viernes, 27 de septiembre de 2013

¿Quién es tu marido, Lizzy?


El gran estreno de 'Revolution' el año pasado ya tiene heredero: 'The Blacklist' que, siguiendo sus pasos, se estrenó a continuación de la season premiere de la nueva edición de 'The Voice'. ¿Resultado? 'The Blacklist' supera los doce millones y medio de espectadores y marca un gran 3.8 en demos (la serie de JJ Abrams llegó al 4.1). Precisamente esta semana se estrenó la segunda temporada de 'Revolution' con un tristísimo 1.8 en demos y menos de siete millones de espectadores.

¿Qué pasaría si el primer día de trabajo, después de levantarte tarde, prepararte en siete minutos y salir de casa apareciese un helicóptero del FBI y varios furgones esperándote en la puerta? Que le pregunten a Elizabeth Keen (Megan Boone) que se encuentra con semejante percal. Dejando a su marido Tom (Ryan Eggold) plantado, Lizzy es trasladada al cuartel del FBI donde, después de conocer al agente Ressler (Diego Klattenhoff) y al jefe Cooper (Harry Lennix), tiene que enfrentarse a Red Reddington (James Spader), un ex agente del Gobierno que terminó convirtiéndose en uno de los más buscados por el FBI. Reddington aparece con una sorpresa: previene de los planes de un criminal serbio, pero sólo lo hará hablando con la agente Keen. ¿Por qué? Sólo sabemos que ha vivido obsesionado con ella. ¿Por qué? ¿Tendrá que ver el pequeño secreto descubierto al final del capítulo en torno a su marido?

Soy muy guay porque guardo muchos secretos
Efectivamente: el marido de Lizzy, que aparentemente es guapo, comprensible y quiere mucho a su mujer (el hombre perfecto), resulta ser un sujeto que guarda en su casa una caja de madera con una marca extraña (¿no parece la cicatriz que tiene Lizzy en la muñeca?) llena de dinero, un arma y cantidad de pasaportes falsos. La serie se plantea claramente como un procedimental en el que cada semana el FBI tendrá que capturar a uno de los miembros de la lista negra de Reddington, teniendo como trasfondo la historia del marido de Lizzy que claramente nos llevará a descubrir el por qué de la obsesión de Red con la propia Lizzy. No me ha entusiasmado, pero sí me ha gustado lo suficiente como para seguir con ella, al menos, un par de semanas más.