viernes, 26 de septiembre de 2014

Dallas nonstop


Seamos claros: 'Dallas' es la vida. El drama más mamarracho de la televisión despidió su tercera temporada esta semana con una season finale doble cargada de sorpresas. TNT de momento no se ha pronunciado al respecto pero, no sólo los fans sino el mundo entero necesita una cuarta temporada de esta serie repleta de pelucones, borrachas y zorras adictas a los primeros planos.

'Brave New World' es el nombre del último capítulo de la temporada y si no sabes porque John Ross se desorina vivo en su limusina, no sigas leyendo.

En Southfork reina la felicidad. Emma y Ann han vuelto a casa después del secuestro (la más joven con un regalito en forma de experiencia traumática) y el plan maestro de John Ross ha dado el resultado esperado: el Pozolero, Luis y Nícolas (que no Nicolás) han sido detenidos. Por si esto fuera poco, la venta de las acciones se ha detenido y los Ewing podrán acceder a ellas mediante subasta al día siguiente. ¡La vida es maravillosa! ¡Y John Ross un héroe! Pero Ryland, que es mucho Ryland, sabe que la paz dura poco y ha pedido a George (su colega de la CIA) que le entregue la cinta en la que queda claro que su madre colaboró con el cártel mexicano por si tuviese que usarla en el futuro para quitársela de en medio.

Ea, ea, ea, Sue Ellen se cabrea
Nícolas ya está en manos de la CIA para confesar los 19 años de historia del Pozolero pero sin quitar de su mente a Elena (¡qué primeros planos! ¡cómo le favorece el zoom!): quiere reconquistarla en la cena y darle las explicaciones pertinentes. Christopher (desde que AnnaLynne McCord se fue se ha quedado sin dama a la que incordiar) demuestra que es idiota y sigue empeñado en proteger a su ex. En la cárcel, el Pozolero le hace ver a Luis que sus compañeros mexicano llevarán a cabo su venganza eliminando a Nícolas del mapa y haciendo pagar a los Ewing su traición. Me fascina que haya escenas protagonizadas por latinos pro-México pero que luego entre ellos hablen en inglés. ¡Para qué hablar en español, güey!

Tracey McKay (hola Melinda Clarke, no te vayas nunca) aparece en Southfork para abrazar y calentar un poco a Bobby (a este señor le pega oler mucho a vinagre) y de paso cabrear a Sue Ellen (dueña y señora del mundo) y poner celosa a Ann (¡qué mirada!). No sé muy bien cuál ha sido la función de Tracey, así que imagino que volverá en el futuro para dar vida al matrimonio Ewing. El sheriff de Dallas comunica a Christopher y Bobby que la autopsia de Drew (¿a quién le importa Andrés Ramos?) revela que fue asesinado. Christopher no tarda en chivarse a Elena, que justo encuentra el colgante de su hermano y juntos llegan a la conclusión que Nícolas participó en su asesinado. ¡Drama alert! Nícolas llega al apartamento, Elena le abraza, le dispara y éste escapa por el ascensor justo cuando Chris aparece por el otro. 

Coitus interruptus
Ann va hasta Villa Ryland para decirle a su ex marido que está enamorada de Bobby y que el beso que se dieron la noche del incendio no fue nada. John Ross es invitado por Judith (¡qué señora! ¡qué villana! ¡qué reina!) a pasar a su limusina. Allí recibe un regalo (el vestido y las fotos de la infidelidad) a cambio de convertirse en amigo de Emma y de que le descubra todo lo que su hijo tramaba junto a la CIA (Judith es perra vieja y sabe que su hijo la vendería a cualquier precio para quitársela de en medio). ¿A qué esperan John Ross y Judith para darse amor? Ahora sería el momento oportuno ya que Pámela (que no Pamela) le ha traicionado, se ha acostado con el hijo del jeque y ha conseguido que le compre las acciones de Ewing Global para convertirse en su máxima accionista y propietaria. John Ross está herido y se despide de ella llamándola prostituta. ¡CLASE!

Bobby y Ann se vuelven a querer, aunque la que fue Mary Alice Young lee un mensajito que Tracey manda a su marido. El plan de Pámela le sale por la culata porque Bobby y Sue Ellen se le adelantan. "Estás comenzando otra guerra". Sue Ellen aprovecha para confesar a su hijo que sabe que él fue quién le encerró en el psiquiátrico. John Ross llora en el ascensor (debe ver 'The Good Wife') hasta que decide mover ficha. Se hace con la cinta en la que Judith Ryland (¡está enganchada al Candy Crush!) queda en evidencia y se la da y le avisa que va a ayudar a Emma, a la que visita y confiesa que fue a México por negocios. Ésta le entrega unos papeles de su padre de la época en la que estaban enfrentados él y JR y así sale a la luz un secreto inconfesable y que descubriremos más adelante.

Judith Ryland is in da house
Ryland descubre que su madre tiene la cinta en su poder y que va abrir un nuevo camino entre ella y John Ross. Ese nuevo camino le lleva a convertirla en la nueva inspectora de ferrocarril (¡qué bien le ha venido su prostíbulo!), lo que torpedeará los planes de Bobby en Alaska. "No soy igual que mi padre. Soy peor". ¡Qué duro es John Ross! Volvemos a la cárcel, donde alguien asesina al Pozolero y a Luis. ¿Quién ha sido el responsable? ¡Nícolas! Se ha quitado a sus enemigos mexicanos de encima, sabe que Elena descubrirá pronto un regalito que le dejó la última vez que se acostaron y para Christopher tiene una pequeña sorpresa preparada. Elena descubre que está embarazada y el coche de Chris, con él dentro, vuelva por los aires. Pero la última sorpresita nos la tiene preparada John Ross: los papeles que Emma le entregó ponen en evidencia que JR tuvo una hija, así que no duda en pedirle a Bum que encuentre a su hermana. ¡Dallas nonstop!

'Dallas' ha tenido una segunda mitad de temporada inferior a la primera, pero igualmente mamarracha y disfrutable. Y además ha demostrado que sabe quemar y crear tramas como la que más. ¡Que TNT no tarde en renovarla!