viernes, 28 de abril de 2017

El triunfo de Diane Lockhart


El final de 'The Good Wife' la pasada temporada nos dejó huérfanos de (muchomásqueun)drama legal, por lo que la noticia de que la gran Diane Lockhart iba a protagonizar su spin-off fue recibida con los brazos abiertos. Pasar de emitirse de una network como CBS a una canal de VOD y streaming como CBS All Access ha permitido que el matrimonio King pudiese dejar atrás la censura televisiva y ganase en libertad (para muestra, las dos versiones del primer capítulo de la temporada).

Aunque Diane (qué buena es Christine Baranski) ha sido el eje central de la serie, no hay que olvidar que junto a ella hizo las maletas Lucca (qué buena es Cush Jumbo), a quien conocimos durante la última temporada de 'The Good Wife'. A las abogadas se ha unido Maia (Rose Leslie), el tercer pilar de la serie y protagonista de la gran trama legal de la temporada (y que, visto lo visto, nos acompañará también en la segunda). Las tres han terminado trabajando juntas (cada una por una razón diferente) en el bufete liderado por, entre otros, Adrian Boseman (Delroy Lindo) y Barbara Kolstad (Erica Tazel). Sin olvidarme de Marissa (qué buena es Sarah Steele), a la que vamos a ver moviéndose en un nuevo ámbito profesional ("¿Quiénes somos?" "Quien quieras" "¡Dios, me encanta este trabajo!") junto a Jay (Myambi Nyambi), junto al que forma una pareja tan cómica como peculiar.


Y si bien comenzamos la temporada con una Diane derrotista, infeliz y, admitámoslo, desgraciada, la situación, sin haberse producido una recuperación económica, ha cambiado bastante. En estos tres meses la dueña de la mejor risa de la televisión ha conseguido hacerse respetar en un bufete que, de primeras, no parecía que fuese a recibirle de la mejor de las maneras. ¿Nos espera en el futuro un enfrentamiento entre Diane y Barbara? Tener a Lucca ha ayudado, aunque la principal razón ha sido ser la gran profesional que es. Gran profesional, mejor persona, pues gracias a ella Maia termina también allí trabajando y lidiando con su nuevo día a día tras conocerse los delitos cometidos por su familia.

Entrando en territorio spoiler, la que peor parada ha salido de esta temporada ha sido, precisamente, Maia, que después de conocer de boca de su padre que tanto él como su madre y su tío son culpables de los delitos que les imputan, y de hacerles pensar que aceptaba el trato de la fiscalía, huye. Huye sin mirar atrás y dejando que su hija se convierta en el nuevo objetivo de la fiscalía. "Tu padre ha huido, estás detenida". En ese momento está con ella Lucca, con la que ha desarrollado una especial amistad, y que viene de comprobar que su relación con Colin tiene complicado vivir una segunda oportunidad. ¡Qué de juego ha dado esta pareja y qué bien sufre Lucca en silencio! Y por último Diane, que se reencuentra con Kurt y con el que deja la puerta abierta a una más que probable reconciliación.


Como vino siendo habitual a lo largo de las siete temporada de 'The Good Wife', en 'The Good Fight' la actualidad ha estado presente en todos y cada uno de sus capítulos, ya bien a través de sus casos semanales o con los problemas personales de sus personajes. Y al igual que en su serie madre, 'The Good Fight' ha estado repleta de grandes estrellas que se han dejado ver: Matthew Perry, Jane Lynch, Carrie Preston, Dylan Baker, Becky Ann Baker o Jane Alexander entre otros, muchos de ellos viejos conocidos. Que la temporada de una serie tan disfrutable como 'The Good Fight' sólo tenga 10 episodios la hace todavía más grande. Se queda corta porque querríamos (mucho) más, pero tiene a su favor que no deja sitio al relleno más absurdo. ¿Por qué ese odio injustificado hacia su cabecera?

jueves, 27 de abril de 2017

Bye, Mother. Bye, Norman.


'Bates Motel' se suma a la lista de series que cierran su periplo televisivo en 2017. Este lunes la cadena A&E emitió 'The Cord', la series finale de una de sus series estrella, cuya temporada final ha marcado una media de 0.44 en demos con algo menos de 1'3 millones de espectadores (la cuarta tuvo una media de 0.55 y 1'45). Y el resultado, desde mi punto de vista, ha sido totalmente satisfactorio, pues no ha quedado ningún fleco suelto, y la historia se ha cerrado de la mejor de las maneras posibles.

'Bates Motel' ha tenido una trayectoria no del todo regular. Tuvo una buena primera temporada, aunque el listón bajó en la segunda y la tercera (que es, de lejos, la menos buena de las cinco). Con la cuarta, que fue una auténtica maravilla (ay, Vera Farmiga), se recuperó del nivel perdido, y esta quinta temporada, aunque excelente, ha estado algo por debajo de la cuarta. Lo que mejor ha sabido hacer 'Bates Motel' ha sido respetar la historia contada en 'Psicosis', cuya trama no se ha desarrollado hasta la última temporada de la serie. Y con un giro muy acertado que nos pilló a todos por sorpresa, cambió la dinámica de los dos protagonistas ("El dolor que evito que sientas, tienes que sentirlo. Ahora somos compañeros, Norman") y que a Rihanna debió dejar encantada ("¡Oh, madre! ¿Qué he hecho?").


Aunque si hay algo que alabar de la serie creada por Carlton Cuse, Anthony Cipriano y Kerry Ehrin es el tremendo acierto que fue elegir a Vera Farmiga y Freddie Highmore (que incluso ha escrito y dirigido alguno de los capítulos) como los protagonistas absolutos de la función. Farmiga porque ha sabido combinar la fragilidad y la fortaleza que caracterizaron a Norma desde el principio, siendo capaz de mantener a raya a sus (muchos) enemigos, de conseguir manipular a los hombres para conseguir de ellos lo que quería y de (sobre)proteger a su querido Norman del mundo (incluso cuando él intentaba tomar el control). Y Higmore porque ha robado totalmente la serie en su quinta temporada, abrazando por completo la locura de Norman, dominando los cambios de voz y los cambios de registro en función de lo que pedía(n) su(s) personaje(s).

En un segundo plano dejo a Dylan (Max Thrieriot también ha ejercido de director de algún capítulo), Emma y Romero (Nestor Carbonell también ha dirigido), otros de los personajes protagonistas presentes en la historia desde el principio, pero que en algún momento de la historia se han alejado de la trama central esperando su regreso. Ha sido bonito ver a Dylan convertido, en el final, en un auténtico salvador y a Romero en el villano cabal que lo único que perseguía era hacer justicia. 


A partir de aquí te recomiendo que no sigas leyendo si no has visto todavía el último capítulo de la serie.

Lo único que separaba a Norman de tener la vida (y el final) que quería era Romero, al que ni corto ni perezoso pega dos tiros y deja morir junto al cadáver de Norma. No sin antes escuchar de su boca algo que nadie le había dicho: "Tú...tú la mataste. Mataste a tu propia madre. No puedes huir de ello". Es entonces cuando Norma le abandona ("Ahora ya lo sabes todo y no hay nada de lo que tenga que protegerte"), lo que provoca que Norman quiera volver a vivir "un nuevo comienzo" recordando su llegada al Motel. Avisa a Dylan, involucrándole en la historia para así asegurarse su final deseado: "No puedo dejar que me separes de ella. Yo sólo quiero estar con ella, Dylan". Y lo consigue cuando su hermano aprieta el gatillo. En ese momento Norman es plenamente consciente de lo que pide.


'Bates Motel' dice adiós regalando a los hermanos el final feliz que deseaban: Dylan formando la familia (normal) que nunca tuvo, junto a Emma y su hija; y Norman porque se reúne, para siempre, con su madre. Otro acierto de esta temporada final ha sido despedir al resto de personajes "históricos" de la serie: Caleb, Chick o el doctor Edwards, todos muertos (o desaparecidos). Muertos, como la mayoría de los personajes masculinos relevantes en la historia. Porque, al final, 'Bates Motel' se ha rebelado como una serie feminista: la sheriff, el triunfo de Marion, la nueva libertad de Madeleine, o el fascinante poder que Norma Bates ha ejercido sobre todos los personajes (femeninos y masculinos) que se han dejado ver por la serie.

miércoles, 26 de abril de 2017

Bette and Joan


Que Ryan Murphy sacase adelante 'Feud' me ha servido para varias cosas: por un lado ver, por fin, '¿Qué fue de Baby Jane?' y, por otro, redescubrir las figuras de Joan Crawford y Bette Davis (de una formar similar a lo que me ocurrió con Jessica Lange tras la primera temporada de 'American Horror Story'). Sólo por ésto 'Feud' ya me parece un acierto. Pero es que además ha sido una serie de lo más disfrutable.

Lo que en un principio iba a contar la historia de la rivalidad entre las dos leyendas de Hollywood durante el rodaje de la película de Robert Aldrich, ha terminado yendo más allá, pues la trama del rodaje se ventiló en los tres primeros episodios (qué acierto fue ver la película antes de empezar la serie). El cuarto contó la repercusión que tuvo el film y el quinto, el mejor capítulo de la temporada, relató la noche de los Oscar en la que Bette Davis perdió el que hubiese sido su tercer galardón y Joan Crawford subió para agradecer el premio en nombre de Anne Bancroft: el culmen de su venganza. 


Los dos capítulos siguientes nos contaron lo que sufrieron Davis y Crawford para seguir trabajando, aun después del éxito que supuso la única película en la que colaboraron juntas (incluyendo la previa al rodaje de 'Canción de cuna para un cadáver'). Y, finalmente, el último capítulo, una emotiva y preciosa carta de amor a las dos actrices con la que al espectador se le rompe el corazón ("Juguemos a un juego, se llama arrepentimiento"). Y en todos los episodios hemos visto cómo lo profesional afectaba a lo personal (qué difíciles las relaciones madre-hija).

'Feud: Bette and Joan' ha sido una delicia para los que amamos Hollywood (tanto de forma amateur, como es mi caso, como de forma profesional). Ha sido fascinante conocer la historia delante y detrás de las cámaras y comprobar lo injusta que fue la industria con dos mujeres que lo fueron todo ("¿Qué sentiste al ser la chica más guapa del mundo?" "Fue maravilloso. La alegría más grande que puedas imaginar. Pero no fue suficiente. ¿Qué sentiste al ser la chica con más talento del mundo?" "Fue genial. Y nunca fue suficiente") y a las que convirtió en víctimas de un sistema machista y misógino. Pero no ha sido la suya la única lucha que hemos presenciado: el propio Aldrich luchó por mantener a flote su matrimonio a la vez que intentaba tener la carrera que deseaba; o el personaje de Pauline Jameson, mano derecha de Aldrich y que intentó labrarse una carrera como directora, no siendo hasta después de unos años cuando descubrió que su futuro estaba en los documentales. O Mamacita, el personaje bombón al que ha dado vida Jackie Hoffman, luchando contra una jefa tirana a la que conocía y sabía tratar como ninguna otra persona.


Como bien se señala en el último capítulo, jamás se supo a ciencia cierta lo que ocurrió entre ambas mujeres, y por eso la serie acierta de pleno al mezclar hechos reales con rumores/habladurías. Lo cierto es que bien pudo ser que Joan y Bette se enfrentasen al rodaje de Baby Jane con esas ganas de establecer una amistad entre ambas, pero la industria, una industria que les presionó desde el principio ("Mi agente me dijo que si quería trabajar después de los 25 años debería invertir en mis pómulos") les manejó de tal modo que sólo le interesaron como dos mujeres enfrentadas y que se profesaban un odio (y admiración) mutuos. Dos grandes rivales que pudieron haber sido grandes amigas. El trabajo que ha hecho todo el reparto es carne de premios, siendo especialmente admirable la labor de sus dos protagonistas: Susan Sarandon y Jessica Lange. Ambas con dos actuaciones muy lucidas y que van alternando en protagonismo (si bien el principio de la serie es para de Sarandon, el final es de Lange).

jueves, 20 de abril de 2017

Las mejores frases de la sexta temporada de '2 Broke Girls'


'2 Broke Girls' es una superviviente. La comedia de la CBS ha superado cambios en su día de emisión y en su horario, bajones en la calidad de sus capítulos y, aún así, la cadena todavía no se ha pronunciado respecto a su futuro. Respecto a su futuro con una merecidísima séptima temporada, pues la serie protagonizada por las maravillosas Kat Dennings y Beth Behrs está atravesando uno de sus mejores momentos. 

Con una media de 1.31 en demos y 5'6 millones de espectadores, la sexta se ha convertido en la temporada menos vista de la serie, pero aún así marca unos datos que deberían asegurarle, al menos, un año más de emisión. De ser así las chicas regresarán con los preparativos de la boda de Max (¡qué acierto es recuperar a Randy!), siguiendo trabajando en el restaurante para pagar el vestido de Caroline (feliz ahora junto a Bobby) y comprobando si la película basada en su vida se convierte en un éxito. En caso de no continuar una temporada más, la serie se despidió con un final feliz para sus protagonistas.

Para celebrar su final de temporada he querido recopilar algunas de las mejores frases que hemos escuchado a lo largo de sus 22 episodios.


"¿Adónde ha ido ese tío? Ha desaparecido más rápido que Adam Lamber" (Max Black)

"Las chicas han asustado a Han y le ha hecho reír a Barbara. Supongo que le gusta oír a otros niños en apuros" (Sophie Kachinsky)


"Aquí está su pescado del día. El día es el lunes pasado" (Max Black)

"Chicas, tenéis menos planes que cualquier temporada de 'American Horror Story'" (Han Lee)


"Ojalá ganarais 'American Idol' para no tener que volver a escucharos de nuevo" (Max Black)

"No puedo creer que estemos tiradas en medio de la nada. Amanda Knox tuvo unas mejores vacaciones que nosotras" (Caroline Channing)


"¿Por qué nunca lleva la camisa puesta? Es como Kirsten Dunst en un papel dramático" (Caroline Channing)

"Si voy a tener sexo con Bobby necesito ropa interior nueva. Mis bragas actuales tienen más agujeros que la trama de 'La Llegada'" (Caroline Channing)


"Estoy a punto de perder el control, ¡y creo que me gusta!" (Caroline Channing)

"No contéis conmigo. Si nos pillan a los cinco con un cadáver, sabéis que van a echarle la culpa al tío negro" (Earl)


"Es solo que conozco a los chicos y no has estado en una relación desde que Ben era el mejor Affleck" (Max Black)

"Bueno, estamos buscando un poco de entretenimiento. Oleg y yo nos hemos hecho un maratón de todo. Ya sabes, incluso 'Santa Clarita Diet'. Es una dieta que no voy a seguir" (Sophie Kachinsky)


"Hace mucho que se fue; como mi flequillo o la democracia" (Caroline Channing)

"¿Me han combinado con Earl? Quiero decir, si quisiera que me combinases con alguien no habría dado un hígado para que me separaran de mi hermana gemela" (Sophie Kachinsky)

martes, 18 de abril de 2017

Bye, Girls!



'Girls' se une a la lista de series que terminan en 2017. El pasado domingo la HBO emitió su series finale: un capítulo muy especial centrado en la relación de Hannah con, por un lado, Marnie, su mejor amiga; y, por otro, con Loreen, su madre. Este capítulo ha llegado una semana después de las despedidas oficiales de las otras dos chicas del grupo, Jessa y Shoshanna (con una despedida tan agridulce como realista), que dijeron adiós a la vez que Elijah. Adam, por su parte, se despidió siete días antes, igual que Ray.

Nadie esperaba el giro que la vida de Hannah ha dado esta última temporada, cuando descubrimos que se había quedado embarazada del personaje al que en la (maravillosa) season premiere interpretó Riz Ahmed. No ha sido éste el único cambio, pues los diez capítulos de despedida han sido diferentes a los que nos había ofrecido la serie hasta el momento (sin perder por el camino alguno de sus rasgos más característicos, como pudimos comprobar cuando Hannah habla de la técnica de maquillaje de Shailene Woodley o su monólogo sobre el vello púbico). Hemos perdido de vista a personajes (Shoshanna, más ausente que nunca), aunque lo cierto es que todos aquellos que han tenido relevancia en la vida de las protagonistas han dicho adiós a la audiencia cerrando su historia ("Eat a dick!").


Y al final nos hemos quedado con Hannah. Con Hannah y con una Marnie dispuesta a ayudarle a criar a su bebé (de igual forma que hizo Adam) y a no separarse de su lado a pesar de dejar claro que no es feliz ("No necesito ser feliz. No es mi momento"). Y es que Marnie está sola ("Todo el mundo en mi familia es una basura mentirosa") y Hannah ha sido lo único duradero en su vida ("¿Me prometes que seremos siempre amigas?"). Pero a Marnie le termina pudiendo la situación y recurre a Loreen, que a través de sus consejos ejerce más de madre que la desastrosa Evie. A Loreen tampoco le viene del todo mal acudir al rescate, pues como ella misma afirmó esta temporada: "Estoy sola. Así va a ser por el resto de mi vida". Aunque el cénit del episodio lo ha protagonizado Hannah con una adolescente a la que ayuda en la calle. En ese momento abraza su condición de madre, regresa a casa y consigue que su bebé acepte su pecho. Hannah deja de pensar en ella, en lo difícil de la situación, y convierte al pequeño Grover en lo primero de su vida.

'Girls' ha sido una serie en torno a la amistad, las crisis personales y el egoísmo de mi (nuestra) generación. Todos hemos sido Hannah, Marnie, Shoshanna y Jessa en algún momento de nuestras vidas. Y todos hemos conocido un Elijah. A lo largo de estas seis temporadas los espectadores, al igual que sus protagonistas, hemos crecido y madurado, casi podríamos decir que de la mano. Esa es la razón por la que 'Girls' ha sido una serie más disfrutable viéndola con el paso de los años que del tirón en el sofá. Atrás queda una de mis escenas favoritas vistas en una serie de televisión y una de las peores decisiones, en mi opinión, que tomó la serie (Jessa y Adam como pareja). Mil y una tramas que quedan para el recuerdo sobre una de las mejores series que nos deja la segunda década del siglo XXI.

lunes, 10 de abril de 2017

La familia con poco tirón


'The Real O'Neals' cerró su segunda temporada a mediados de marzo con escasísima repercusión. Y es que la comedia de la ABC, que la pasada temporada llegó como recambio en midseason, renovó por un segundo año a pesar de sus datos (1.12 en demos y 3'94 millones de espectadores). La segunda temporada ha sido un fracaso (0.93 y poco más de 3 millones de espectadores), por lo que no es de extrañar que la cadena no se haya pronunciado con respecto a su futuro (es más, hay miembros del reparto que ya tienen proyectos nuevos). Así que, después de haber visto el último capítulo de la segunda temporada, sólo espero que la ABC confirme su cancelación.

La premisa de la serie no era mala: una familia irlandesa, cristiana y conservadora que vive en Chicago descubre de la noche a la mañana los secretos que se guardan entre ellos. A destacar, y siendo los únicos que han tenido presencia en la serie, el divorcio de los padres y la homosexualidad del hijo mediano. De hecho, la primera temporada se centró en cómo Eileen (una Martha Plimpton que haga lo que haga está siempre fantástica) aceptaba que su hijo Kenny (Noah Galvin siendo insoportable e irritante la mayor parte del tiempo) era gay. El divorcio servía simplemente para hacer estallar a la familia y comprobar cómo Eileen y Patt (Jay R. Ferguson) adaptaban su vida sentimental al cambio.


Sobre 'The Real O'Neals' se ha escrito poco. Muy poco. Y cuando se ha hecho ha sido para hablar de polémicas. Primero, cuando Noah Galvin estalló contra Colton Haynes por la forma en la que salió del armario. Esta polémica a punto estuvo de costarle a la serie su segunda temporada. Y después, pero en menor medida, cuando Sara Ramírez ('Anatomía de Grey'), criticó tanto a la cadena como a la serie por una broma sobre los bisexuales. Cuestiones que impidieron que la gente se centrase en uno de los grandes aciertos (por no decir el único) que ha tenido 'The Real O'Neals': mostrar cómo una familia puede aceptar, aunque cueste al principio, que uno de sus miembros es gay. Ha sido tan natural como divertido verlo y, de hecho, en la season (¿series?) finale, el personaje de Plimpton ha plantado cara a los padres de la mejor amiga de su hijo cuando éstos le echan de casa por salir del armario.

La serie es bastante prescindible. Salvo la trama Kenny-Eileen, que es lo que consigue diferenciarla del resto, no ofrece nada que la haga especial. No la he visto como una serie cuidada, y aunque sí es cierto que ha tenido momentos brillantes (el capítulo del baile de graduación en la primera temporada o el de Halloween en la segunda), no compensan. Me fastidia que un personaje que podría haber dado tantísimo juego como ha sido Jodi (Mary Hollis Inboden), haya sido tan vergonzosamente secundario. Y cuando aparecía quedaba totalmente desaprovechada. Ahora que el personaje está embarazado, espero que de tener una tercera temporada se le preste la atención que requiere. En cambio a los que sí se ha sabido explotar bien han sido a los otros hijos del clan O'Neal: Jimmy (Matt Shively) y Shannon (Bebe Wood).

viernes, 7 de abril de 2017

Jessica y sus amigos


La sexta temporada de 'New Girl' llegó a su fin esta semana sin noticias sobre su renovación. A estas alturas hay tantas probabilidades de que renueve como de que el último capítulo de su sexta temporada haya sido su despedida definitiva. Su sexto año en antena ha sido el menos visto (con una media de 0.94 en demos y algo menos de 2'1 millones de espectadores), pero no es indicativo de cancelación, pues consiguió renovar habiendo marcado unos datos tristísimos con su quinta temporada (1.12 y 2'52 millones).

'New Girl' perdió el rumbo hace años. La serie no daba mucho más de sí, pero FOX le fue regalando vidas extra a pesar de que sus personajes ya no tenían el encanto de antaño. No voy a negar que, de vez en cuando, nos regalaba episodios brillantes (la búsqueda del vestido de novia de Cece, su despedida de soltera), pero por lo general había más basura (¿qué han hecho liando a Jess con Robby?) que genialidad. Su sexta temporada, desde el principio, ha sido diferente. Ha sido mejor que las dos anteriores, y el aroma a despedida se intuía desde su season premiere. De ahí que, aunque cansado, la he visto con otros ojos. Los personajes claramente se iban acercando a sus metas, a cerrar un círculo cuyo final se ha ido dibujando a lo largo de estos 22 episodios.


Nick ha seguido siendo el personaje más insoportable de la serie. Gritón e irritante de principio a fin, la aparición de Megan Fox como sustituta de Zooey Deschanel durante su embarazo fue un soplo de aire fresco para el personaje. Schmidt (cuyo nombre hemos descubierto esta temporada), ha seguido siendo el mejor personaje de la comedia. Junto a Cece forma una de las parejas más cuquis de la televisión actual, y su "independencia" esta temporada les ha sentado tan bien a ellos como a la serie en general. Por su parte, Jessica ha seguido siendo la de siempre, con sus mismos problemas, sus mismos aciertos y sus mismos defectos. Y finalmente Bishop, que siempre fue el "feo" del grupo, ha conseguido quitarse ese sambenito, gracias tanto a Aly como a su complicidad con Cece (desarrollada especialmente en la quinta temporada).

De cara a su despedida tenía mis dudas (Liz Meriwether, su creadora y productora, ha confesado que desde la cadena le dijeron que el capítulo final de la sexta temporada debía servir tanto como final de serie como simple final de temporada), pero una vez visto, el final que nos han ofrecido es tan satisfactorio y tan cuqui que la serie debería despedirse aquí. Sí, todos los personajes han llegado al final con trama suficiente como para desarrollarla en su séptima temporada (un embarazo, la búsqueda del padre, otra boda, una nueva versión de un romance ya visto, la publicación de la novela), pero sería una locura otorgarle una nueva tanda con 22 capítulos.