martes, 22 de diciembre de 2015

Sufrimiento Kulina


'Kingdom' fue mi novedad preferida del año pasado por lo que esperé el estreno de su segunda temporada como agua de mayo. Y no ha decepcionado para nada. La clave está en mantener a los mismos personajes, introducir leves cambios en sus dinámicas e incorporar un par de secundarios que alteren sus vidas. Por eso 'Kingdom' ha sabido mantener el gran nivel de su primer año de vida y presentar las tramas suficientes como para que recibamos su tercera temporada con los brazos abiertos (no olvidemos que DirectTV la renovó por dos temporadas más el año pasado).

A partir de aquí spoilers de la segunda temporada de 'Kingdom'.


Laura (una Jessica Szohr muy alejada de la insoportable Vanessa de 'Gossip Girl') apareció en la vida de Jay para sacudirla. El mayor de los Kulina se enamoró de una mujer a la que atrajo con tanta facilidad como la alejó. En esta trama Christina jugó un papel clave cuando decidió contarle sin tapujos todo su drama con las drogas y cómo afectó a la vida de su hijo. Fue entonces cuando la fotógrafa decidió dar marcha atrás, influida también por la actitud acosadora de un Jay sufridor que no estaba dispuesto a perderla ("Soy un puto celoso"). Eso sí, esos polvazos en la piscina no creo que ninguno de los dos los vaya a olvidar. Especialmente ella. Por si fuera poco Laura no ha sido la única que ha provocado quebraderos de cabeza en Jay, pues su madre (cuya cura convirtió Jay el año pasado en un objetivo prioritario) y su nuevo peso al cambiar de categoría han sido sus otros dos grandes enemigos. "No trato de cambiarla. Trato de ayudarla".

El de Christina es, claramente, un caso perdido. Con todo lo que costó su limpieza en la primera temporada, su incapacidad para adaptarse a su nueva vida le ha terminado costando bien cara: deja su trabajo, vuelve a ejercer de prostituta (de forma esporádica) y se mezcla de nuevo con Terry, que aunque le avisa que está mucho mejor así ("Lo estabas llevando tan bien"), no por ello deja de suministrarle heroína. Christina tiene iniciativa y está dispuesta a independizarse de sus hijos, pero su inestable situación económica le pone en un compromiso que acentúa su drogadicción y que termina con el peor de los desenlaces: su hijo Jay drogándose para "sentir lo que tú sientes". Ella sufre; ella llora; y después, ejerce de Jay. Y a pesar de la lección, cuando Jay se juega el título ella sufre una sobredosis que despierta el mayor de los temores en su hijo: perderla. Interesante la participación de Nate en esa conversación nocturna: "No te necesitamos. No voy a perder a mi hermano por ti". Al menos parece que la temporada que viene, en rehabilitación, la tendrán bajo control.


Nate ha sido más secundario esta temporada. Su lesión le ha tenido alejado de las peleas, a pesar de aquel enfrentamiento tan turbio en Fresno y que terminó enfrentándole, de nuevo, a su padre. Por otro lado su novia ha descubierto que es homosexual ("¡Fotos de pollas de tíos!") y le dice que lo haga público. "Eres gay, te gustan los hombres. Eres gay. Si te follas a tíos, eres un puto gay". Pensé el año pasado que esa sería su trama esta temporada, pero de momento su salida del armario se queda en pausa. Y, según parece, también su futuro. Su padre (afectado por la conversación que había tenido previamente con Lisa) no quiere que Nate pase por lo que él ha pasado: quiere algo mejor. Pero su hijo menor no está muy por la labor. ¡Que le den un respiro a Alvey! Su mejor amigo (Mark Consuelos) le estafa y se suicida delante de él con su pistola (la que le espera el año que viene), Lisa (a la que le pidió matrimonio) ha decidido mudarse a San Francisco para dar allí a luz y un bloguero toca pelotas le situó en el centro de todas las críticas. 

Como críticas recibió Ryan, que comenzó la temporada en uno de sus peores momentos profesionales. La llegada de Alicia (Natalie Morales), con la que se lo pasó muy bien, dio la sensación de ser un bálsamo, nada que ver con cómo ha terminado la temporada: asfixiando a su padre después de que éste se lo pidiese. "No puedo soportarlo más. Déjame ir. Mátame, Ryan". A padre e hijo la segunda temporada les ha servido para reconectar y terminar de reconciliarse, por lo que este final era el esperado. La escena de Matt Lauria en el baño pone la piel de gallina. Veremos cómo afecta todo esto a Ryan, que quiere dejar las AMM y tener una vida más tranquila. ¿Se lo pensará ahora dos veces? ¿Se descubrirá que la muerte de su padre no ha sido natural? ¿Qué pasará con Keith


'Kingdom' ha tenido una muy buena segunda temporada. El año que viene todos los personajes tiene tramas aseguradas (¿cuánto tardará Lisa en regresar?), por lo que la tercera tanda de episodios se presentará bastante movidita.