lunes, 18 de mayo de 2015

Secretos, mentiras y la careta de Ryan Phillippe



'Secrets and Lies' ha dado la campanada en la noche de los domingos de la ABC y, aunque no ha tenido unas audiencias despampanantes (el último capítulo marcó un 1.7 en demos), sí han sido suficientes para que la cadena haya decidido renovarla por una segunda temporada. Y yo que pensaba que era uno de esos eventos con principio y final. Y más teniendo en cuenta su trama.

El asesinato del pequeño Tom Murphy conmocionó a los vecinos de Chelsea Bay Drive, un barrio residencial de Charlotte. Ben Crawford (Ryan Phillippe estrenando careta en todos y cada uno de los diez episodios que han compuesto la primera temporada) se convirtió en el principal sospechoso al ser él quien encontró el cadáver en el bosque. Por eso su vida, la de su mujer (KaDee Strickland) desde hace 17 años, y las de sus hijas Natalie (Indiana Evans se va a comer el mundo) y la pequeña Abby (Belle Shouse) cambian radicalmente. Especialmente desde que la detective Cornell (Juliette Lewis al principio es un auténtico circo, luego se centra) se ha propuesto destapar todos los secretos que habitan en casa de los Crawford, empezando con la detención de Ben.

Phillippe de carnaval todo el año
A partir de aquí, spoilers sobre la primera temporada de 'Secrets and Lies'.

Como todo buen drama con asesinato que se precie, 'Secrets and Lies' está repleto de personajes secundarios sobre los que recaerá, en algún momento, la sombra de la sospecha. Porque si algo tiene claro el espectador desde el principio es que Ben tiene tanto de culpable como Cornell de maestra de la comedia. Empezando por el insoportable de Dave (Dan Fogler), el mejor amigo de Ben. Él ha sido mi apuesta (fallida) como asesino de Tom. En todos los episodios ha dicho alguna frase, ha actuado de tal forma que hacía pensar que iba a terminar siendo el responsable. ¿De verdad fue incapaz de contarle toda la verdad en torno a la noche en la que murió Tom? ¿Y qué me decís de aquellos vecinos que resultaron ser un matrimonio de hermanos? ¡Demencial!

Pero si hay algún vecino que ha tenido claro que Ben era el único culpable ha sido Kevin Williamson, ese señor que le secuestró una noche y le torturó porque le pilló liándose con Jess (la madre de Tom) y él era el abanderado de los soldados a los que sus parejas les engañan cuando están en el extranjero. Ese capítulo fue muy loco y Phillippe nos ofreció sus mejores registros. Kevin quedó en el olvido ("Ahora es problema del fiscal") y la vida siguió adelante, siendo Cornell la siguiente sospechosa cuando nos la vendieron como una detective corrupta y sin alma por haber encerrado a su propia hija. Las dudas se disiparon rápido y pasamos a la siguiente de la lista: Christy Crawford, la mujer del principal sospechoso, al que apoyó desde el primer momento pero al que dio la espalda en el momento más oportuno. "Me has robado los mejores años de mi vida y no voy a dejar que te lleves más". Ea. Todo se complicó cuando la presentaron como una infiel que ocultaba dinero a su marido y que pagaba a escondidas a su abogado.


A la vez que Christy estaba en el ojo del huracán, Cornell descubrió que el modus operandi del asesinato (matar en el agua) era cosa de mujeres, y fue cuando se convenció de que Ben no tenía nada que ver. Y yo pensando que Cornell lo tenía claro desde el principio. Fue entonces cuando en escena, y a lo grande, entró Jess (Natalie Martinez), que volvió a acostarse con Ben y lo primero que le dijo al despertar fue "Podríamos concebir otro". Otro bebé, claro, porque Tom resultó ser hijo de Ben. Esa frase tan poco afortunada despertó las alarmas de Ben, que descubrió que su vecina estaba loquísima y que, además, ya había perdido otro bebé en el pasado. De la noche a la mañana Jess se había convertido en la asesina de Tom. Y en una loca que le tiraba tijeras. Y que, aparentemente, había secuestrado a su hija Abby. "Se siente horrible, ¿no es así?". Y que, para rematar, aseguraba que Ben le había violado.

Pero Cornell ya había identificado a la verdadera asesina de Tom Murphy. Y Ben lo había descubierto por su cuenta. Abby, la pequeña Abby, confesó ante sus padres que aquella noche se fugó junto a Tom para hacer que Scott (pareja de Jess y padre no biológico de Tom) volviese a casa. Y de paso hacer que Ben se centrase en su mujer y dejase de ponerle ojitos a la vecina. "Sólo quería mantener a nuestra familia unida". Nat, su hermana mayor, lo tuvo claro: "No podemos mantenerlo en secreto" y la familia Crawford se volvió loca al hablar de que la niña (de 12 años) iba a ir a prisión. 

¡Que alguien me lleve a 'Hermano mayor'!
Conclusión: Christy y Abby se fueron de la ciudad, Ben confesó y Natalie se fue a vivir con su tío. ¿Es necesario separar a la familia ahora que Ben ha confesado e ingresado en prisión? Pero Cornell lo sabe todo y tiene claro que Abby es el mal: "Abby es cruel, es insensible, es violenta". Que su hija sea una delincuente puede ayudar a que tenga esta visión sobre Abby, pero es la verdadera. "Tom no será su última víctima". "Voy a encerrar a Abby Crawford", le confiesa a su ex marido, que aparece en el último momento para dejar claro que se dejará ver en la segunda temporada. Y mientras, Christy, comprobando que su hija está MUY LOCA: "Estaba segura de que Jess se marcharía. Nada de esto habría pasado si hubiera llevado a Tom al río". ¡Que alguien le regale una pegatina para el coche que diga "Psicópata a bordo"!

'Secrets and Lies' ha sido un digno entretenimiento, aunque era carne de serie de verano, época en la que estoy seguro que se hubiese disfrutado más. Pero claro, una serie ambientada en plena Navidad emitiéndose en época estival, mal. ABC la estrenará en midseason de la temporada que viene, en la noche de los miércoles. Cornell persiguiendo a Abby. Ben en prisión. Y Christy conviviendo con una loca. No habrá que perdérselo.