viernes, 20 de febrero de 2015

Los asuntos de Charleston Tucker


'State of Affairs' se despidió el lunes de la audiencia por la puerta de atrás. La NBC le dio a Katherine Heighl su primer protagonista después de su polémica salida de 'Anatomía de Grey' hace cinco años y parece que los espectadores no tenían muchas ganas de volver a verle semanalmente. Se estrenó en Noviembre ante más de ocho millones y medio de espectadores y un esperanzador 2.2 en demos y dijo adiós esta semana ante poco más de la mitad (4.4 millones), marcando un flojo 1.0. Pocas probabilidades de verle de nuevo la próxima temporada.

Pero no seré yo el que diga que la serie ha sido mala. Ha sido floja, sí. Y mala (mucho) en sus primeros capítulos (¿pudo ser el segundo uno de los peores episodios del año?). Pero soportable. Y llevadera. No deja de ser diverido (divertidísimo) ver a Alfre Woodard (que siempre será la loca de Betty Applewhite) dando vida a la peor Presidenta de EEUU que se haya visto en televisión (fascinante cuando le dice a su marido que le tiene envidia porque ella es POTUS y no él); o a Chris McKenna, un actor terrible pero al que no han dudado en descamisar las veces que hiciese falta para que nos centrásemos en su cuerpo y no en sus carencias como intérprete. Y Katherine Heighl, que empezó dando vida a un personaje atormentado, sufrido, aterrado por el pasado, pero que no dudó un segundo en prometerle amor verdadero a su compañero, aún después de haber perdido a su prometido (e hijo de la señora POTUS) en un accidente en Kabul. Un accidente del que sólo ella iba a ser capaz de recordar todos los detalles (tanto drama para que terminase metiéndose en la bañera y recordase hasta las bragas que llevaba aquella noche).

Mueve las tetitas, cari
Pero para seguir comentando la serie, especialmente sus season ¿series? finale, es necesario avisar que el texto va a estar repletito de spoilers.

El último capítulo de la temporada empieza con Navarro (personaje al que ha dado vida un Nestor Carbonell que no se ha despegado de la raya de los ojos desde que dio vida a Ricardus Alpertus), recuperándose del atentado sufrido un par de episodios atrás y en el que murió una senadora de EEUU (una senadora que se había enfrentado a la POTUS  y que estuvo liada con el Primer Damo años atrás y cuyo viudo le dice a la POTUS que en su casa "no nos aprovechamos de las muertes de los miembros de la familia" dejando claro que todos sabemos que fue Presidente por pena). Charleston Tucker (Charlie para los amigos) le pone al día y le cuenta que Abu Nazir Sheikh Hakam está vivo, que Omar Fatah es en realidad el nuevo Bin Laden y que les han tomado el pelo como a niños. Niños tontos, para ser más exactos. Tontos y analistas de la CIA. Porque encima Kurt (que se despidió de la Agencia como topo) resulta ser un infiltrado en GK, la empresa privada que le contrató tras su despido y ni él ha sido capaz de ver que Fatah era el verdadero enemigo de EEUU (y por ende, del mundo).

Así que Charlie, que es muy seria, dimite porque decide tomar cartas en el asunto y, como está muy loca y va a hacer muchas locuras, no quiere que la reputación de la CIA se vea afectada. Un chiste, porque no podría estar más dañada su imagen. Y mientras la POTUS ("¿Sabes lo que se siente teniendo millones de vidas sobre tus hombros"?) anunciando al mundo que el terrorista más buscado ha volado por los aires. Junto a los héroes americanos que se han sacrificado para borrarle del mapa. Tremendo ridículo, señora POTUS. Charlie le cuenta toda la historia y le avisa que va a eliminar ella misma a Fatah. Sí, porque si la CIA como agencia ha sido incapaz, ella sola lo puede conseguir. POTUS, que para haber estado a punto de ser su suegra y de considerarle su amiga ha tardado años en darle su número de teléfono de confianza ("sólo mi marido, el director de la NSA y tú lo tenéis"), le da su apoyo. Y se abrazan. ¡Qué bonito!

"Nada nos separará, tía"
Charlie se sube a un avión (contando con la ayuda de Syd, un señor al que ha interpretado James Remar, al que no puedo ni ver, y que ha jugado a ser el "personaje misterioso del que hemos sabido poco tirando a nada" y que parece ser que ha sido un poco traidor) y se va a Afganistán. Como quien coge un vuelo para irse a Londres de compras. La POTUS está empeñada en meter en prisión al senador que filtró a la prensa la foto que sitúa a Vera (McKenna), Charlie y Fatah juntos. ¡Qué vida más dura la de la POTUS, todo el día enfrentada a los senadores! Como no podía ser de otro modo, los problemas siguen avanzando y todavía hay unos explosivos con forma de chaleco dispuestos a ser activados. Y mientras, Kurt y Navarro se reúnen para debatir los planes de GK: han protegido al mayor terrorista de todos los tiempos para ser luego ellos los que salven al mundo y convertirse en los héroes que todos necesitamos. Qué buena gente, ¿no?

Gantry, el señor jefazo de GK, intenta convertirse en pieza clave para la POTUS y le pide "un contrato de caza". La búsqueda de los chalecos se pone intensa cuando uno explota, así que la CIA, que hasta el momento estaba mirando la vida pasar, se pone a trabajar. Charlie (una afgana más que ha sido capaz de descubrir, ella solita, dónde está escondido Fatah) descubre la clave ("es la constelación de Pegaso") y gracias a ella (y a que los americanos suicidas se lo piensan dos veces) evitan una masacre"¡Todos ellos, les hemos vencido!" ¡Menuda fiesta en la sala de la CIA en la que están trabajando todos en comunidad! El Primer Damo (Courtney B. Vance) visita a su esposa para decirle que está hasta el coño de ella y que se retira a una de sus casas a descansar. Y mientras David (David Harbour), que ha sido un personaje aburridísimo, se busca la vida pues se ha dado cuenta de que la POTUS es una inútil y una Presidenta terrible y dimite. Lo que hada David con el senador traidor no le importa a nadie.

"Estoy cerca, puedo verlo"
Charlie, que sufre recordando todo lo que ha querido a Nick, se acerca al campamento sin que nadie le vea. Porque ella todo lo puede. Hasta que le descubren, saca la metralleta, y se pone a disparar a diestro y siniestro. A lo loco. Apuntando más bien poco. Y como Fatah debe estar sordo y ha sido incapaz de salir en uno de los jeeps, sale con otra metralleta para plantar cara. Le cuenta una de sus mentiras y le echa el rollo "América odia a los musulmanes". Charlie, que está cansada y no hace otra cosa que llorar a Nick le pega dos tiros y lo mata. Sin saber que en la Casa Blanca la idiota de POTUS acaba de dar autorización para que GK mande dos helicópteros a bombardear el campamento en el que está Fatah (si querían jugar a ser héroes y a quedar mejor que el Gobierno, ¿por qué no se cargan a Fatah poco después de que la operación "Matemos al terrorista" haya salido mal?). Y todo esto mientras Charlie ha visto cómo alguien le ha ayudado en la distancia. Ese alguien se acerca a ella en un jeep y le saluda. Es Nick Vera. Suponemos, pero claramente es él; si Fatah sobrevivió a la bomba lanzada por Dawkins, ¿por qué no él? Charlie escucha acercarse a los helicópteros. Mira al cielo. Se oye un misil. Y fin.

'State of Affairs' termina con un cliffhanger que podría no ser tal. Si la serie es cancelada entendemos que se la cargan a ella y a Nick y con Fatah muerto, no hay más problemas. De ser renovada por una segunda temporada, evidentemente ese misil va a caer en otro lado. Y la historia seguirá adelante. Charlie contra el GK. Como una heroína. Y la señora POTUS gobernando el mundo. Con dos cojones.