viernes, 9 de junio de 2017

La explotación americana


'American Crime' ha pasado desapercibida para la audiencia a lo largo de sus tres años de emisión. Si su primera temporada promedió un bajo 1.16 en demos con 4'98 millones de espectadores, la segunda bajó al 0.94 con 3'7 millones. La tercera, que ha contado solamente con 8 capítulos (2 menos que la segunda y 3 menos que la primera) se ha hundido en un triste 0.39 y sin alcanzar los 2 millones de espectadores, siendo su único destino posible la cancelación. En cambio, el drama creado por John Ridley (guionista oscarizado por el libreto de '12 años de esclavitud') sí ha gustado entre la crítica (5 nominaciones en los Globos de Oro, 2 Emmys para Regina King o 1 nominación en los SAG para Felicity Huffman entra muchas otras menciones).

Las tres temporadas de esta antología sobre el crimen americano se han propuesto denunciar muchas de las injusticias que se dan, no sólo en la sociedad americana, sino en la mayoría de países del mundo. Crímenes raciales, racismo, drogas, violaciones, abusos sexuales, explotación laboral y sexual. Estos han sido los grandes temas tratados a lo largo de los 29 capítulos que componen la serie. Pero hoy quiero hablar de su tercera temporada, en la que hemos vuelto a ver a muchos de sus actores habituales y hemos dado la bienvenida a otros tantos. El tema central ha sido la explotación, tanto sexual como laboral, y hemos sido testigo de ella de un lado y del otro. 

"Esas personas son nuestra responsabilidad"
Jeanette (Felicity Huffman) quiere poner fin a la mala situación que viven los trabajadores (ilegales) de la granja que su marido Carson (Dallas Roberts) y sus hermanos (Cherry Jones y Tim DeKay) han heredado de su padre moribundo. En esta situación sólo tiene como aliado a su cuñado JD (DeKay), un alcohólico empedernido considerado la oveja negra de la familia. Los dos hermanos viven bajo el régimen instaurado por Laurie Ann (Jones), la mayor de los tres y la más dispuesta a ignorar una situación que no les salpica de forma directa ("Está todo arreglado para que las personas de arriba no se ensucien"). Jeanette además tiene que lidiar con su hermana Raelyn (Janel Moloney), que en el pasado tuvo problemas con las drogas pero que ahora vive junto a sus dos hijas y trabajando para mantenerlas. Cuando Jeanette planta cara a Laurie Ann y ve que su marido no le defiende ("No quiero que esto se interponga entre nosotros"), decide irse de casa (no sin antes dejarle preparada comida para mucho tiempo) y se va a vivir con su hermana. 

Es entonces cuando se da cuenta de que no tiene nada, que haber estado al lado de su marido, en la granja, y encargándose de la casa, no le ha permitido tener una vida que fuese suya. Incluso le plantea a Carson la posibilidad de separarse para poder tener una pensión. Su hermana, que no está muy contenta de tenerla en casa ("Tengo a las niñas. No puedo darme el lujo de sentirme abrumada"), le deja caer que tal vez lo suyo sea un capricho. Su mundo se viene abajo cuando Raelyn falla uno de los test de drogas a los que está obligada a someterse de forma aleatoria, y descubre que probablemente no se haya alejado de ese mundo tanto como debiera. La mayor preocupación de Jeanette son sus sobrinas y la única salida que ve es regresar a casa (porque cuando pide ayuda a JD éste le confiesa que va a entregarse por las muertes de los trabajadores, básicamente porque su hermana le ha obligado). El regreso a casa no es fácil, pero ésta vez su marido sí da la cara por ella ("Quiero a mi mujer") y por eso acepta las condiciones que le impone Laurie Ann (un discurso a los trabajadores cuyas palabras son una gran mentira).

"La gente muere todo el tiempo en la granja. Tiramos un montón de cuerpos al río"
Isaac (Richard Cabral) trabaja en una de las granjas de los Hesby y su función es captar/atraer posibles trabajadores. Aparentemente es una buena persona, tal y como demuestra con Coy (Connor Jessup), un joven (blanco) que deambula por las calles y al que le ofrece trabajo. Coy quiere desintoxicarse para regresar junto a su hermano y su madre, pero Isaac, presionado por su hermano (Clayton Cardenas) le suministra droga para que sea capaz de mantener el inhumano ritmo de trabajo exigido en la granja. Cuando Coy ve al hermano de Isaac abusando de otro de los trabajadores, Diego (Cardenas) no duda en obligar a su hermano a meter en cintura a Coy, al que le da una paliza que provoca su última bajada a los infiernos. Coy toma una sobredosis con las pastillas que le han obligado a pagar y se deja morir en la calle. Pero un equipo médico le atiende y le devuelve a la vida. Es lo último que sabemos de él.

Luis (Benito Martínez) ha dejado atrás a su mujer para ir en busca de su hijo Teo, que se fue de casa hace meses dispuesto a independizarse. Y no se le ocurrió otra que ir a trabajar a una de las granjas. Por eso Luis va pasando de granja en granja hasta terminar en la de Isaac, donde descubre que su hijo está muerto y que Isaac fue el responsable de su muerte, razón por la cual le dispara y vuelve a casa junto a su esposa. Teo dio la cara por una trabajadora en la granja, lo que hizo que los capataces no le perdiesen la pista, hasta que perdieron los nervios y decidieron quitárselo de encima. 

"La ayuda llega después de que pasen cosas malas, cuando la gente se siente culpable. Pero entonces es demasiado tarde para ayudar"
Kimara (Regina King) es una trabajadora social que vive por y para los jóvenes a los que ayuda (de ahí que sea ella la que salga a buscarles y no al revés). Cuando Shae (Ana Mulvoy Ten), prostituida por su novio y embarazada, se cruza en su camino, Kimara tiene claro que debe ayudarle. El caso de Shae afecta especialmente a Kimara (lleva mucho tiempo intentando quedarse embarazada), sobretodo cuando confiesa que quiere abortar. ¿Cómo reaccionarías ante una persona que quiere deshacerse de algo que tú deseas pero que te está costando mucho conseguir? Shae termina aceptando que quiere al bebé, pero necesita dinero para sacarle adelante, por lo que huye del albergue en el que le metió Kimara y pasa a formar parte de una comunidad de jóvenes en la que le prometen dinero fácil a cambio de satisfacer los deseos que le piden sus clientes via webcam.

A la vez que Shae descubre que ese dinero fácil prometido es una gran mentira (apenas recibe parte del dinero que gana), Kimara hace lo propio cuando su amiga (Sandra Oh) le pide que falsifique unos documentos que le asegurarán percibir una mayor cantidad de dinero para seguir sacando adelante su proyecto social. La única posibilidad que ve Shae para aumentar sus ingresos es regresando con su novio, con el que ganaba más, aunque le recomiendan cambiar de clientes (hasta ahora se encargaba de casos de caridad y desnudos). Con lo que Shae no cuenta es con ser asesinada por otra de las chicas de la comunidad en la que trabajan. Su cuerpo termina tirado en el río y Dustin (Kurt Krause), otro de los chicos con los que convive, tiene claro que debe huir antes de que se deshagan de él por ser testigo de lo ocurrido. Así termina junto a Kimara que, aunque ha dimitido, decide ayudarle.

"No debería tener que preguntar a la persona que hizo que prefiriera tirarme tipos en la calle si puedo tener un aborto"
Cuando descubre que Shae está muerta y ve a Dustin siendo detenido por haber sido cómplice de su asesinato por no haber confesado antes, Kimara se da cuenta de que la única posibilidad de ayudar a los demás es haciendo trampas. Así pues, regresa con Abby (Oh) y le dice que va a trabajar para ella pero percibiendo una mayor cantidad de dinero de la acordada. Seguirá trabajando en lo que le gusta y de paso, seguirá intentando quedarse embarazada.

Claire (Lily Taylor) está casada con Nicholas (Timothy Hutton) y son padres de Nick (5 años). Para ayudarle a cuidar de su hijo, Claire contrata a Gabrielle (Mickaëlle X. Bizet), una haitiana que sólo habla francés. Desde el principio intuimos que algo (muy) malo le va a pasar a Gabrielle. Con el paso del tiempo le vemos perder el pasaporte (Claire se lo guarda en la caja fuerte por motivos de seguridad), pasar de un dormitorio a la sala de costura y sufrir por unas heridas que le salen tanto en las manos como en los brazos. Mientras la situación de Gabrielle es cada vez peor, el momento por el que atraviesa el matrimonio Coates tampoco es mucho mejor: la empresa se va a pique. Además descubrimos que Nick es un niño milagro (fruto de inseminación artificial), lo que afectó al matrimonio. "Tuve que usar el esperma de otro hombre y es por eso que odias a Nick". 

"No le enseñamos inglés a Gabrielle porque quiero que te enseñe francés"
Gabrielle no aguanta más y decide irse de casa. Pero no quiere abandonar a Nick y se lo lleva con ella. Su huida termina en fracaso cuando es detenida por la policía y es entonces cuando comienza su pesadilla. Claire afirma que el comportamiento de Gabrielle se debe a su pasado y a "cosas oscuras" y que las heridas que tiene son autoinfligidas. Pero la verdad no tarda en salir a la luz, cuando el hijo de Gabrielle aparece con las cartas que le enviaba su madre en las que le hablaba del maltrato sufrido por su empleadora. Claire confiesa y responsabiliza de sus actos al comportamiento de su marido. "Me castigas desde el nacimiento del niño".

La tercera temporada de 'American Crime' termina uniendo a todos los personajes en la misma sala, cuando los "malos" (Claire, Raelyn, Dustin y JD) se enfrentan a la justicia. Detrás vemos a Isaac, Shae y Teo, las víctima de la historia. No termino de entender la presencia de Isaac en este grupo, pues él es responsable de la muerte de Teo (e imaginamos que de muchos otros también). Este año 'American Crime' también ha hecho hincapié en esos ciudadanos americanos que consideran que estan por encima de sus mujeres ("¿Qué has hecho además de dejar el negocio? ¿demás de dejarme a mí?") y de aquellos que no son americanos como ellos ("¿Hasta este punto hemos llegado? ¿Esta gente puede decir lo que quier y la policía les cree antes que a nosotros?"), todo ello concentrado en el personaje de Timothy Hutton.

1 comentario:

MAVISON dijo...
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