lunes, 15 de junio de 2015

El odio y la soledad


'American Crime' ha sido una serie dura. Un drama con todas las letras que estrenó la ABC esta midseason y que, aunque no ha hecho grandes datos (se ha emitido la noche de los jueves), ha conseguido la renovación. Siguiendo el esquema presentado por 'American Horror Story', 'American Crime' mantendrá a parte del reparto pero contará una historia totalmente diferente en su segunda temporada.

Spoilers de 'American Crime'.


La historia que nos ha contado 'American Crime' ha hablado del odio. De la soledad. Del racismo. Del abandono. De la venganza. De la imposibilidad de avanzar. Y del perdón. Y si alguno de los personajes ha sido capaz de reflejar todos estos sentimientos ha sido Barb Hanlon (una fantástica Felicity Huffman). Ella, que comenzó siendo una mujer dura, a la que su marido había arruinado y dejado con dos hijos a su cargo, y dispuesta a ver entre rejas al asesino de su hijo (misión para la que contó con la participación del personaje al que ha dado vida Lily Taylor), ha sufrido una transformación que le ha terminado convirtiendo en la mujer vulnerable que se muestra en la season finale, abatida, en el pavimento del parking. "Si quiere odiar, va a odiar sola", le dice su futura nuera Richelle, que le tiende la mano a comenzar una nueva vida en familia. Vida que le ofrece Russ (Timothy Hutton), optimista de cara al futuro y que piensa que el drama vivido les va a ayudar a salir reforzados. "Pero todo lo bueno que tuvieron los chicos fue gracias a ti", le recuerda a Barb ante la posibilidad de que su ex se suicide. Pero los Skokie ya no existen como tal. Ese "algo brutal" que les había reunido de nuevo ha pasado y les toca seguir adelante. Cada uno por su lado. Cargando con todo lo que ha salido a la luz tras el asesinato de Matt.

"Por lo que si como personas no podemos perdonar, entonces como personas estamos condenados a odiar"

Pero Russ necesita un cierre. Descubrir que el principal sospechoso de la muerte de su hijo Matt ha sido puesto en libertad no le parece el final adecuado. "Ojalá alguien estuviera dispuesto a esforzarse por esta familia tanto como yo", le echa en cara a Tom (W. Earl Brown), que después de recuperar a su hija Gwen (él era el único que conocía los secretos de su matrimonio con Matt: "Mi hija era una puta"), y junto a su mujer Eve (Penelope Ann Miller) conducen dispuestos a dejar atrás el drama y comenzar una nueva vida. Russ toma la justicia por su mano y termina pegando un tiro en la cabeza a Carter (Elvis Nolasco), a quien considera responsable de la muerte de Matt, antes de pegárselo a sí mismo. A pesar de la confesión de Aubry (Caitlin Gerard), que piensa que su enfermedad mental le va a conseguir un mejor trato encerrada del que hubiese recibido Carter. Su confesión, hecha para fastidiar a su familia ("Prefiero arruinaros la vida a todos antes de dejar que me volviera contra Carter" le espeta a su madre), está llena de detalles que sólo el verdadero asesino podría conocer. Pero no olvidemos que el propio Carter le confesó a su hermana que él había disparado. Aubry y Carter estaban destinados al fracaso desde el principio, y su historia ha terminado de la única forma posible: tras conocer que Carter había muerto, ella se suicida. No sin antes despedirse de él. "Nadie quiso que estuviéramos juntos".


En la historia de Carter ha jugado un importantísimo papel su hermana Aliyah (Regina King haciendo muchos méritos para los Emmy) que ha movido cielo y tierra para ver libre a su hermano y alejarle de su Aubry. Y a pesar de todo, después de descubrir cómo han terminado, se funde en un abrazo, sentido, con la madre de Aubry. El capítulo de la marcha racial es espectacular y llegó en el momento más apropiado (con 'Selma' tan reciente y todo lo ocurrido en Ferguson). Aliyah es responsable de que en la serie se introduzca el tema de las religiones (fantástica la apertura de la season finale con las tres "misas"). Y sin olvidar que en esta trama comenzó viéndose involucrado Héctor (Richard Cabral), que se pensó que se iba a comer el mundo y que iba a recibir todos los privilegios posibles mintiendo con respecto a la muerte de Matt. El de Cabral ha sido un personaje odioso, con el que ha sido imposible empatizar y que se hacía desagradable se le mirase por donde se le mirase (su bigote me sacaba de quicio). La suerte (o la participación de su abogado de oficio) le brindan una segunda oportunidad y él es el único que termina haciendo frente a una nueva vida junto a su novia y su hija.

La familia Gutiérrez también ha tenido su final de cuento, a pesar de todo a lo que le ha tocado renunciar a Alonzo (Benito Martínez). Sus ingratos hijos (Johnny Ortiz y Gleendilys Inoa) no se lo han puesto nada fácil, no haciendo otra cosa que metiéndose en problemas. Y encima siendo unos desagradecidos. Ambos le han achacado que se avergonzaba de su pasado; que no hacía lo suficiente por ellos. Y al final ha tenido que sacrificar su trabajo, consiguiendo así un buen abogado y la liberación de su hijo, al que sus "antecedentes" le van a perseguir vaya donde vaya, razón por la cual, y para seguir adelante, Alonzo considera que lo mejor es mudarse.


'American Crime' es uno de los mejores estrenos del año. Duro, desgarrador y desolador. Una serie que no es para todo el mundo, pues se le podría tachar de lenta. Pero la historia no deja de avanzar, y el visionado de cada capítulo te deja con un vacío en el estómago. Muy recomendable.