miércoles, 9 de septiembre de 2015

El asesino de Lakewood (o "La virginidad de Emma Duval")


'Scream' es una saga cinematográfica que cualquier amante del cine de terror en general y del slasher en particular disfrutará. Por lo que, cuando la MTV anunció que iba a hacer una serie con el mismo nombre ('Scream: the TV series'), misma idea, pero con un Ghostface diferente (alegando que esa máscara estaba anticuada y que ya no despertaba el miedo que daba en sus orígenes), la idea pareció tan buena como mala (bueno, seguro que, de primeras, no nos pareció tan buena). Pero saber que Wes Craven (al que se le homenajea en la season finale con un bonito "Thanks for the screams") estaba detrás del proyecto no hacía perder la esperanza. Y tener a Ti West ('La casa del diablo', 'Los huéspedes' o un segmento de 'V/H/S') como director de su penúltimo episodio también era garantía de que algo bueno iba a pasar.

La cuestión es que tuve claro que iba a ver la serie (que se estrenó el último día del mes de junio, teniendo todas las papeletas para convertirse en la serie del verano, mérito que ha terminado no consiguiendo), a pesar de que los primeros comentarios que leí me animaban a huir de ella. Pero no podía hacer como que no existía. Así que, una vez visto el primer episodio, comprendí por qué tan malas críticas. No podía ser peor aquello: ese grupo de personajes mil veces vistos, pero en la peor de sus versiones. Un guión que no había por dónde cogerlo y que saturaba con sus continuas alusiones a otras series de televisión o películas (que unos críos de 16 años hablen de 'Juegos salvajes' me parece absurdo), para demostrar lo guay que es MTV. Pero, al igual que no hay que juzgar un libro por su portada, no hay que juzgar una serie por su Piloto. El segundo capítulo de 'Scream' fue tremendamente más interesante, y el tercero, incluso más. 

"Tío, Noah, pon cara de virgen malote"
Pero en realidad dejé aparcada la serie porque en verano, al final, consumo menos ficciones televisivas de lo que me gustaría. Al volver a la realidad, y antes del aluvión de estrenos que nos esperan a partir de la semana que viene (tengo tantas ganas como pereza es la que siento), quería aprovechar para ponerme al día. Y bueno, lo he conseguido. No sólo eso: la serie ha conseguido engancharme a pesar de su dudosa calidad. Algo así como lo que me sucede con 'Pretty Little Liars' pero todavía lejos del mundo zorrupio. Serie con la que tiene en común ese elemento de "hay un loco por el pueblo que está matando gente". Aunque, en realidad, en el caso de -A lo de matar todavía no es demostrable.

Los personajes de 'Scream' son, sin ninguna excepción, odiosos. Y su forma de actuar, como no podía ser de otro modo, sirve para poner en bandeja a Ghostface todo lo que necesita para que sus planes salgan adelante. Pero si tengo que elegir uno al que sacrificar sería a Noah Foster (John Karna), el sabelotodo/hacker cuya carta de presentación fue soltar un monólogo en clase sobre por qué un slasher no podría convertirse en serie de televisión y que necesita hacer alusiones a series de televisión cada tres palabras (por ejemplo, al hablar del escondite del arma del asesino y su comparación con la caja de muestras de sangre que Dexter Morgan escondía en 'Dexter'). Lo más divertido fue cuando, al principio de la temporada, llegaron a presentárnoslo como el asesino (no olvidar ese momento "me levanto el flequillo para que veáis mi cicatriz y sospechéis fuertemente de mí").

A partir de aquí, spoilers de la primera temporada de 'Scream.

"My life is not a game"
Esto de hacernos pensar que todos los personajes de la serie son, el algún momento concreto, el asesino, es otro de los rasgos que comparte con 'Pretty Little Liars'. A excepción de todos y cada uno de los que han ido muriendo, el resto han caído en la red de sospechosos. Aunque, curiosamente, ninguna de las chicas ha llegado a parecer la asesina. Emma Duval (Willa Fitzgerald), como protagonista absoluta que ha sido, nunca nos hizo pensar que podía ser la asesina. Bastante tenía con ser la hija de la niña de la que se enamoró el desgraciado de Brandon James, a la que su padre abandonó, que ha visto cómo su instituto le ha visto perder la virginidad y que ha ido viendo morir a sus amigos uno por uno. A su novio Will Belmont (menuda cara de porcelana tiene Connor Weil), en concreto, lo vio morir en directo, con una escena que no mostró la muerte en sí pero que no por ello dejó de ser impactante. Igual que las apariciones del chico con la cabeza partida. No me lo esperaba; me sorprendió; y lo agradecí.

Brooke Maddox (por mucho que se empeñen, Carlson Young, que estuvo en dos capítulos de la primera temporada de 'Pretty Little Liars', es la marca blanquísima de Emma Roberts) ha sido de los pocos personajes "soportables". Su papel de zorra con corazón (qué bonito fue verle deprimida cuando descubrió que nadie la soportaba en el instituto y que todos le elegían como la próxima víctima en la App diseñada por Ghostface) daba a ratos vergüenza ajena, pero hay que reconocer que solía salvar la función. Con un padre que no hace otra cosa que ocultarle secretos (y que apenas podía moverse por lo estirada que tenía la cara), Brooke ha estado solísima, aunque la presencia de Jake Fitzgerald (Tom Maden) le ha servido para consolarse en más de una ocasión. Audrey Jensen (Bex Taylor-Klaus, una de las caras más conocidas) ha dado vida a la rarita del grupo, "la bi-curiosa" (en palabras de su amigo Noah, "el virgen") y la que más razones tenía para cargarse a todos los que tenía a su alrededor. El descubrimiento de la identidad del asesino nos ha dejado ver que entre ambos personajes ha habido relación en el pasado. ¿Será Audrey la sorpresa a la que hace alusión cuando habla con Emma antes de recibir un disparo de la propia Audrey?

Podcaster/mamarracha de día, asesina/mamarracha de noche
Al final ha resultado que tras la máscara de Ghostface se encontraba Piper Shaw (Amelia Rose Blaire), la podcaster (¿en serio a nadie le llamaba la atención que se ganase la vida así?) que apareció por Lakewood para cubrir los asesinatos y que ha resultado ser la hija que Maggie Duval (Tracy Middendorf) tuvo con Brandon James y, por lo tanto, la hermana de Emma. ¡BOOM! "Y estabas tan fácilmente convencida de que tenía que ser su hijo el que balanceaba el cuchillo, pero estamos en 2015, Emma. ¿Un poco sexista?". No ha sido una gran sorpresa (es fácil sospechar del ÚNICO personaje ajeno al pueblo y que aparece justo cuando los asesinatos empiezan a producirse), aunque después de todos los cambios de sospechosos que hemos vivido en los últimos capítulos todo podía pasar. ¿Alguien puede explicarme por qué era necesario que madre e hija llevasen esas gafas postizas que gritan "¡Soy una mamarracha!"?

Otra detalle maravilloso de la serie han sido sus hastags (algo que, si no me equivoco, también utilizan en 'Pretty Little Liars'): #HauntingEmma, #SaveTheSheriff, #WhoIsTheKiller. ¡Qué de vida le dan a la serie! El año que viene probablemente tengamos muchos más. Aunque con Ghostface muerta, ¿cuál será el sentido de la serie? ¿Relevará Audrey a Piper? ¿Descubriremos entonces que la muerte de Rachel era algún tipo de venganza hacia Audrey o va a resultar que es Audrey la que la mató?

"Tía, Audrey, pon cara de bi-curiosa malota"