sábado, 22 de marzo de 2014

Una taza y Susan Sarandon


Con esto de que los capítulos de 'Episodes' se filtran con antelación a su emisión uno nunca sabe si la lleva al día. Pero, definitivamente, Showtime emitió el domingo pasado la season finale de su tercera temporada. Es curioso el trato que la cadena le ha dado a la comedia: la segunda temporada terminó en Julio de 2012 y la tercerá no empezó hasta Enero de 2014. Y, a mitad de camino, la renovó por una cuarta temporada. Un poco loco todo. Y más teniendo en cuenta que no es una serie que dé mucho que hablar y que tampoco marca unas audiencias espectaculares. Aunque el cariño de la industria lo tiene: Matt LeBlanc ha obtenido la nominación como Mejor Actor de Comedia en los Emmy por las dos primeras temporadas de la serie, que también consiguió nominaciones durante las dos ediciones que fue candidata por sus guiones. Por su parte, LeBlanc consiguió su primer Globo de Oro por la primera temporada, que además se coló en la categoría de Mejor Comedia/Musical.


¿Merece la pena 'Episodes'? Sí. Es una comedia que no se corta un pelo (maridos que hacen chistes salvajes sobre ceguera siendo su mujer invidente) y que, aunque no provoque una carcajada continua, tiene auténticos puntazos y personajes por los que es imposible no sentir cariño. El (británico) matrimonio Lincoln llegó a EEUU avalado por el éxito de su última serie en Inglaterra y, diez meses después, abandonan América para regresar a su hogar cansados por el trato recibido. No por ellos, sino por su serie 'Pucks', que tuvo su némesis en una serie protagonizada por un perro. Pero, además de ver fracasar su serie, los Lincoln han vivido muchas cosas en menos de un año. Cada uno engañó al otro con miembros o personajes relacionados con 'Pucks' (ya sean Matt LeBlanc, Morning Randolph o el hermano de ésta). Esta situación les llevó a que, en la tercera temporada, Sean y Beverly tuviesen que recurrir a una terapeuta. Superada esta trama (que llegó a hacerse pesada) vuelven a estar en un buen momento y de regreso a su Londres natal.

Matt LeBlanc haciendo de Matt LeBlanc no ha podido estar más en su salsa. No sé hasta qué punto la serie ha reflejado su vida personal (matriomonio con hijos fracasado), pero su trama con la stalker por la que es incapaz de no sentirse atraído (y posteriormente incluso sintiendo celos) y quitándole la mujer (la ciega de la que hablaba antes) a su jefe han sido muy divertidas (los cuadros con los que Lapidus redecora la casa). Su vida sentimental es un caos y la aparición de la hija de Morning lo demuestra. En la segunda temporada las referencias a 'Friends' estuvieron muy presentes. Y este año, viendo cómo 'Pucks' se iba al garete, ha querido buscarse la vida a través de su agente (el farmacéutico que se llevó a Bree Van de Kamp al huerto) que le ha llevado de vuelta a la NBC para protagonizar la que está destinada a ser "la nueva serie del momento" (un eslogan muy de la cadena del pavo real, la verdad). ¿Lo mejor? Que esa serie la escribe el archienemigo del matrimonio Lincoln (un sexy Oliver Kieran-Jones, visto en 'Glee'), lo que propició un pequeño enfrentamiento entre éstos y LeBlanc. Conseguir ese papel no ha sido tan fácil y es que, a pesar del estatus de estrella de LeBlanc, desde la cadena se pretendía que realizase una audición. Ahora que tiene el papel (genial esa escena de alivio al saber que ha conseguido el papel después de hacernos pensar que el personaje le daba igual), veremos qué pasa si, de verdad, 'Pucks' regresa para despedirse con seis episodios.

Carol Rhance abriendo su corazón
Pero si hay un personaje en 'Episodes' por el que siento auténtico cariño, es Carol Rance, interpretado por Kathleen Rose Perkins. Ha sido el que más ha evolucionado, no sólo profesionalmente, sino como personaje en sí, y el que más ha sufrido. Su relación con Lapidus le llevó por el camino de la amargura y terminó cuando él fue despedido y ella estaba destinada a ocupar su lugar. Porque sí, Carol ha sacado adelante la cadena ella solita, con los apoyos más o menos constantes (y básicamente en reuniones) de Andy y Myra (¡¡ESAS CARAS DE ASCO!!). Pero Elliot Salad (el señor Ensalada) le hizo el vacío y puso como jefe al loco (pero loco de LOCO) de Castor Sotto (Chris Diamantopoulos), medicado hasta las trancas para controlar sus impulsos sexuales. Impulsos sexuales que hacen que él y Carol empiecen una relación básciamente sexual que termina estallando cuando él deja la medicación (¿era necesario que su psiquiatra fuese tan feo?). La pobre Carol es incapaz de encontrar la estabilidad emocional junto a alguien, y lo merece más que nadie.

La temporada ha terminado con el enfrentamiento entre FOX, CBS y la cadena que emite 'Pucks' (¿Showtime?) por conseguir que el nuevo (y exitoso) guión de los Lincoln termine en su cadena. Los Lincoln abandonan la guerra (a pesar de que a Sean le hubiese encantado participar) y, después de un monólogo en el que Beverly no se deja achantar por Susan Sarandon ("la primera vez que hace televisión", obviando su paso por la fallida tercera temporada de 'The Big C') y la compara con una taza cogen su avión apoyados por Matt. Matt tiene suficiente con su nueva situación: después de que Lapidus descubra que 'Pucks' está muerta y enterarse de que LeBlanc (al que odia) va a protagonizar una nueva serie en la NBC, va con el cuento a Elliot. Salad, que odia a la NBC, decide que, a pesar de que la cancelación de 'Pucks' es inminente, hay que darle seis episodios adicionales. ¿Habrá ocurrido así en la realidad con 'Episodes'? Ahorra sólo falta que los Lincoln regresen.


¿El año que viene? tendremos más 'Episodes'. No sabemos si será su última temporada, pero con todo lo ocurrido al final de la tercera temporada seguro que sus nueve episodios son toda una fiesta.