque cansado, la he visto con otros ojos. Los personajes claramente se iban acercando a sus metas, a cerrar un círculo cuyo final se ha ido dibujando a lo largo de estos 22 episodios.


Nick ha seguido siendo el personaje más insoportable de la serie. Gritón e irritante de principio a fin, la aparición de Megan Fox como sustituta de Zooey Deschanel durante su embarazo fue un soplo de aire fresco para el personaje. Schmidt (cuyo nombre hemos descubierto esta temporada), ha seguido siendo el mejor personaje de la comedia. Junto a Cece forma una de las parejas más cuquis de la televisión actual, y su "independencia" esta temporada les ha sentado tan bien a ellos como a la serie en general. Por su parte, Jessica ha seguido siendo la de siempre, con sus mismos problemas, sus mismos aciertos y sus mismos defectos. Y finalmente Bishop, que siempre fue el "feo" del grupo, ha conseguido quitarse ese sambenito, gracias tanto a Aly como a su complicidad con Cece (desarrollada especialmente en la quinta temporada).

De cara a su despedida tenía mis dudas (Liz Meriwether, su creadora y productora, ha confesado que desde la cadena le dijeron que el capítulo final de la sexta temporada debía servir tanto como final de serie como simple final de temporada), pero una vez visto, el final que nos han ofrecido es tan satisfactorio y tan cuqui que la serie debería despedirse aquí. Sí, todos los personajes han llegado al final con trama suficiente como para desarrollarla en su séptima temporada (un embarazo, la búsqueda del padre, otra boda, una nueva versión de un romance ya visto, la publicación de la novela), pero sería una locura otorgarle una nueva tanda con 22 capítulos.

jueves, 6 de abril de 2017

Mujeres fuertes y supervivientes


'Big Little Lies' es, de momento, la serie evento de lo que llevamos de 2017 (con permiso de 'Feud'). Una miniserie de siete capítulos emitida en la HBO y basada en la novela del mismo nombre de la escritora Liane Moriarty. Jean-Marc Vallée (director de películas como 'C.R.A.Z.Y.', 'Dallas Buyers Club' o 'Alma salvaje') ha dirigido todos sus episodios y  David E. Kelley ('Ally McBeal', 'Boston Legal') ha hecho lo propio con los guiones. En cuanto al reparto, da vértigo enumerar a sus actrices: dos ganadoras del Oscar (Nicole Kidman, Reese Witherspoon), una doble nominada (Laura Dern), una sexta nominada (Shailene Woodley), una "hija de" demostrando ser mucho más que eso (Zoë Kravitz) y cuatro actores televisivos (Adam Scott, Alexander Skarsgard, James Tupper y Jeffrey Nordling). ¿Qué podía salir mal? Nada.

Relatada a través de dos líneas temporales, 'Big Little Lies' ha contado la historia de una comunidad de gente de bien en Monterrey (California) que se ve sacudida por la muerte de uno de sus vecinos durante la gala benéfica organizada por el colegio. No será hasta su séptimo capítulo cuando descubramos la identidad de la persona fallecida y de las implicadas en su muerte. Hasta llegar a ese momento, la miniserie de la HBO nos presenta a sus personajes y la situación en la que se encuentran cada uno de ellos, lo que terminará desembocando en el inevitable acontecimiento que cierra la historia.


Así pues, conocemos a Madeline (Witherspoon, actriz con la que me he reconciliado), Celeste (¿un Emmy para NicoleKidman?), Jane (Woodley), Renata (Dern) y Bonnie (Kravitz), cinco madres cuyos hijos empiezan juntos en la misma clase primero de primaria. Las cinco se ven involucradas en una fea situación cuando la hija de una de ellas (Renata) acusa al hijo de otra (Jane) de haberle pegado. Como no podía ser de otra manera, no conocemos la identidad del abusón hasta el final, contada de una forma muy natural. La solución de este conflicto ("Todos hacemos cosas malas de vez en cuando, ¿vale?"), que provoca la guerra entre madres (con 'Frozen on Ice' y fiestas de cumpleaños de por medio), se une al descubrimiento de la identidad del padre del hijo de Jane, a la revelación del secreto guardado por Celeste y a la muerte de uno de los personajes. Todo esto contado de forma magistral en una escena mostrada en dos montajes diferentes (el antes y el durante) y que hipnotiza al espectador.

Pero no solo es digno de alabanza el reparto adulto de la serie: el grupo de niños está perfectamente elegido, destacando especialmente Chloe (la hija de Madeline) y Ziggy (el hijo de Jane). Tanto en las escenas infantiles como en las compartidas con los adultos (me fascinaba escuchar a Chloe llamar "Mujer" a su madre). Pero lo que más me ha gustado ha sido disfrutar de un grupo de mujeres (fuertes y supervivientes) que han liderado la serie, dejando en un segundo plano a sus maridos, cuyas vidas van en función de las de sus mujeres. El sufrimiento que le ha dado Nicole Kidman a Celeste ("Estoy intentando decidir si estoy feliz o triste") le llega al espectador, testigo mudo de su desgracia. Lo mismo ocurre con la Jane ("Se volvió extremadamente agresivo") de Woodley, que no consigue liberarse de su carga hasta conocer a la maravillosa Madeline, esposa y madre perfecta ("Necesito cambiar a mi familia por un poco de vodka").


Como es evidente, la serie no continuará con una segunda temporada, aunque no miento si digo que me encantaría saber más de las cinco (en especial del trío Kidman-Witherspoon-Woodley).

miércoles, 5 de abril de 2017

Un nuevo mundo


Hoy toca despedir la segunda de mis series que terminan su andadura en 2017: 'Black Sails'. Este drama de piratas, que durante cuatro temporadas ha emitido con éxito la cadena Starz (es su primera serie original en superar las tres temporadas) dijo adiós definitivamente el pasado domingo. Y lo hizo de la mejor de las formas posibles: cerrando la trama y dando un final a cada uno de sus personajes (¡hasta las señoras Hudson y Mapleton!). Me da pena que haya tenido tan poca repercusión, pero es verdad que se trata de una serie minoritaria, lo que no quita para reconocer sus tres Emmys (vale, sí, de categorías "inferiores"), y lo magnífico de su opening.

'Black Sails' no es una serie fácil. Los guiones son densos y hay muchísimo diálogo. Pero, ay, es muy satisfactoria. Es inevitable que el espectador, durante las muchas conversaciones que se suceden a lo largo de los capítulos, se pierda, pero sabe que cuatro escenas después va ver resuelto lo hablado, y no va a quedarse con ninguna duda. Y en cuanto a la duración de sus capítulos, que ronda los 60 minutos, en absoluto ha de preocuparse, pues pasan volando, y eso se debe a que son puro entretenimiento, y a que goza de unas de las mejores escenas de acción de la televisión actual. Además, la violencia y el sexo han sido elementos clave y definidores de la serie. ¡Y con presencia de Jorge Suquet!


Desde el principio 'Black Sails' se presentó como una serie que giraría en torno a la amistad ("Cuando tú y yo pensamos igual aún no hay nada que no hayamos sido capaces de lograr") entre el capitán Flint (¡qué bueno es Toby Stephens!) y John Silver (personaje al que ha dado vida Luke Arnold). Y si algo estaba claro es que no iban a terminar bien, pues a lo largo de los 38 capítulos que ha compuesto la serie han tenido, siempre, sus roces. Y no unos roces cualquiera, sino que han discutido y luchado por sus vidas hasta entrar en razón. Así que su final, totalmente inesperado por no suceder lo que pensábamos pero sí por tener un resultado similar, ha sido grandioso.

A partir de aquí spoilers del final de la serie.

Uno de los acierto que ha tenido la serie en su final ha sido cerrar el círculo: si la trama empezó con el oro del Urca, la trama ha terminado con el oro del Urca. Rackham sabe que sobre ese tesoro hay una maldición no escrita ("He perseguido el oro del capitán Flint. He tenido en mis manos el tesoro del capitán Flint. Nunca acaba bien"), pero es la excusa perfecta para mantener viva la llama de la piratería y su espíritu aventurero. Acompañado por Anne (lo siento, ni al final he podido conseguir tragar a este personaje), y por una nueva y pequeña tripulación, Rackham va "a seguir con ésto (la piratería) un rato más". Y estrenando bandera.


Pero no ha sido ése el único aspecto del pasado al que se ha vuelto. El final que ha tenido el capitán Flint le ha llevado reencontrarse con su amado Thomas, historia que descubrimos durante la magnífica segunda temporada (ay, Miranda Barlow) y que es la razón del tormento que ha vivido nuestro capitán. El artífice ha sido Silver ("Así que tuve que devolverle a su anterior condición de ser. Una en la que él pudiese vivir sin la guerra"), que tuvo esta posibilidad de final para su amigo Flint desde hace tiempo, probablemente influido por Israel Hands ("La corona no se divide. No se comparte"), lo que ha provocado que Madi se considere traicionada. Pero ha sido su forma de evitar la guerra y de que la pareja vaya a poder vivir feliz junta.

Respecto a Nassau, y gracias al apoyo de la abuela de Eleanor (a quien la misma Eleanor iba a recurrir cuando su marido le contó sus problemas económicos), Max (reina absoluta de la serie) se ha convertido en su dirigente en la sombra, papel para el que estaba destinada desde el principio. Idelle y Featherstone son las caras visibles del poder, pero no su cerebro. Estoy seguro de que Max hubiese preferido liderar sus isla junto a Eleanor, cuya muerte ¡embarazada! me pilló totalmente desprevenido ("¿Cómo hemos podido sacrificar tanto y que nadie hay ganado nada?"), aunque hubiese sido difícil tolerar su estancia en Nassau después de todo lo hecho. El que sí va a pagar por su fracaso y humillación es Woodes Rogers.


¿Y Billy? El pobre Billy ha sufrido la peor de las transformaciones posibles, pasando de ser un encantador y sexy pirata dispuesto a revelarse ante su líder ("Estoy harto de seguirte por un camino que sólo tú pareces capaz de ver"), a un pobre desgraciado, desfigurado e insoportable pirata traidor  ("Todos son mis enemigos") que va a pasar el resto de sus días solo en una isla a la que es imposible llegar. Estaba claro que si sobrevivió al final de la primera temporada, iba a ocurrir lo mismo, en una situación similar, en este final de serie. Y pensar que la única que se planteó quitarse de en medio a Billy fue Madi ("Ya has elegido. Vive con ello").

Así pues, 'Black Sails' se despide de la audiencia con un nivel altísimo, siendo su primera temporada la menos buena de las cuatro, y siendo especialmente brillantes la segunda y la tercera. La cuarta ha sido una gozada para los fans, ofreciendo lo mejor que sabe hacer la serie y culminando con un final completamente satisfactorio. Bien por Starz por ofrecernos una serie distinta (¡una serie de piratas en pleno siglo XXI!), y cuyo testigo intentó recoger 'Crossbones', la canceladísima serie en la que John Malkovich dio vida a Barbanegra (interpretado en 'Black Sails' por Ray Stevenson y que sufrió una de las muertes más terribles y dolorosas vistas en la serie). Como bien han dicho los productores (además de hablar sobre la posibilidad de continuar la historia) la serie ha terminado en tal momento que lo ideal sería que el lector empezase a leer 'La isla del tesoro' nada más terminar de ver el capítulo final.

martes, 4 de abril de 2017

El castigo


La séptima temporada de 'The Walking Dead' ha terminado haciéndose eterna. Y eso que ha tenido el número de capítulos habitual. También es verdad que es tontería quejarse de algo que ya conocíamos de antemano: el drama de la AMC se ha caracterizado siempre por estirar al máximo sus tramas y así conseguir rellenar los 8 capítulos que componen cada una de las dos partes de cada temporada. A esto hay que sumarle que el desenlace de la temporada estaba claro desde hace meses. Y que, al conocer que una de sus actrices había fichado por una serie nueva, sabíamos ya cuál iba a ser su destino.

Así que, en la séptima season finale de la serie, emoción cero. No voy a negar que cierto giro inesperado me ha sorprendido y que las apariciones de los grupos al rescate (en el momento oportuno y con el silenciador activado en el tigre) han sido bastante épicas, pero lo que hemos visto lo preveíamos desde hace tiempo. Vale, por fin la trama ha dado un paso adelante (la guerra ha estallado), pero parece que esta guerra va a durar el máximo tiempo posible. Tiene a su favor la existencia de dos personajes como Eugene y Dwight. El primero espero que no se arrepienta de su traición/supervivencia, aunque siempre estará esa posibilidad sobre la mesa. Del segundo espero que vaya muy en serio, e imagino que jugará un papel clave en la caída de los Salvadores. Y por clave quiero decir que morirá. ¿Veremos de nuevo a Sherry?


Hablando con Sasha (qué pena perderle en su mejor momento, menos mal que nos quedan Rosita y Tara) antes de llevar a cabo su misión suicida, Negan le habla del castigo ("El castigo es cómo hemos construido todo lo que tenemos"), aunque el verdadero castigo lo hemos sufrido la audiencia viendo cómo un personaje tan bueno como el de Carol ha estado ausente durante toda la temporada. Y cuando aparecía lo hacía para mostrarnos una Carol totalmente diferente a la mujer fuerte que se ha ido construyendo a lo largo de las temporadas. Suerte que Morgan (¡qué sopor de personaje!) le hizo salir de su oasis de paz, provocado a su vez por Richard ("Tienes que matar"), al que tenemos que agradecer que finalmente el Reino se sumase a la causa. 

Por su parte, ahora que Maggie (con Jesús como mano derecha) tiene el control de Hilltop (¿dónde está Gregory?), estaba claro que iba a acudir al rescate de sus amigos, aunque para ello tire de Glenn y sentimentalismos ("Glenn tomó la decisión, Rick. Yo sólo sigo su ejemplo" sin olvidar ese "Tú eres una de las cosas buenas de este mundo" que le confesó a Daryl cuando éste pidió perdón por la muerte de Glenn) y no de la más pura coherencia. Lo que no esperaba era la traición de los Basureros (desconozco si tienen nombre oficial), aunque pensándolo detenidamente no es una decisión nada inverosímil. Lo que no me ha quedado muy claro es si se van a sumar a la guerra, del bando de los Salvadores, o si su misión se ceñía única y exclusivamente a la operación ataúd. ¿Qué quiere decir Negan cuando cambia su trato con Jadis y le dice "Las personas son un recurso"? ¿Para qué quiere el grupo de Jadis a 10 personas? ¿Tienen ganas de sacrificar gente o son más de sodomizar?


'The Walking Dead' regresará el próximo octubre con su nueva temporada. Una temporada en la que lo más probable es que Negan (¿conoceremos por fin algo sobre su vida y su pasado o ni se van a molestar en ofrecernos algo más que un villano a un bate pegado?) caiga y termine la guerra. Aunque eso está muy lejos, pues todavía hay mucho que preparar. Por el camino veremos morir a más secundarios de esos por los que no sentimos nada y cuyas muertes nos dejarán más bien fríos. ¿Conseguirán Michonne y Rick (me gusta que su mirada, cuando habla con Negan, no sea la misma que la de la noche de las muertes de Gleen y Abraham) reordenar el mundo a su manera?

jueves, 30 de marzo de 2017

La historia de amor de Jack y Rebecca Pearson


'This Is Us', el drama revelación de la temporada (es la única novedad de la temporada 16/17 que ha conseguido la renovación por dos temporadas más), llegó hace poco más de dos semanas al final de su primer año. Y lo hizo con un capítulo bastante especial, centrado en el comienzo y ¿el final? de la historia de amor ("Tú fuiste mi golpe de suerte") entre Jack y Rebecca Pearson. Pero este drama de la NBC no sólo ha sido un éxito entre la crítica, sino que la audiencia se ha rendido a sus pies, con una media de 2.68 en demos y más de 9'8 millones de espectadores. El fenómeno no es para menos.

'This Is Us' terminó su primer capítulo con un cliffhanger que pilló por sorpresa a sus espectadores, dejando claro que, aunque estábamos ante otro drama familiar (Ken Olin y Dan Fogelman no son nuevos en la materia), la forma de contarnos su historia no iba a ser la habitual. Así pues conocimos a los Pearson a través de dos líneas temporales diferentes, siendo además, la del pasado, un continuo viaje hacia delante y hacia atrás. Pero el Piloto no fue el único capítulo que terminó con sorpresa, sino que fue la dinámica habitual de los primeros episodios. Hasta que las sorpresas terminaron.


A partir de entonces hemos ido viendo crecer a Randall y Kate y Kevin (acertadísimos todos y cada uno de los actores que les han ido interpretando) hasta convertirse en los casi cuarentañeros de hoy, a los que han dado vida Sterling K. Brown, Chrissy Metz y Justin Hartley respectivamente. Les hemos visto discutir, quererse, hacerse la puñeta, sentir celos (Kevin vs Randall), relacionarse con sus amigos y, por supuesto, enamorarse. Junto a ellos han estado Jack (Milo Ventimiglia) y Rebecca (Mandy Moore), sus padres, tan protagonistas como sus hijos.

Aunque los tres hijos han sido protagonistas de sus propias tramas, especialmente relevante ha sido la de Randall, el hijo al que adoptaron los Pearson el día que nacieron Kate y Kevin (y que perdieron a su tercer bebé). La aparición de William (Ron Cephas Jones), su padre biológico y enfermo de cáncer, sacó a la luz un secreto compartido por él y Rebecca ("Necesito saber que no vas a venir a por él"). Ha sido muy bonita la forma en la que padre e hijo han recuperado el tiempo perdido, aunque esta relación tuviese fecha de caducidad por la enfermedad de William ('Memphis', el 16º capítulo de la temporada, ha sido uno de los más bonitos y especiales). 


Por su parte, las tramas de Kate y Kevin han tenido en común su parte romántica y su parte profesional. Ambos han roto con los que habían sido sus trabajos de siempre y se lanzan a vivir una nueva aventura. Con respecto al corazón, Kate y Toby (Chris Sullivan) han matenido una relación con altibajos, aunque en el futuro nos llevarán de boda; y Kevin ha mantenido diferentes relaciones amorosas con compañeras de trabajo para terminar dando la bienvenida a su pasado, al regresar con su ex mujer (Alexandra Breckenridge).

Uno de los rasgos más característicos (y cuquis) que ha tenido 'This Is Us' ha sido contarnos historias del pasado que hemos visto reflejadas en las tramas del presente (los perritos calientes de Acción de Gracias, "porque nunca pasa nada malo en Nochebuena"). Nos queda descubrir cuándo murió Jack y por qué Kate dice ser la razón por la que está muerto. ¿Estaban separados Jack y Rebecca cuando él murió? ¿O se dieron una segunda oportunidad tras la discusión vista en la season finale? ¿Comenzará Kate una carrera como cantante y cumpliendo así el sueño de su madre? ¿Conseguirá Kevin el papel en la película de Ron Howard? ¿Adoptarán Randall y Beth (Susan Kelechi Watson)? ¿A qué se dedicará ahora que ha dejado su trabajo? Para dar respuesta a estas preguntas nos tocará esperar hasta el próximo otoño, cuando la serie regresará con su segunda temporada. Ojalá con el mismo número de episodios: 18.

domingo, 12 de marzo de 2017

Adiós, Mystic Falls


Decir adiós a una serie que te ha acompañado durante ocho años de tu vida no es fácil. Tampoco vayamos a hacer de ésto un drama, pero da pena despedir a personajes a los que has visto durante 171 capítulos, como es el caso de 'The Vampire Diaries'. El drama sobrenatural, que en su momento fue la gallina de los huevos de oro de la cadena CW, se despidió este viernes de forma definitiva con la emisión de su series finale, 'I was feeling epic', precedida de un especial ('Forever yours') de despedida.

Si algo esperábamos los fans de 'The Vampire Diaries' de su último capítulo era el regreso de la maravillosa Nina Dobrev, que abandonó la serie al final de su sexto año. El suyo ha sido un regreso por partida doble, pues le hemos visto dando vida tanto a Elena Gilbert como a Katherine Pierce. Cada uno de estos personajes ha tenido el final esperado. Un final que en todos los sentidos ha sido tan epic como el título de este capítulo (¿han sido los títulos de los capítulos de la octava temporada frases dichas por los personajes en su primera temporada?).


'The Vampire Diaries' fue objeto de mofa en sus comienzos (imposible olvidar la niebla y los cuervos que, por cierto, han tenido su aparición en el último capítulo), aunque rápidamente el público empezó a ser consciente de la grandeza de una serie en la que (casi) nadie era imprescindible. Los giros argumentales y los cliffhangers fueron marca de la casa, hasta que, llegados a cierto punto, las muertes eran relativas, pues la comunicación entre vivos y muertos era más fácil de lo que pensábamos. Pero no voy a negar que he disfrutado (y defendido) la serie de principio a fin. Y sí, es cierto que 'The Vampire Diaries' tenía que terminar cuanto antes, ya que no le quedaban cosas por contar; pero ais, la pena por despedir la serie ha sido grande.

Otro de los aciertos que ha tenido 'The Vampire Diaries' a lo largo de sus ocho temporadas han sido los villanos; villanos que, todo sea dicho, tenían acentos extranjeros. Tan a la altura han estado que, uno de los que primero aparecieron por la serie, la abandonó porque la cadena le dio serie propia: Klaus y 'The Originals' (el estreno de la nueva temporada de 'The Originals' llega para ocupar el hueco dejado por su serie madre).

Pero entonces, ¿cómo se ha despedido 'The Vampire Diaries' de la audiencia? 

(texto con spoilers)


Después de ver cómo las campanadas de Vicki Donovan (¡cómo me ha gustado verle de nuevo!) mataban a su madre y nos hacían pensar que Bonnie también moría (con reencuentro prematuro con Elena incluído y la salvación de Enzo: "Lo siento amor, pero aún no es tu hora") hemos sido testigo de otro falso reencuentro: el producido entre los Salvatore y Katherine haciéndose pasar por Elena. Poco han tardado en idear un plan en el que Vicki debía cumplir su misión (hasta los Donovan, con Matt y Peter incluidos, han tenido un cierre especial) mientras Stefan y Damon debatían quién se sacrificaba para salvar Mystic Falls (Elena incluida). 

Bonnie conseguía controlar el fuego del Infierno gracias a la aparición de Enzo, su abuela, su antepasada y un ejércitos de brujas unidas a la causa. Así pues, y tras conocer el sacrificio de Stefan, éste daba la cura a su hermano antes de morir junto a Katherine, haciendo desaparecer, de forma definitiva, el Infierno. "He hecho lo que tenía que hacer", le explica Stefan a Elena en un sentimental reencuentro previo a su llegada ¿al Cielo? en el que le cuenta el extraordinario ser en el que se ha convertido Damon: "El hermano mayor al que admirar". Que Lexi estuviese esperando a Stefan en su coche rojo para irse juntos me ha parecido un acierto y una escena especialmente bonita.


Con sus poderes recuperados, Bonnie ha conseguido romper el hechizo que impedía despertar a Elena hasta la muerte de la bruja. Y así hemos visto a las amigas reencontrarse, este vez sí, de forma definitiva. Caroline y Damon están frente a la tumba de Stefan para, poco después, reencontrarse con Elena. ¡Qué bonito ha sido ver a Stefan confesando a Elena que escuchó el mensaje de despedida de Caroline y decirle que él también le querrá por siempre! También ha sido bonito (y emotivo) conocer los planes de futuro de los personajes bajo la atenta mirada de sus muertos: Vicki y Tyler, Jo y Liz Forbes, además de la aparición de Jeremy como profesor en el colegio que abrirán Alaric y Caroline (¡qué detalle más cuqui el cheque de Klaus!).

Aunque si tengo que quedarme con algo, es con el epílogo made in Lost. "Algún día, después de una larga vida, nos encontraremos de nuevo". Elena se reencuentra con sus padres, con Jenna y con su tío John; y Damon hace lo propio con su hermano Stefan.

domingo, 26 de febrero de 2017

Mamá Annalise


'How to Get Away with Murder' ha llegado al final de su tercera temporada y, como viene siendo habitual en la serie, la trama se ha resuelto en la season finale dejando todo preparado para la siguiente temporada. En su tercer año en antena, el drama made in Shondaland ha promediado un 1.3 en demos y 4'6 millones de espectadores, lejos del 1.87 y los 6'25 millones de su segunda temporada. El pasado 10 de febrero la ABC confirmó su renovación por una cuarta temporada.

En noviembre del año pasado 'HTGAWM' despidió la primera mitad de la temporada con 'La protección de Annalise Keating' y desvelando la identidad del cadáver encontrado en el incendio. En enero, una semana más tarde de lo esperado, retomamos la trama donde la dejamos, con un inesperado crossover entre la serie y 'Orange is the New Black', en la que Viola Davis (que sigue estando inmensa) estuvo secundada por L. Scott Caldwell ('Perdidos'), a cuyo personaje, estoy convencido, volveremos a ver en el futuro. 


Mientras Viola cambiaba de peluca y vestía de naranja, sus chicos luchaban contra el reloj para sacarle de la cárcel. Si bien la teoría de que los Mahoney eran responsables de la muerte de Wes era la más popular, Connor (que terminó confesando a Oliver toda la verdad acerca de Sam) no dejó de dudar ni un segundo de la propia Annalise. A la carrera por liberar a Annalise se sumó Frank, que se declaró culpable de la muerte de Wes. Lo único que consiguió fue que le convirtiesen en cómplice de Annalise, así que se incriminó para nada. El mismo día que Laurel, embarazada de Wes, se volvió loca en su funeral, Annalise se reencontró con sus padres (¿Emmy como invitada en drama para Cicely Tyson?), revivió su pasado, y decidió que la mejor manera de "recuperar" la libertad era recibiendo una paliza.

Descubrir que el cadáver de Wes había sido transferido a otra morgue provocó el despido de Atwood y que, de nuevo, las sospechas se centrasen en los Mahoney, "Esta gente nos hará daño a todos nosotros. Es lo que hicieron conmigo. Estaba embarazada de ocho meses y asesinaron a mi hijo". Así fue como Annalise confesó a sus chicos la pérdida de su bebé, poco antes de descubrir que su amiga Hargrove se la estaba jugando ayudando a Atwood. Por su parte, Bonnie le propuso a Laurel abortar, ganándose un "Eres tan mala como ella" de parte de la estudiante. Lo que sí consiguió Bonnie fue un "Lo siento" de parte de Annalise después de contarle que Wes había sido incinerado.


Y así llegamos al final de temporada, habiendo dejado atrás la posibilidad de que Connor hubiese matado, sin querer, a Wes ("¡Así que vete y suicídate, Connor!"). La salida de prisión de Charles Mahoney no evitó que su madre siguiese buscando al asesino de su marido, y aprovechando su reunión con Annalise soltó la primera bomba: Wes no era hijo de su marido, sino que es hijo de su hijo Charles, siendo Wes, por lo tanto, su nieto. Connor, tras enfrentarse a Annalise ("¡Todos tus hijos han muerto! Y no puedes usarme a mí para reemplazarlos"), está a punto de aceptar el acuerdo de inmunidad ofrecido a Wes en el pasado por el fiscal Denver, pero es entonces cuando descubre que aquel testigo anónimo y clave en el caso contra Annalise era el propio Denver.

Cuando todas las señales apuntan a Denver, Asher ("Me pondré en plan boda roja con quien delate a Annalise") aprovecha para decirle te quiero a Michaela, que es incapaz de contestarle en ese momento. Sale entonces a la luz el mensaje de voz que Wes le dejó a Annalise antes de morir y que ésta quiso evitar que fuese conocido, pues implicaba a Wes en la muerte de Sam. Esa es la razón de que renunciase a la inmunidad: no quería que Annalise cargase con un muerto que no le correspondía. Pero termina utilizándolo para convertirle a él en el asesino de Rebecca y convirtiendo su asesinato en un suicidio: "Pero al fin y al cabo, el monstruo esta ahí siempre". Annalise prefiere dejar para más adelante su venganza contra Denver, que termina no llevándole a juicio. Oliver ("Los heteros son muy aburridos"), en un momento de subidón, le pide matrimonio a Connor; y Frank, libre de nuevo, se arrodilla ante Annalise y le ofrece sus servicios: "Haré lo que me pidas".


Sin conocer la amenaza de Annalise a Denver, Laurel convence a Michaela y Asher de engañar a Charles Mahoney para vengar la muerte de Wes, pero de lo único que sirve es para que Michaela le devuelva el "te quiero" a Asher y para que Laurel esté dispuesta a disparar a Mahoney. Pero en ese momento aparece Dominck  (Nicholas Gonzales), un antiguo amigo de la familia. Lo que Laurel no sabe es que fue Dominick el que asesinó a Wes y provocó el incendio siguiendo las órdenes de su padre. Paralelamente, y en una reunión de Alcohólicos Anónimos, Annalise se derrumba al contar toda la historia de Wes: "Era como un hijo. Era mi hijo. Era mi hijo".

A pesar de lo bien cerrada que queda la trama, no evita que surjan preguntas: ¿está implicado realmente Denver en la muerte de Wes? ¿Qué le une a Dominick? ¿Conoce Denver al padre de Laurel? ¿Quién es ese "en caso de emergencia" al que llama Wes sin éxito desde el taxi antes de morir? Sí queda claro que el padre de Laurel (Esai Morales) jugará un papel importante en la cuarta temporada, e indagaremos en el pasado de su hija (¿de verdad la secuestró?).

jueves, 9 de febrero de 2017

Secretos y mentiras de mercadillo


'Secrets and Lies' fue estrenada por la cadena ABC en marzo de 2015 cuando las network, o bien empiezan a terminar las temporadas de sus series, o estrenan aquellas en las que tienen menos confianza debido a la menor competencia. Y no le fue nada mal, pues su primera temporada promedió un buen 1.5 en demos y 5'66 millones de espectadores. Así que la cadena se animó a renovarla por una segunda temporada con dos cambios sustanciales con respecto a la primera: cambiaría todo el reparto (a excepción de Juliette Lewis) y pasaría a estrenarse a finales de septiembre, o lo que es lo mismo, en temporada alta. Y no ha corrido la misma suerte, pues la media ha bajado hasta el 0.76 con poco más de 3'2 millones de espectadores.

Y no es para menos, pues la temporada ha sido una decepción en mayúsculas salvada exclusivamente por sus últimos capítulos (que no por la resolución del caso). Y es que la muerte de Kate Warner (Jordana Brewster, por siempre la Elena Ramos de la nueva 'Dallas') no ha tenido ni un sólo ápice de interés. El caso ha estado siendo rellenado con secretos y mentiras que carecían de interés, con una cantidad ingente de personajes (el reparto era lo suficientemente interesante como para atraer al espectador) que, por supuesto, han ido pasando todos por el punto de mira. Y además, por si fuera poco un sólo caso, la aparición de Danny Voss (Kenny Johnson, 'The Shield') buscando a su hija se incorporó para eternizar la serie, ralentizarla y aburrir al espectador cuando se centraba en su búsqueda. ¿Ha disfrutado alguien con Eric y Danny jugando a los detectives?


Lo peor es que la trama personal del personaje de Lewis, la detective Cornell, ha seguido presente en esta segunda temporada, y si en la primera ya me importó poco, en la segunda aún la hecho menos. Entiendo que sea ella la verdadera protagonista de la serie, al fin y al cabo es el nexo en común entre ambas temporadas, pero que la temporada se cierre con esa escena y ese sonido con la pantalla en negro me parece totalmente innecesario. E irrelevante, porque estando claro que va a ser cancelada, es fácil darle un único significado a las imágenes. Aunque teniendo en cuenta que se produce después de conocer la identidad del asesino de Kate (valiente despropósito de resolución), casi que importa hasta poco.

Toca entrar en terreno spoiler.

Me fascina cómo la muerte de Kate Warner ha servido única y exclusivamente para demostrar lo metida en mierda que estaba esa familia. Y lo santa que era ella, por mucho que al comienzo de la temporada le escuchásemos decir "Mira, he hecho cosas de las que no me enorgullezco". Y es que Kate, que muere en el primer capítulo de la temporada, ha ido apareciendo en formato flashback relacionándose con todos los personajes que hemos visto este año para demostrar lo malos que son ("Eres sólo una invitada en esta familia. Si no empiezas a ocuparte de tus propios asuntos, Kate, resultarás lastimada"). Pero ella, como mujer fuerte que era, sufría en silencio. 


La investigación de su muerte ha servido para poner en evidencia el alcoholismo de su cuñado Patrick (Charlie Barnett; 'Chicago Fire') y el fraude que cometió comprando casas, lo que llevó a sacar a la luz que su mujer Melanie (AnnaLynne McCord; 'Sensación de vivir: la nueva generación' y a quien también vimos en la nueva 'Dallas'), a la que el hermano de su marido definió como "escandalosa, desagradable mocosa malcriada", era una proxeneta y regentaba un burdel. Normal que Eric (Michael Ealy; 'FlashForward', 'The Good Wife', 'The Following) le dijese a su hermano "Nunca compares a tu esposa con la mía". Otro secreto desvelado ha sido que John (Terry O'Quinn; 'Perdidos', '666 Park Avenue'), el patriarca de la familia Warner, es bígamo y tiene una segunda familia, lo que llevó a conocer que su primer hijo (el verdadero) fue el responsable del chantaje sufrido por Eric, el que hasta ese momento pensaban era el hijo mayor. 

De paso hemos sabido que la madre de los Warner está en coma desde que hace 20 años su hijo Eric le empujase y le hiciese caer por las escaleras mientras defendía a su hermana de la agresión de su madre. Aunque lo mejor ha sido conocer la identidad del asesino de Kate: nada más y nada menos que Amanda Warner (Mekia Cox, a quien actualmente podemos ver en la segunda temporada de 'Chicago Med'), hermana de Eric, amiga de la muerta y gran mentirosa. ¿El motivo? Descubrir que su cuñada estaba embarazada sin buscarlo, y ella buscándolo no lo conseguía. ¡Bravo, guionistas! Lo más divertido ha sido descubrir su inutilidad escupiendo en un macetero en la misma escena del crimen...¡siendo ella abogada! Aunque la bomba ha sido conocer que está embarazada de Neil (Eric Winter; 'El Mentalista', 'Las brujas de East End'), el mejor amigo de su hermano Eric.


En conclusión: una madre en coma, un padre que lo ha perdido todo, incluyendo una de sus familias, un hermano en alcohólicos anónimos, divorciándose y a punto de pasar entre 18 y 36 meses en prisión, una hermana que ha asesinado a tu mujer embarazada y que encima quiere que te hagas cargo del bebé que está esperando, un mejor amigo que a pesar de asegurar que estaba enamorado de tu hermana ha decidido huir al descubrir que es el padre del hijo que va a tener, sin olvidar el hijo que tu mujer tuvo a los 16 años y que dio en adopción y de cuya vida quieres pasar a formar parte. La vida de Eric Warner es apasionante. Con respecto a Voss, y después de dejarlo bien claro ("Si mi niña se va a prostituir, puede ir acostumbrándose a ir a prisión"), termina reconciliándose con su hija; no así Cornell, que al llegar a casa orgullosa del trabajo bien hecho (cosa que no ocurrió en la primera temporada) se encuentra a su hija robando joyas y a alguien apuntándole con su arma. La pantalla va a negro. Se escucha un disparo. Para mí, Cornell está muerta.

martes, 7 de febrero de 2017

La locura de Rebecca Bunch


Que la segunda temporada de 'Crazy Ex-Girlfriend' sólo haya tenido 13 capítulos (la primera tuvo 18) es lo mejor que podía pasarle a la serie, que en su segundo año de vida ha pegado un tremendo salto de calidad. Incluso en las canciones, y eso que el nivel musical de su primera temporada fue muy alto. Y es que, el año pasado, me ocurrió algo curioso con la serie: empezó entusiasmándome, pero a medida que la temporada fue avanzando mi euforia fue disminuyendo. Hasta el punto de terminar la serie un par de meses después de su final. Y un poco de pereza me dio empezar la segunda pero, ¡qué nivel! Ha sido un auténtico gustazo seguir semanalmente las locas aventuras de la todavía más loca Rebecca Bunch

Con un nuevo opening (igual de temazo que en la primera temporada y cuya letra, igual que el año pasado, forma parte de los diálogos de uno de los capítulos) fuimos testigo de cómo Rebecca y Josh pasaban a convertirse en follaamigos, haciendo vidas independientes y con Rebecca, como no podía ser de otro modo, quemándose por dentro. "Creía que dabais para un gran romance, pero quizás me equivocaba". Paula, la mejor amiga que todo el mundo aspira a tener tener, no se equivocaba. Nunca lo hace. De hecho, este año le hemos visto siendo más protagonista que el año pasado, al desarrollarse más y mejor su trama personal (la infidelidad de su marido, su vida universitaria), lo que comenzó con un contrato por el cual estipuló que sus servicios como amiga de Rebecca dejaban fuera los "chanchullos".


Otro de los aciertos de la serie ha sido desprenderse de Greg, que convertido en alcohólico y siendo consciente de lo mala que es la influencia de Rebecca en su vida, decide marcharse. ¡Bien! Al abandono de Greg hubo que añadir que Josh decidió poner fin a su relación, lo que provocó una crisis en Rebecca, incapaz de saber qué era sin ellos en su vida. "Cielo, sé tú misma" (a lo que Rebecca contestó "¿Quién quiere ser eso?"). ¡Demos gracias por Paula! A esta crisis le siguió un cambio de imagen ("I woke up like this") en Rebecca (posterior a la visita de sus polterg-ex, que le cantaron que le habían "petado el culo por toda la casa"). Paula sufrió un aborto, se centró en su carrera, hizo un nuevo amigo y para mejorar su vida se alejó de Rebecca, que hizo pandilla con Valencia y Heather.

La crisis entre Rebecca y Paula se acentuó la noche en que Karen dejó de ser Karen para convertirse en Angelique. Lo cierto es que la separación entre las grandes amigas nos permitió disfrutar de Rebecca y Valencia acosando a la nueva novia de Josh (Brittany Snow), hasta que Rebecca se ofreció como tributo, pidió perdón a Paula y recuperó su relación con ella. Lo de Josh y Anna duró poco (hasta que ella fue consciente del tipo de novio que se había echado), entonces él se dio cuenta de que Rebecca había estado siempre ahí por y para él, le pidió una segunda oportunidad y ella la rechazó por estar al lado de Paula, aunque finalmente comenzaron una nueva relación. Y entonces apareció Nathaniel Plimpton (Scott Michael Foster), nuevo propietario del bufete, al que le dedicaron una canción ("¿Es un movimiento desesperado para intentar subir nuestros ratings?") y con el que Rebecca tuvo un affaire por culpa de los (pegadizos) vientos de Santa Ana.


Rebecca se llevó a Josh al bar mitzvah de un familiar, donde Patti Lupone ejerció de familiar y cantó. La madre de Rebecca ("No, Paula, cuando mi madre estaba embarazada, no podía comer ensalada de huevo. Está en la lista de cosas que le arruiné, junto con su carrera y su vagina") conoció oficialmente a Josh ("No me grites delante del oriental, son gente muy pacífica"). Y cuando Rebecca empezó a ser consciente de que tenía problemas y de que necesitaba un tiempo para ella misma, Josh le pidió la mano. ¡Y Rebecca puso fecha a la boda! Boda para la que no recibió ayuda de su madre ("¿Ayudarte con tu boda? ¿Me ayudaste tú con la mía?"), pero sí de Valencia, convertida en su wedding planner

Con su padre asistiendo a la boda, Rebecca pensó que la vida iba a ser todo felicidad. Pero un nombre de su pasado (Robert) despierta las dudas en Josh, que después de renunciar a conocer el pasado de la que iba a ser su mujer, decide meterse a cura y dejarle plantada en el altar. Después de ser consciente de que todos los hombres de su vida le han abandonado. Rebecca echa a su padre y admite estar "un poco" loca. "Josh Chan debe ser destruido". Con esas palabras nos queda claro qué nos ofrecerá 'Crazy Ex-Girlfriend' en su tercera temporada, porque la cadena CW decidió renovarla a pesar de sus bajísimas audiencias (0.2 en demos y poco más de medio millón de espectadores de media frente al 0.3 y los 870.000 espectadores del año pasado).