jueves, 26 de marzo de 2015

Big Brother: -A Edition


Cada vez que 'Pretty Little Liars' llega a un final de temporada ocurre lo mismo: nos cuelan que la identidad de -A va a ser desvelada y todo termina siendo una tomadura de pelo. Y así llevamos ya cinco temporadas. Al menos sólo nos quedan dos. Pero que no parezca que lo digo quejándome, que yo del universo zorrupio disfruto como el que más, pero es innegable que la serie es una mamarrachada como un templo y que llevamos varios años viendo lo mismo una y otra vez. Los de ABC Family son unos VEN-DE-HU-MO.

En realidad lo que a mí me apetece es que la serie dé un giro en las dos últimas temporadas y se convierta en el slasher que llevamos años esperando. Necesitamos que -A (-Aes) se ponga(n) en marcha y decida(n) empezar a matar salvajemente, persiguiendo a sus víctimas por largos pasillos de instituto, en jacuzzis, morgues o naves abandonadas. Pero que me avisen porque mataría por aparecer en 'Pretty Little Liars', así como Adam Lambert en aquel tren del horror.

Esta segunda mitad de la temporada ha mantenido las señas de identidad de la serie, como por ejemplo aquel episodio navideño (el primero de la serie) en el que los novios de las zorrupias (por aquel entonces todavía estaba Paige) aparecieron semidesnudos con gorritos de Papá Nöel. Eso sólo ocurre en 'Pretty Little Liars' (preciosa la felicitación navideña de -A, con sus lucecitas rojas y su arbolito). Otra cosa no, pero -A, modales, tiene para dar y regalar. -A, además, es muy cuca/o: ¿o acaso no le quedaron bonitos aquellos fuegos artificiales con esa enorme A roja en el cielo? Cuca no sé, pero esas miradas que echó Hanna desde el retrovisor cuando -A le perseguía, le convierten en todo un icono sexual (¿es Ashley Benson la hermana pequeña de Scarlett Johansson?). Emily, que cambia de novia cada 12 capítulos, después de despedir a Paige y darle puerta, se lió con la nueva cocinera de la cafetería que ha abierto Ezra. Fue fascinante que hiciese obras para dejarla exactamente igual que la anterior. Ni siquiera la máquina aquella que fabricó el grafitero random ha servido para algo.


Aunque para fascinante, la visita de Spencer a Londres, que estaba bien decorada con banderas para recordarnos continuamente dónde estábamos. Ni que la reina estuviese de paseo. Al menos Spence se llevó un regalito (guiño, guiño). Y todo mientras Hanna y Aria se colaba en una UCI para hablar con un paciente, como si nada. Y sin apenas taparse el pelo. Regalito también ha ganado esta temporada Aria, que ha decidido que aunque lo suyo con Ezra está sin terminar, lo mejor es liarse con Andrew (¿qué tiene el agua de Rosewood que hace que los adolescentes desarrollen esos brazos?). La historia del profesor-alumna se vuelve a repetir. Pero cuidado, Ezra sigue diciéndole que no puede imaginarse la vida sin ella. Aunque nada tiene importancia comparado con Hanna bailando. No ha habido nada en televisión más absolutamente maravilloso que Hanna bailando.

A partir de aquí spoilers de 'Welcome to the dollhouse', la quinta season finale de 'Pretty Little Liars'.

Zorrupia is the new black
'Orange is the New Black' ha llegado a la ciudad y como nuestras zorrupias siguen todas las modas, era imposible resistirse al naranja, así que ahora que todas están detenidas (¿por qué hemos visto las fotos detenidas de todas menos de Aria?), las tenemos como a Naranjito. Y en un furgón con destino a una prisión donde tenerlas encerradas y quietitas un rato. Todo esto después del juicio absolutamente serio de Ali (qué bonito y dramático fue que reconociese que obligar a la gente a hacer cosas que no quiere está mal), que ríete tú de 'The Good Wife'. ¿Vistéis como se rió Sara Sherpard, la autora de las novelas en las que se basa la serie, de la audiencia cuando dio vida a una experta en el caso DiLaurentis? Aunque igual estabais alucinando con la aparición de Perd Hapley. O con la lengua de tiranosaurio que -A le envió a Aria. ¡Qué bonito cómo han devuelto a Mike a la trama! ¡Y qué bien ha vuelto! (guiño, guiño). Aunque para regreso el de Ella. ¡Cómo se nota que en esta serie el presupuesto sólo da para una madre por episodio!

Volviendo al furgón, es muy coherente que les separen de Ali por si montan una gorda en la cárcel pero luego trasladen a las cuatro juntas. Ha sido un momento precioso, en el que Hanna ha contado su experiencia (¿de un día?) en la cárcel, como si fuese una Pantoja de la vida, y las cuatro se han jurado amor eterno. Hasta ese accidente en el que la siempre fina Aria Montgomery ha dicho que se había cagado. O meado. Y la culpa ha sido de -A, que las ha rescatado y encerrado en su particular mansión de Playmobil. Y mientras, Toby acercándose a sus suegros (¡dos padres juntos en un capítulo!) y contándoles que a los conductores del furgón les habían dado "la droga para violar". Ojalá hubiese sido burundanga. Total, que los padres de Spencer de repente deciden que abrir los ojos es lo mejor, que igual es cierto que -A anda suelta y que su hija y sus amigas no están tan locas como parece.

En realidad soy Raquel Mosquera: bienvenidas a la López Ibor
La casa de Gran Hermano (aka la mansión de Playboy, aka el lugar donde te dan los buenos días en mil idiomas pero luego te hablan sólo en inglés) reproduce las habitaciones de cada una de las zorrupias, con la diferencia de que está cerrada a cal y canto y tras las ventanas hay muros. Es decir, que las pobres criaturas están encerradas. Por si esto fuera poco, de repente se encuentran a la loca de Mona, que ni estaba muerta ni estaba de parranda, con una peluca y una careta y tocando el piano. "Soy Alison". ¿A santo de qué? Mientras las pobres muchachitas piensan en su siguiente movimiento, sus machos están fuera moviendo cielo y tierra para encontrarlas. Si hasta se alían con el matrimonio Hastings y presentan sus teorías a la mala malérrima de Tanner. Big -A pone a las niñas a jugar a "Cita misteriosa" (¿dónde estaba Ethan Hawke?) y les invita a su particular baile de graduación. ¿Por qué viajar siete años en el tiempo y recrear el baile de Melissa? ¿Por qué de repente Melissa llama a su madre? ¿Para qué nombrar a Ian? ¿Qué coño hace Andrew escuchando conversaciones telefónicas ajenas? ¿Por qué ahora él es el chico malo y próximo candidato a ser -A?

Mona está convencida de que el juego de -A lo está ganando ella. Alma de cántaro, abre los ojos y mira a tu alrededor. ¡Perdedora! Los padres de Spencer se reúnen con Ali, le amenazan y terminan descubriendo que, si bien Mona fue -A durante una época, ahora hay un/a nuevo/a titiritero/a. Precisamente es Spencer quien, con su cerebro de chica súper lista e inteligente, descubre que quien se encuentra detrás de todo esto es Charles. "No conozco ninguna chica que se llame Charles". Mona despierta (si duerme con la misma ropa que la que lleva puesta desde que le encerraron, no quiero ni imaginar cómo de a gato muerto y perro mojado debe oler ahí dentro) y se encuentra con un regalo: una máscara de gas, porque Alison es la favorita de -A. ¿Va a gasear a las demás? ¿O es la máscara del próximo asesino que protagonizará el slasher que reclamo? Igual -A es fetichista, porque va Mona y se empieza a alisar el pelo con la máscara puesta. Tanner, por su parte, decide que lo mejor es detener a Caleb, cuyos abogados son los Hastings. ¿También le harán pagar un $ simbólico?

"Evasión en la granja"
Para que las zorrupias no se aburran -A les pone a preparar el baile, encargando a Hanna "comida y bebida". -A es adorable. Aunque para adorable ese "Estoy asustada" que escribe en una nota para que sus amigas la lean. La policía, los Hastings y los chicos de las zorrupias llegan al lugar donde está la furgoneta (la granja de los Campbell, donde explotaban a las niñas recogiendo manzanas, como a Rose Rose en 'Las normas de la casa de la sidra') ¿Cómo de genial es ver a Toby, todo intenso, ejerciendo de policía? Ojalá crossover con Jack de 'Revenge'. Y mientras ellas, vestidas como rameras y pintadas como puertas, dando vueltas como locas al son de la música (¿no se marean?). Su plan sale bien y consiguen escapar de Charles. Bueno, de quién sea que se esconde tras esa cámara. Y como no podía ser de otro modo, se separan, por arte de magia. Spencer encuentra la habitación de los secretos y, como si estuviese en el salón de su casa, pone un vídeo en el que vemos a la madre de Ali hablando a dos niños pequeños y llevando a Ali en brazos. El chico de la máscara aparece. Y Mona también, convencida de que -A es buena persona: "-A tiene alma". El chico desaparece. Y Spencer, lentita ella, sin quitarle la máscara. ¿Hay un tercer hermano DiLaurentis? ¿Es Andrew el hermano DiLaurentis perdido?

Tanner, en una faceta un poco voyeur, empieza a conectar las cámaras que tiene Big -A y ve vídeos pasados. ¿Son pasados o es que cuando descubren la granja está ocurriendo lo que sucede en la cámara y por lo tanto eran dos líneas temporales que no sucedían a la vez? Sea como sea, las chicas corren, corren y siguen corriendo. Hasta salir de esos eternos pasillos. Descubren que una alambrada de alto voltaje les rodea. Imposible salir. La cámara, en un plano aéreo, se aleja. Cada vez más. Alrededor de las zorrupias sólo hay bosque. ¿Y si estuviesen en, digamos, Venus?


Esta season finale no ha servido para nada más que para meter a Andrew en el juego y descubrirnos al nuevo hermano DiLaurentis. Igual luego resulta ser un primo. O un amigo de la infancia. O igual es Ian. O algún otro chico al que ya hemos visto. 'Pretty Little Liars' regresará en verano con la primera parte de su sexta y penúltima temporada. A este paso nunca llegarán a la universidad.