viernes, 27 de mayo de 2016

La profecía de los originales


'The Originals' lo ha vuelto a hacer. Después de una primera temporada irregular, que no fue capaz de asentarse hasta su tramo final, llegó la segunda, que todo lo revolucionó. Los guionistas se centraron y no cambiaron la trama cada 3 capítulos. El segundo año de los originales fue magistral. Por eso tenía miedo de ver qué ocurriría con el tercero. Pero mis miedos se disiparon desde el principio, al comprobar que el nivel, no sólo se iba a mantener, sino que la tercera temporada iba a ser capaz de superar a la segunda.

A pesar de contar con una temporada larga (22 episodios), en la que es fácil encontrarse con capítulos de relleno, no siento haber estado ante esa situación este año. He disfrutado de principio a fin. Por suerte, y a pesar de su cada vez menor audiencia (0.38 de media en demos con 931.000 espectadores), la cadena CW decidió renovarla por una cuarta temporada que, eso sí, según hemos podido ver en los upfronts de la cadena, no llegaría hasta midseason.


El tercer año de vida del drama protagonizado por la familia original de vampiros ha girado en torno a la profecía que auguraba su final. "Todos caeréis. Uno por un amigo, otro por un enemigo, otro por la familia". La llegada de los tres primeros vampiros engendrados por los originales (otro gran acierto de casting para la cadena con respecto a los villanos de la serie) revolucionó sus vidas, con avisos de guerra que traerían fatales consecuencias. Y es que, "Mata al original y borras toda la línea". Tristan de Martel (Oliver Ackland), su hermana Aurora (Rebecca Breeds) y, especialmente, Lucien Castle (Andrew Lees), las primeras víctimas de Elijah, Rebekah y Klaus respectivamente, quisieron eliminar a sus creadores.

Para conseguir su plan, y sabiendo lo que podía sucederles si mataban a sus creadores, utilizaron la serratura, una herramienta mágica que les permitiría tenerles encerrados bajo su control. La irrupción de los Strix, "la sociedad de vampiros más antigua que el mundo haya conocido", agitó la situación, aunque lo que hizo que Klaus perdiese la paciencia (estar encamado con Aurora no facilitaba las cosas) fue descubrir que Cami había sido convertida por Aurora, que antes de obligarle a cortarse el cuello, le hizo beber su sangre. "Nunca te lo perdonaré", espeta Cami a Klaus después de obligarle a alimentarse para no morir. "Nunca me perdonaría si te dejase morir", le contesta él. Finalmente el plan de la serratura les sale mal y los Mikaelson consiguen quitarse de en medio a Tristan.


Ni para Davina ni para Hayley han sido tampoco fáciles las cosas: la bruja fue desterrada de la comunidad que lideraba y la híbrido vio morir a su marido Jackson. Aya (Tracy Ifeachor), una strix muy pesada, consiguió engañar a Davina para que le ayudase a crear el hechizo necesario para romper el vínculo entre originales y engendrados a cambio de su ayuda para traer de vuelta a Kol, del que Davina estaba enamorada. Al final Aya recurrió a Aurora y juntas consiguieron su objetivo. A medias. Pues sólo desvincularon a Klaus de sus "descendientes". Hayley vengó la muerte de Jackson matando a Aya y Klaus encerró a Aurora detrás de las paredes. 

Fue entonces cuando Lucien se hizo con el control de la situación, y después de confesar su pacto con los Ancestros para eliminar a los originales, consiguió convertirse en un híbrido capaz de matar a los Mikaelson. Su primera víctima fue Finn, pero la alegría le duró poco al descubrir que Aurora, a la que sacó de la pared, le había traicionado. Aún así consiguió hacer daño a lo que Klaus más quería: Cami, a quien mordió condenándole a morir. "Y a diferencia de todas las almas que he encontrado y olvidado en este largo periodo, te llevaré conmigo". "Supongo que eso me hace inmortal". La despedida entre Klaus y Cami no pudo ser más bonita. Para eliminar a Lucien, Freya tuvo que sacrificar a Davina, lo que provocó la ira de Marcel, aliado de Vincent y al que éste le propuso beber lo mismo que había bebido Lucien (y que consiguió extraer el cuerpo de Aurora) para convertirse en lo que más temen los Mikaelson y así eliminarles. "Nueva Orleans es nuestro hogar, Marcel. Y es hora de que lo recuperemos".


El espíritu de Davina consiguió eliminar a los Ancestros, villanos en la sombra y a los que nadie quería seguir teniendo presentes. Pero el mayor problema de los originales era Marcel. Un Marcel convertido en híbrido capaz de eliminarles. El regreso de Rebekah (siempre aparece cuando más se le necesita) consiguió aliviar algo la situación, aunque no evitó el sacrificio de Klaus, sometido a una agonía interminable. Freya fue capaz de idear un hechizo que les sometió a ella, a Rebekah, a Kol y a Elijah a un sueño profundo vinculándoles a la fuerza vital de Klaus, dando así tiempo a Hayley para encontrar las curas que necesitan: Freya envenenada, Rebekah maldita y Kol y Elijah mordidos por un híbrido. Dejando a Klaus encerrado en una pared por un Marcel que se ha quedado solo tras el abandono de Vincent. "Haces lo que quieres hacer sin importar las consecuencias".

'The Originals' ha despedido una buenísima tercera temporada que llegó a su desenlace dejándolo todo bien preparado ante una posible temporada (¿más corta?) final. ¿Se quedarán Kol y Rebekah de forma permanente ahora que es imposible excusar sus ausencias? ¿Veremos por fin morir a Marcel o terminarán curándole? ¿Serán felices Hayley y Elijah? Tocará esperar (algo más de lo habitual) para conocer el destino de nuestros queridos Mikaelson.

jueves, 26 de mayo de 2016

Zombies y familia


'Fear the Walking Dead' ha llegado ya al ecuador de su segunda temporada con la emisión de su midseason finale, y no será hasta agosto cuando retomemos la historia donde la hemos dejado. La primera temporada de la hermana pequeña de 'The Walking Dead' me sorprendió muy gratamente, pero este efecto sorpresa se ha evaporado tras haber visto los siete primeros capítulos de la segunda. Está claro que el esquema villano/hogar va a ser el mismo que en el drama zombie que tiene a Rick como protagonista, por lo que pocas cosas nos pueden sorprender (atrás queda el escenario marítimo, algo que no habíamos visto nunca en 'TWD').

Tal vez sea esa vertiente tan por la familia ("Cree que es mejor morir con la familia que morir entre extraños", "Lo único que le preocupa es mantener a salvo a su familia. Es lo único de lo que me preocupo yo") lo que le ayude a crear una identidad propia diferenciándose así de la serie de la que deriva. De hecho, en tan breve período de tiempo, 'Fear' ha conseguido copiar uno de los mayores defectos de 'TWD': sus personajes odiosos. Ahora mismo salvaría sólo a dos (Madison y Alicia), y podrían ser tres si supiese algo de Ofelia más allá de que es hija de Daniel.

A partir de aquí spoilers de 'Shiva', el séptimo episodio de la segunda temporada de 'The Walking Dead'. Si no sabes quién enciende el mechero, no sigas leyendo.

Nick, el amigo de los muertos
El disparo con el que Strand evita que Thomas (Dougray Scott; 'Hemlock Grove', 'Mujeres Desesperadas') se convierta en zombie despierta a todos los habitantes de la hacienda de Celia (Marlene Forte; 'Dallas'). La madre de Luis recrimina entonces a Strand, al que no puede ni ver, por no haber hecho lo que le prometió a su amado (no tomar la hostia envenenada para morir juntos), por lo que no tarda nada en obligarles a él y a los que trajo consigo en el Abigail a abandonar la casa. Nick, que desde que descubrió que bañándose en sangre de zombie consigue pasar inadvertido entre éstos (ya lo hemos visto), trae a Luis (convertido en zombie) a la casa para reunirse con su madre. Celia le encierra junto a los otros y le alimenta (no olvidemos que El Gobernador también tenía "guardada" a su hija zombie en casa, por lo que ésto, también lo hemos visto ya).

"Muchos son los que no nos entienden. O nos temen. (...) Este es nuestro comienzo, Nicholas. El fin de la muerte en sí". Celia ha conseguido lavar el cerebro a un Nick que, por muy vulnerable que sea, no deja de haber sufrido una insoportable transformación entre temporadas. Madison le muestra su preocupación a su hijo ("No entiendo esta fascinación que tienes con ellos. Con los muertos"), obteniendo una respuesta que no espera: "No están muertos. Cuando estuve en la playa me enfrenté cara a cara con uno de ellos y no sentí miedo. No sentí odio. Simplemente supe que no iba a morir". Después de ser advertida por Strand ("su mierda vudú cuasi religiosa"), que aprovecha para dejarle claro que no son amigos, intenta entender a Celia acompañándole al lugar donde tiene encerrados a los zombies. Madison aprovecha entonces para encerrarla, pensando que así se la quitaría de encima y recuperaría a su hijo.

La carcelera
Antes de caer en la trampa de Madison, Celia habla con Salazar (que ha sido arrestado por mostrarse violento y por avisar que ese lugar está maldito) sobre sus miedos, su pasado, sus muertos y sus pecados. Celia se va y entonces Daniel se pone a hablar con Griselda, su esposa muerta, que se le aparece para hacer algo "Por Ofelia. Por mí. Por tu alma". Salazar escapa y se mete en la "celda" en la que están encerrados los zombies. Ni rastro de Celia (¿ha conseguido escapar o ya se la están comiendo?). Llena el suelo de gasolina. Su mujer le sonríe. Los zombies se convierten en humanos. Daniel enciende el mechero. Sonríe. Y prende fuego al lugar, aunque termina ardiendo toda la hacienda. ¿Le ha ayudado alguien a quemar o simplemente el fuego se ha extendido demasiado rápido?

Horas antes de que suceda todo esto, Travis ha salido a buscar al imbécil de su hijo Chris, huido después de que Alicia lo encontrase con un cuchillo junto a su cama al despertar. Padre e hijo se encuentran pero Chris, con mucho drama, se confiesa a su padre: "No soy bueno". Travis decide entonces quedarse junto a su hijo, alejados del grupo, cuando Nick les encuentra. "Di que no nos has visto". Nick regresa a la hacienda, que está en llamas. Su madre le pide que suba a la camioneta en la que van a huir junto a Strand (que vete tú a saber cómo ha conseguido entrar después de haber sido expulsado). Nick se niega. Pregunta por Celia y se echa a correr hacia los zombies. El grupo está dividido: Travis y Chris buscando su redención; Nick con su nueva familia; y Strand, Madison, Alicia y Ofelia dejando atrás a un Daniel al que dan por muerto (que sería lo normal).

Daniel celebrando la noche de San Juan
'Fear the Walking Dead' se despide así de la audiencia hasta su regreso, el 21 de agosto. ¿Veremos de nuevo a Jack? ¿Y a Alex? La serie necesita encontrar una identidad propia y alejarse, en lo posible, de 'The Walking Dead'. Una pena que estos siete capítulos hayan resultado ser una decepción; tal vez los ocho restantes suban el nivel.

miércoles, 25 de mayo de 2016

El imperio que cae


'Empire' llegó en midseason de la temporada pasada y lo hizo por la puerta grande: una audiencia que no dejaba de crecer para un drama musical que, aunque absurdo, hacía las delicias de los espectadores. Su segunda temporada vio ampliado el número de capítulos (pasando de 12 a 18) y fue dividida en dos partes. Hoy hace una semana que la segunda temporada echó el telón, acumulando una media de 4.42 en demos y sin alcanzar los 11 millones y medio de espectadores.

La temporada empezó con un multitudinario concierto (#FreeLucious) en el que Cookie avisó a Clinton: "Sí, necesita estar si quiere que su mujer salga elegida". Lucious estaba en prisión compartiendo celda con Chris Rock y siendo vigilado por Ludacris mientras hacía frente a las tetas de Tyra Ferrell. Marisa Tomei hizo su aparición provocando una de las muchas reprimendas de Cookie hacia Anika ("Ni siquiera puedes ser una buena tortillera"). Conocimos al muy odioso Thirsty (Andre Royo), abogado de Lucious y señor turbio y cutre a partes iguales y Kelly Rowland comenzó a hacer acto de presencia en los flashbacks del señor Lyon, dando vida a su madre.


Mientras Lucious se dedicaba a grabar canciones en prisión (en 'Empire' cuanto más excesivo sea todo, mejor), Cookie ("¿Tengo pinta de coger el metro?") creaba un sello discográfico llamado Dinasty más humilde que Empire pero con el que pensaba convertirse en su más inmediato competidor. Su estancia en prisión fue bastante breve y consiguió la libertad bajo fianza. Pero que nadie se piense que salió renovado, no; su ego no hizo otra cosa que crecer, y mientras que su hijo Jamal le halagaba llamándole rey, su padre contestaba con un tajante: "Blasfemia, soy un dios". Pitbull se dejó caer por el club de Lucious y mientras Dre aseguraba que Dios le estaba hablando. Precisamente Dre, junto a su mujer, su padre y el abogado de éste, enterró al tío Vernon después de que Rhonda lo matase (en defensa personal). 

Ne-Yo apareció para decir que era amigo de Lucious y Adam Rodriguez se convertía en el amante latino de Cookie (hasta que se descubrió su secreto), mientras que Adam Busch se interponía entre Jamal y su querido Michael. Dre se bautizó (y se dedicó a buscar un rapero que incluyese "la palabra de Dios" en sus letras) y Hakeem decidía que lo mejor era tirarse a la ex de su padre. William Fichtner ejerció de guía gay para Jamal en el heterosexual mundo de la música. Hasta que llegó Alicia Keys. Lucious comenzó a conducir por su cuenta ("Desde que salí del talego no me gusta que la gente me diga dónde ir") y jugó a ser el padre de Freda, la hija del personaje al que dio vida Chris Rock. Y al que Lucious mató. Hakeem le regaló a su nueva novia Jamila una actuación callejera para que cumpliese su sueño y luego la metió en las nuevas Miami Sound Machine.


Marisa Tomei hizo con Lucious lo que quiso (madre mía, esa escena del trío) mientras él se dedicaba a "hacer historia" con una canción basada en el suicidio de su madre: "Boom, boom, boom, boom. Bang, bang, bang, bang". Y aún así sacaba tiempo para enfrentarse en una batalla de rap a su hijo Hakeem. Ya por entonces Anika empezaba a obsesionarse con la familia Lyon, llevando pelucas, ejerciendo de chófer y haciendo montajes con recortes, que fue cuando descubrimos que Rhonda y Dre iban a ser padres. Cookie y sus hermanas visitaron a Rosie O'Donnell (y la cárcel) y Marisa daba su particular golpe de estado anunciando su relación con Camila (Naomi Campbell), echando a Lucious de Empire manipulando a Hakeem para conseguirlo y convirtiendo a Camila en la nueva Lucious para que luego sea Hakeem el nuevo Lucious (con serias amenazas de por medio). Y entonces llegaron las nominaciones a los ASA (¡padre e hijo enfrentados, locurote!) y el empujón a Rhonda por Anika, provocando que perdiese el bebé.

Jamal vivió un bochornísimo momento musical cuando fue "atacado" por gays con chanclas que le acusaban de bisexual. Su hermano Dre se lo dejó claro: para recuperar el apoyo de la comunidad gay no necesitas un RRPP, sólo basta con que te desnudes. Comenzó una guerra muy aburrida entre Jamal y Lucious en la carrera a los ASA, justo cuando el patriarca Lyon provocó el final de Camila y Mimi. El paseo por el (verdadero) pasado de Lucious fue un tremendo coñazo, incluido ese videoclip sobre su vida que parecía la última venida de la virgen de Fátima. Hasta que apareció su madre, que no estaba muerta, estaba encerrada en una residencia VIP. Dre descubrió que heredó la bipolaridad de ella, Hakeen le pidió matrimonio a Jamilia y Rhonda se hizo íntima de Anika (ahora embarazada de Hakeem y, por lo tanto, portadora del heredero al trono Lyon) sin saber que era su peor enemiga.


Los Lyon se subieron a la parra cuando anunciaron al mundo que eran la primera familia de la música (un saludo a los Iglesias, los Lyon de la música española) y que su actuación en los ASA sería poco menos que un favor a la Humanidad. La gala llegó y Freda, después de descubrir toda la verdad sobre la muerte de su padre, disparó a Lucious pero hirió a Jamal. "Y el día que mueras de sida voy a celebrarlo". Esas fueron las últimas palabras de Lucious a Jamal antes de la gala. ¡Y encima no ganó ninguno! Con Jamal en casa de nuevo, pero amenazando con no volver a cantar hasta que los dramas de la familia se cierren, Rhonda ataca a Anika, acusándole de haberle empujado por las escaleras. Lucious visita a Freda en prisión y consigue que grabe una canción, que a su vez hace que Jamal vuelva a cantar. 

En principio iba a cantar en la boda de su hermano, pero la novia huye de esa vida que le espera y, para evitar que declare ante el Gran Jurado que se va a encargar de su caso, Lucious de casa con Anika (que había intentado sucidarse) poco después de decirle a Cookie que sigue queriéndole. Ya convertidos en marido y mujer, Lucious avisa a Anika que sabe que empujó a Rhonda, para terminar descubriendo que tiene un medio hermano trabajando para el FBI. Rhonda ataca de nuevo a Anika. Pelean. Dre aparece y se escucha un gritó. ¿Quién de las dos ha caído? ¿O jugarán a engañarnos y estarán las dos enteras?


La segunda temporada ha quedado a años luz de la primera, siendo un cúmulo de situaciones de vergüenza ajena que ya no le permiten ostentar el título de "maravillosa mamarrachez". Cada vez interesa menos saber qué pasa en la familia Lyon y más conocer con qué outfit nos sorprenderá Cookie, o quién será la siguiente estrella invitada. En otoño "la primera familia de la música" regresará.

martes, 24 de mayo de 2016

El asunto familiar de Meredith Grey


'Anatomía de Grey' es la reina de la televisión. La prueba viviente de que con una audiencia fiel se puede sobrevivir en antena de la más digna de las maneras. Sus 12 temporadas son una muestra de ello. Y en otoño comenzará la decimotercera. ¿Está su final más lejos de lo que pensamos? ¿Es el objetivo de Shonda alcanzar las 15 temporadas que tuvo 'Urgencias'? El jueves pasado nos despedimos de ella hasta el comienzo del próximo curso con una media de 8 millones de espectadores y un muy buen 2.2 en demos.

Si el pasado fue el año negro de Meredith Grey, éste las cosas han mejorado para ella, a pesar de que en su camino se cruzó una de las responsables de la muerte de Derek: "La perfecta Penny mató a mi marido". Penny no sólo era la nueva pareja de Callie, sino que además se convertía en residente del hospital ("Tú eras la única razón para no contratarla"). Aquel capítulo de la cena en casa de Mer fue de los mejores de la serie. Por suerte la doctora Grey no ha estado sola; ha contado con el apoyo de sus hermanas: la real, Maggie (¡qué gustazo de fichaje fue Kelly McCreary!) y la ficticia, su cuñada Amelia (siento más odio que cariño hacia el personaje de Caterina Scorsone). Sin dejar a un lado a Alex, convertido en la nueva Cristina de Meredith desde que ésta se fue hace ya dos años. La dinámica entre las tres hermanas ha sido de lo más disfrutable este año, especialmente cuando estaban de buen rollo ("Señoritas hermanas jefas"). Mer, además, comenzó temporada convirtiéndose en la nueva Bailey para Bailey.


A mitad de temporada Meredith sufrió un nuevo incidente en el hospital que le llevó a terapia y a sacar una curiosa conclusión: "Eres realmente buena en estar sola. Pero pienso que no quieres estar sola. Puedes hacer todo lo que quieras". Me gustó ver de vuelta a Katie Bryce ("Mi primer año. Mi primer día"). La gran pregunta, tras lo sucedido el año pasado, era: ¿encontrará Meredith Grey de nuevo el amor? La aparición de Thorpe (Scott Elrod) así nos lo hizo pensar. Pero lo que no sabíamos es que la realidad había estado delante de nuestras narices desde el principio. Mer convirtió a Jo en su protegida a pesar de lo mucho que le ha puteado a lo largo de los años. Y a Bailey le tocó vivir su cota de drama: Ben cometió un error (¿o arrogancia?) que le convirtió en un peligro y que hizo que su matrimonio entrase en una especie de crisis. Otra más. La situación terminó con una suspensión de seis meses, pero que Ben se saltó porque volvió a ejercer de anestesista.

Volviendo a Maggie, la relación que ha mantenido con DeLuca (Giacomo Gianniotti es el nuevo pivón de la serie) ha sido tan divertida ("Flashbacks de sexo") como fresca. Se volvió hasta retorcida cuando Richard se vio implicado en la misma, y fue una verdadera pena que terminasen de forma tan abrupta. Si hay algo negativo que echar en cara a esta temporada ha sido el enfrentamiento entre Owen y Riggs (Martin Henderson) que no ha despertado el interés de nadie. Sus escenas ralentizaban el ritmo de los capítulos en los que aparecían y, además, no hacían otra cosa que repetir lo que ya sabíamos desde la primera vez que lo explicaron. El pelirrojo nunca fue santo de mi devoción, y la aparición de este personaje de su pasado lo único que hizo es que cayese en popularidad. Al menos nos dejó un par de escenas cuquis entre él y Meredith ("Vale, entonces le odiamos").


La relación entre Owen y Amelia distanció a las cuñadas. "Hice una promesa de que le ayudaría a mantenerse a flote. A Cristina. No eres mi hermana. Cristina es mi hermana. Tú eres la hermana de Derek y Derek ya no está". a lo que la neurocirujana contestó reprochándole el trato que le estaba dando a Penny. "La viuda Grey". Amelia y Mer nunca han terminado de llevarse muy bien, pero sí lo suficiente como para tenerse cariño y soportarse. Por eso, los numerosos enfrentamientos que han tenido esta temporada, con palabras más que duras ("Búscate tu propia vida"), han servido para forjar una relación que ha tenido un bonito final con la boda de la season finale. Aunque para difícil, la relación entre Alex y Jo. Ambos están enamorados, pero ella se niega a darle el si quiero. Y no sabemos por qué hasta el final de temporada. La que también se ha enamorado ha sido Edwards, de la que llegué a pensar que se iría de la serie y la aparición de Wilmer Valderrama sería su excusa.

Desde el principio de esta temporada el drama entre April y Avery ha estado presente en el momento en el que él se fue de casa y dejó claro que no había opción de reconciliación ni segundas oportunidades. Nuevas oportunidades no, pero sexo sí. Sexo que termina en embarazo, secreto primero, público después (April vs Arizona), y que enfrenta a los padres, incluyendo a Catherine Avery, convertida en una especie de bruja que sólo mira por el bien de su hijo. Tuvimos que presenciar un tramposo capítulo en el que nos hicieron pensar que Avery se había enamorado de una paciente, pero que sirvió para ayudarnos a rellenar los huecos que faltaban en su historia. Si hasta se recurrió a órdenes de alejamiento. Todo muy extremo, pero que terminó llegando a buen puerto.


Arizona ha convertido este año a Richard en su padrino de citas, llevándoselo noche sí y noche también a jugar al trivial ("Esto de ser mi compinche hace que no puedas ser también mi padre"). Su relación con Callie ya no tiene vuelta atrás, por lo que cada una ha seguido adelante con su vida, aunque sufriendo el peor de los finales. Cuando Penny recibe una beca que le lleva a Nueva York Callie lo tiene claro y está dispuesta a dejarlo todo atrás para seguir a su amada ("Eres jefa. Ella, residente. ¿Así que vas a dejar tu carrera para ir detrás de una tía a la otra punta del país?"). Arizona no está dispuesta a perder a su hija Sofia y se meten en temas legales que sólo sirven para alejarles. Al final la rubia se queda con la custodia, Penny se marcha y Callie se queda sola.

Y así llegamos a la season finale. El hospital se va de boda, pues Amelia le ha pedido a Owen que se case con ella. Y para ella es un drama porque nadie de su familia va a venir al enlace. Por eso se encierra en el baño, haciendo que Maggie se preocupe como la que más. "No tienes ni idea de cuántas personas se han encerrado en ese baño. Siempre están bien". Jo tiene miedo de perder a Alex, pero sigue sin querer casarse con él. A cambio le propone ser padres para demostrarle lo comprometida que está con que su relación siga hacia delante. Mer se plantea la posibilidad de que entre ella y Riggs haya algo después de haberse acostado juntos. ¡No hay que olvidar que el fichaje de Martin Henderson fue anunciado como el nuevo McDreamy! ¡Estaban destinados a acostarse!


A Amelia le entran dudas, se enfrenta por enésima vez a Mer ("Sólo hazme saber qué necesitas. Yo soy tu familia, Amelia") y terminan huyendo junto a Maggie. April se pone de parto en casa de Mer y es asistida por Ben, que le hace una cesárea, convirtiéndose en el héroe del día y recuperando su trabajo (y arreglando su relación con Bailey). Jo, borracha, confiesa a DeLuca que no puede casarse con Alex porque ya está casada, pero que no puede divorciarse porque de hacerlo, su marido, que le maltrataba y del que huyó, le encontraría. Alex aparece en el peor momento y empieza a pegar a DeLuca. La boda se produce, Owen y Riggs hacen amago de reconciliarse y Arizona aparece en casa de Callie con la niña y billetes de avión. "Ya solucionaremos el resto de detalles. Te estoy diciendo que seamos todos felices". La sorpresa final llega de la mano de Maggie: "Riggs. Realmente me gusta. Y creo que yo también le gusto". ¿A quién se está confesando? ¡A Mer!

'Anatomía de Grey' cierra su duodécima temporada con un final feliz para todos sus personajes, y sabiendo que el año que viene ya no veremos a la doctora Callie Torres: Sara Ramirez abandona la serie. Y lo hace sin tener una despedida aceptable. ¿Se va a ir sin decir adiós a ningún compañero? En otoño regresaremos a Seattle para saber qué decisión tomará Meredith con respecto a Riggs y qué pasará con Maggie. Está claro que el marido de Jo aparecerá, y con él el drama. Y veremos crecer al bebé de April y Avery.

lunes, 23 de mayo de 2016

El intercambio de la Señora Secretaria


'Madam Secretary' ha llegado al final de su segunda temporada convertida en un éxito silencioso que el próximo otoño contará con una tercera temporada. La serie dominical con mejor rendimiento para la CBS (más de 10 millones de espectadores de media con un 1.2 en demos) no sólo ha sabido afianzar todo lo bueno que mostró en su primera temporada, sino que lo ha mejorado. Y, además, se ha permitido el lujo de terminar la temporada emocionando a Spielberg.

La temporada comenzó con un ascenso temporal para Elizabeth McCord, que se vio jurando la Constitución y gobernando sus país (bajo la atenta mirada de Morgan Freeman, productor de la serie y director de la season premiere, en lo que parecía un homenaje involutario a 'Deep Impact'). "El presidente de los EEUU puede hacer lo que le apetezca". Así de bien le presentaba Russell a Elizabeth su nuevo trabajo. Pero ejercer de POTUS duró poco, como las alegrías, pues Rusia no tardó en erigirse como el gran villano (con el rostro de Angela Gots como la cruel y fría Maria Ostrov) de esta segunda temporada. Me fascinan los paralelismos que hacen en la serie entre la realidad y la ficción. Y es que, si hay algo que destacar de esta segunda tanda de episodios, es lo bien que desarrollaron toda la trama rusa, y lo fácil que hicieron para encajarla con el resto de tramas.


Ha jugado un papel esencial en todo esto Dmitri Petrov (Chris Petrovski; 'All Cheerleaders Die'), alumno y protegido de Henry, al que el apagón de Moscú le pilló en la capital rusa. "Mentir para salvar el mundo está permitido. Está en la Constitución". En el enfrentamiento entre EEUU y Rusia, tanto China como Ucrania tuvieron su importancia: unos para amenazar y los otros para enfrentar países en su beneficio. Maria Ostrov (fascinantes todos los capítulos con ella como protagonista) a punto estuvo de iniciar la Tercera Guerra Mundial, hasta que los Caballeros de Kiev fueron capaces de pararle los pies. Aunque ésto supusiese el sacrificio de Dmitri. "Teníamos que pensar en el bien común". Así comunicó Elizabeth la noticia a su marido.

Apareció entonces Jane Fellows (Jill Hennessy; 'Crossing Jordan', 'Ley y orden'), primero como jefa de Henry y después como compañera de trabajo, en el grupo especial contra Jibral Disah (el terrorista más buscado) creado por el Presidente Dalton. Y es que, por fin, el matrimonio McCord iba a trabajar "junto", poniendo fin a los secretos profesionales que les obligaban a mantener secretos. Pero todo ellos después de que Henry sufriese un ataque terrorista (si el año pasado fue su mujer, este año le tocaba a él). Antes de ser enviado a Libia para poner fin a la caza de Disah, los McCord fueron a terapia para ayudar a Henry en su situación. En Libia nos lo hicieron pasar mal, pensando que dejarían viuda a la Secretaria de Estado, pero todo salió bien y Henry regresó a casa.


La temporada ha llegado a su final con la posibilidad de intercambiar a Dmitri (que siempre estuvo vivo) por Peter Buckley, el espía americano más famoso de la historia y que provocó la muerte de seis agentes de la CIA. La situación no es favorable al Gobierno, pero después de sospechar que Dalton se va a deshacer de ella, Elizabeth se empeña en conseguir el intercambio. La situación se aclara cuando descubre que POTUS le quiere como vice presidenta, y que por eso buscar alternativas en la Secretaria de Estado. El intercambio finalmente se produce (todo muy 'El puente de los espías') y, tras un primer rechazo, Dmitri termina abrazando a Henry bajo la atenta mirada de Elizabeth. Además los McCord se salen con la suya y, ayudados por una dubitativa Stevie, consiguen detener la boda acelerada y dejarlo todo en un compromiso a largo plazo. Este año muchos rostros conocidos se han dejado ver por la serie: Margaret ColinEric Stoltz (co productor y director de más de un episodio), L. Scott CaldwellDavid RaschePeter JacobsonKate BurtonSarita Choudhury, o Marsha Mason entre otros.

Paralelamente a la trama política la faceta más familiar de la serie ha permanecido como una constante, siendo otro de sus encantos. Fue divertido ver a los McCord enfrentados a sus vecinos, a Elizabeth en el campus universitario junto a sus hijas, el recibimiento que dieron al nuevo novio de Stevie, sufriendo por la muerte del caballo de Elizabeth, o a la propia Elizabeth acosando a la directora del colegio de Alison o junto a los hermanos de Henry, en una reunión que terminó siendo más dramática de lo esperado. También me gustó ver a Matt y Nadine compartiendo trama fuera del ambiente laboral y a Daisy intentando avanzar a nivel personal. ¡Ojalá le encuentren novio a Blake!


'Madam Secretary' se despide hasta el próximo otoño como un drama adulto, en absoluto aburrido, que hará las delicias de los amantes del mundo de la política y que tiene como protagonista a una Téa Leoni a la que desearás que sólo le sucedan cosas buenas y bonitas.

viernes, 20 de mayo de 2016

El matadero


'The Vampire Diaries' es una superviviente: ha pasado de ser la gallina de los huevos de oro de su cadena (ahora lo es 'The Flash') a formar parte de una de las noches menos competitivas de la televisión en EEUU (los viernes). Y, aún así, la CW ha decidido renovarla por una octava temporada que, salvo que se vuelvan locos en la cadena, debería ser la última. Muchos pensamos que el final del drama de los vampiros llegaría en su séptimo año tras la salida de Nina Dobrev, pero lo cierto es que la serie va a tener, al menos, dos temporadas más sin su protagonista femenina. Los vampiros han cerrado temporada con una media de 0.46 en demos y menos de 1'2 millones de espectadores.

Creo que puedo declararme fan fatal de 'The Vampire Diaries' desde sus inicios y que nunca he hablado mal de ella. Pues no va a a ser este el momento en el que cambie mi discurso. A pesar de lo mucho que echo de menos a Elena Gilbert. La temporada comenzó con una salto en el tiempo de 3 años que a cada capítulo que pasaba más sorprendía al espectador. Relaciones inesperadas entre personajes (¡Bonnie y Enzo!) y situaciones que nadie veía venir. En el pasado descubrimos qué era la piedra Fénix y cuáles eran las consecuencias de introducir el alma de un vampiro en un cuerpo que no era el suyo. Además Damon se enteró de que Lily, su madre, fue la que le dio a Kai (ay, Chris Wood) la idea de poner a Elena en modo Bella Durmiente, lo que hizo que su ya complicada relación continuase igual. Y Caroline comprobó cómo, por arte de magia, se quedaba embarazada de los bebés de Jo (había que salvar a la siguiente generación de gemelos Gemini).


El drama de la familia Salvatore fue desenredándose poco a poco, aunque la situación se complicó con la aparición de Julian, cuya vida quedó atada a la de Lily, haciendo que si uno moría el otro correría la misma suerte. Aunque al final Julian consiguió desligarse y mató a Lily. "Tú te lo has ganado" fueron las palabras de despedida de Damon. La que también complicó la vida de todos los vampiros fue Rayna Cruz, cazadora de profesión (y casi doble oficial de Elena) y que tuvo a Stefan como principal objetivo durante mucho tiempo. Matarla no era una opción, pues todo aquel que había sido marcado por su espada (como era el caso del menor de los Salvatore) moriría con ella. Uno de los aciertos de este año ha sido la incorporación de Valerie y, especialmente, de Nora y Mary Louise. La primera compartía pasado secreto con Stefan, y las segundas han dado vida a una pareja tan cruel como cuqui que han hecho las delicias de todo fan de la serie.

Stefan y Damon pasaron un tiempo encerrados en la piedra Fénix, lo que les llevó a vivir sus infiernos particulares. Tyler regresó para que todos supiésemos que fue el cómplice de Damon a la hora de esconder el ataúd en el que tenía escondido el cuerpo de Elena a la vez que conocimos a Penny, la nueva compañera de Matt y de la que cayó enamorado. Una pena que siete temporadas después Matt siga importándonos tan poco. Julian terminó muerto y Caroline dio a luz a los bebés de Jo y Alaric para después viajar hasta Nueva Orleans y despedirse (telefónicamente) de Klaus. La Armería entró en juego de una forma bastante confusa, teniendo a Enzo como peón y heredero (a Enzo le ha costado mucho encontrar su hueco en la serie, no siendo hasta la segunda mitad de esta temporada cuando parece que sirve para algo relevante). "La Armería es un agujero de mentiras".

Cuando tu madre se pasa de lista
Poco a poco fuimos descubriendo detalles de la vida de Rayna: sus ocho vidas ligadas a cada uno de los Eternos Ocho, los chamanes que la crearon, y que se desintegraban de uno en uno cada vez que moría. Pero, como he comentado antes, si ella muere, lo hacen todos los marcados. Fue entonces cuando Matt decidió revelarse contra los vampiros y convertir Mystic Falls en una ciudad libre de seres sobrenaturales (liberando a Rayna) y cuando descubrimos el por qué de la ausencia de Damon, que se encerró en un ataúd a la espera de despertar cuando Elena lo hiciese, lo que le obligaría a no volver a ver a Bonnie, pues sólo despertaría con su muerte (recordemos que a la muerte de Bonnie Elena resucitaría).

Vivimos un momento tristísimo y emotivo con el suicido de Nora y MaryLu a lo 'Thelma y Louise'. "No hay vida sin ti". Lo que la pareja hizo fue destruir la piedra Félix, dejando libres todas las almas de los vampiros capturados en ella, incluido Stefan, que se introdujeron en el primer cadáver que encontraron. Hubo mucho drama hasta que consiguieron reunir el alma de Stefan con su cuerpo, provocando el regreso de Alaric a un mes de casarse con Caroline. Con Stefan de vuelta, Valerie decidió quitarse de en medio para que el vampiro lo intentase de nuevo con Caroline. Bonnie siguió su plan particular e ingresó en un psiquiátrico para conocer el secreto de La Armería: un ser sobrenatural encerrado en la cripta desde hace cuatro años. "Te quita tu compasión. Te quita tu empatía, tu capacidad de amar".

Cuando te cansas de vivir
Durante su estancia en el psiquiátrico, Bonnie estuvo tomando unas pastillas que le hacían ilocalizable pero que le obligaban a renunciar a la magia. Por eso, una vez conseguido su plan, lo mejor era transferir la última vida de Rayna al cuerpo de Bonnie, con la esperanza de que recuperase sus poderes, pero sin saber que así le convertirían en la nueva cazadora. Bonnie abrió la cripta, cerró mágicamente La Armería y se convirtió en la nueva cazadora. "Y te quiero de la misma manera que Elena te quería". Con esas palabras Damon intentó frenar el ataque que sufrió por parte de la nueva Bonnie, interceptado por Matt, que descubrió que la muerte de Penny fue responsabilidad suya y no de Stefan.

¿Qué hacer para que Bonnie deje de ser la cazadora? Destruir el cuerpo del último Eterno. ¿El problema? Está en La Armería, actualmente cerrada por la magia de Bonnie y con un diablo campando a sus anchas en su interior. Pero Enzo y Damon lo tienen claro. Con ayuda de la magia de las hijas de Alaric consiguen abrir La Armería y Damon se mete para buscar el cuerpo del último Eterno. Cuando Bonnie está a punto de asesinar a su amado Enzo, Damon quema el cuerpo. Bonnie sigue sin ser bruja, pero al menos ya no es la cazadora. Alaric se rinde con Caroline y Matt abandona Mystic Falls. Damon no consigue escapar (el espíritu de la Cripta le hace pensar que Elena le habla) y Enzo entra al rescate para caer, literalmente, en sus garras. Lo único que sabemos es que los dos han abierto su propio matadero de cuerpos humanos.


¿Será la octava temporada la de la (eterna) redención de Damon Salvatore? ¿Recurrirán a Elena, magia mediante, para que detenga al nuevo Damon? ¿Será la última temporada? ¿No volveremos a saber más de Matt? ¿Y de Alaric? ¿O será el primero en buscar a su amigo? El próximo otoño saldremos de dudas.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Los héroes americanos


'Quantico' pasó de ser la revelación de la temporada a convertirse en una de las mayores decepciones. Y es que, si algo le sentó mal al drama dominical de la ABC, fue su parón. La trama quedó estancada y estuvimos viviendo continuos déjà vus con la aparición de los nuevos reclutas. Alex Parrish y su troupe daban vueltas y más vueltas, y todo por la obsesión (enfermiza) de tener una temporada de 22 episodios. ¿No hubiese tenido una gran primera temporada de haber contado exclusivamente con 15-18 capítulos? 

'Quantico' vio la luz a finales de septiembre con un buen 1.93 en demos y más de siete millones de espectadores y, sin embargo, se despidió el domingo pasado con un bajo 0.97 y y sin alcanzar los tres millones y medio. Un fracaso. Y, aunque es cierto que sigo pensando que ha sido una decepción, también debo confesar que no he dejado de disfrutar ni un sólo momento con las locas (qué bonito fue cuando, en el capítulo navideño, Alex, Shelby, Nimah y Natalie jugaron a ser las 'Pretty Little Liars') y tróspidas aventuras de Alex Parrish (una Paprika Priyanka Chopra que se va a comer el mundo). Y, sinceramente, celebro que hayan sido capaces de cerrar toda la historia de la primera temporada en la season finale, con el que ha sido, sin duda alguna, uno de sus mejores capítulos. No esperaba que fuesen capaces de mostrarlo todo en orden cronológico.


Alex Parrish ha sido la auténtica protagonista de 'Quantico' y el resto de personajes meras comparsas que le han acompañado hasta el final. Unos haciendo bonito (Graham Rogers heredando la facilidad para descamisarse de Mario Casas en sus papeles televisivos); otros para sacarnos de quicio (Tate Ellington, el peor de un reparto bastante mamarracho); otras para recordarnos series del pasado (esas gemelas a las que ha dado vida Yasmine Al Massri); y otros para demostrar lo crueles que son los guionistas haciéndole envejecer de forma tan radical (Jake McLaughlin). Y luego está Jacob Artist, que no ha aportado absolutamente nada, que de vez en cuando hablaba ("No sabéis ni la mitad de cosas que he hecho, ¿vale?") pero que ha llegado al final como si nada. Y yo pensando que era villano en la sombra. Será que los guionistas no supieron incorporarlo del todo a la trama.

La explosión en el centro de mando hizo que todo lo visto tras el atentado en la estación se volviese a repetir en la segunda mitad de la temporada. Paralelamente a lo que ocurría en el pasado, en Quantico, veíamos cómo avanzaban sus vidas en el presente. Shelby hizo frente a la trama de sus padres (hola Kelly Rutherford) con una hermana inexistente, ayudada por Caleb, que bastante tenía con su madre (hola, Marcia Cross) y con su trama absurda de la secta. Aunque para absurda, aquella profesora (hola Anne Heche) que era más mala que el demonio y que se lio con Simon. La muerte de Natalie me dejó con la mosca detrás de la oreja, porque estaba convencido de que seguía viva. Y me fascinó que Alex se hiciese íntima de la que había sido mujer de Ryan (hola Eliza Coupe).


Recuperar a Simon fue divertido, y le vimos sufrir como nadie en aquella cabaña que tenía en las montañas. Y mientras, Alex, liándose con todo el que se pusiese por delante (Drew Perales fue un buen sustito a Ryan, aunque no logro entender por qué murió él y no Simon si la explosión les afectó por igual). Aunque sin duda, lo mejor ha sido esa dinámica en la que los capítulos (en los que no había pasado nada) terminaban siempre con la aparición de un personaje bueno que hacía de malo, para que luego en el siguiente desmintiese su situación.

La historia ha terminado mostrándonos el plan que Liam llevaba desarrollando desde julio de 2015, momento en el que Miranda le invitó a trabajar con ella en Quantico. Todas las piezas han encajado, y gracias a la aparición de la hija de Liam, Alex descubre que su profesor (y otro de los hombres con los que se acostó) es el villano al que han estado persiguiendo. "Ha estado jugando con nosotros todo el tiempo, llevándonos en la dirección que el quería". Alex y Ryan (unidos por siempre) terminan con la vida de Liam, pero es Simon quien roba la bomba (que se vio obligado a construir) para hacerla explotar bajo el agua. Junto a él. Miranda se convierte en la nueva jefa, Shelby recupera su trabajo y Alex destapa a la madre de Caleb. "No importa dónde esté o lo que haga, todas las almas de los que mató le estarán vigilando. Y nosotros también". La sorpresa llega al final, con la aparición de Matthew Keyes (Henry Czerny), quien le ofrece a Alex trabajar para la CIA.


A pesar de lo innecesariamente larga que ha sido, he disfrutado de la primera temporada de 'Quantico', especialmente de este final tan agradecido. Me estresa un poco imaginar que la segunda temporada será exactamente igual que la primera, pero con Alex trabajando para la CIA mientras el FBI hace lo imposible por conseguir que vuelva. Pero para comprobarlo tocará esperar hasta otoño.