viernes, 2 de junio de 2017

Elizabeth McCord, dueña y señora de los EEUU


'Madam Secretary' es uno de los mejores dramas políticos que se emiten en la actualidad. Para definirla podríamos decir que si 'Veep' no fuese comedia, sería 'Madam Secretary'. A pesar de ser una serie que nunca ha tenido grandes datos en demos (la primera temporada, la que mejor ha funcionado en este aspecto, promedió un 1.44), sí que ha contado con un abultado número de espectadores (de nuevo, fue la primera temporada la que mejor media obtuvo, con más de 11'8 millones). La tercera temporada, que llegó a su final hace dos domingos, promedió 0.88 en demos con casi 8'3 millones de espectadores, datos suficientes para que CBS le concediese una cuarta temporada.

He llevado la tercera temporada de la serie al día excepto cuando regresó de su último parón en marzo, que fue cuando decidí dejar que se me acumulasen sus últimos 10 episodios para verlos a mi ritmo. Y la verdad es que 'Madam Secretary' es una serie tan buena que se puede disfrutar de cualquier modo. Me da rabia que Téa Leoni, que es tan adorable como estricta dando vida a la Secretaria de Estado McCord, no sea nominada en los grandes premios (bueno, ni en los grandes ni en los pequeños). Ella o cualquiera de los muchos secundarios o actores/actrices invitados/as que se han ido dejando ver en la serie a lo largo de sus 68 episodios.


Lo que más me fascina de la serie creada por Barbara Hall (y en la que Morgan Freeman ejerce de director y se reserva alguna que otra aparición sorpresa) es lo patriótica que es. Los EEUU son la nación que ha venido al mundo a salvarlo. Sólo ellos. El resto somos naciones que estamos ahí, creando conflictos, siendo incapaces de resolverlos y necesitando que venga América para ayudarnos a vivir (Benidorm apareció esta temporada y nuestros agentes de inteligencia eran latinos). Podría tomarse como algo negativo, pero no, es este ensalzamiento nacional lo que más me gusta de la serie. Bueno, y que igual que ocurría con 'The Good Wife' (serie junto a la cual se emitió durante sus dos primeras temporadas), se mueve en situaciones reales como pez en el agua. Los guionistas son capaces de adaptar lo que sucede en el mundo (la temporada empezó con las elecciones presidenciales) y convertirlo en guión. ¿Su último enemigo? ¡Rusia!

Otro de los grandes aciertos de 'Madam Secretary' es la forma en la que combinan la trama personal/familiar de los McCord con asuntos de política. No hay episodio que no comience o termine en casa de los McCord. Y este año, por fin, hemos tenido un capítulo dedicado íntegramente al equipo de Elizabeth, en el que todos ellos nos abrieron las puertas a su vida personal sin salirse del guión. En este aspecto fue Blake el que más pasos adelante dio, cuando después de encontrarse con una persona de su pasado decidió abrir su corazón a su jefa (en una escena que fue verdaderamente bonita).


Es curioso cómo la temporada empezó con Francia dando problemas en la OTAN y ha terminado con Fracia en la misma situación respecto a la OTAN, pero siendo esta vez expuesta por su trato con Rusia. Además hemos visto a los McCord sufrir al ver a sus hijos convertidos en objetivo; hemos indagado en el pasado de Elizabeth y su hermano (Eric Stoltz); hemos visto a Stevie empezando a trabajar para Russell ("Si quieres hacer el bien tienes que estar preparada para hacer el mal"), que ha vuelto a sufrir otro infarto, y a Matt dando la cara por su madre y la comunidad musulmana; hemos tenido un viaje a África que fue todo menos fácil; hemos asistido al inicio del affaire entre Nadine y Mike B,; hemos sido testigo del divorcio de Jay, así como de la relación entre Daisy y Kevin, que tuvo un final dramático y relacionado con una trama de investigación que terminó cruzándose con la que estaba llevando a cabo Henry (que, una vez más, ha vuelto a jugarse la vida). Y hemos visto a la Secretaria de los Estados Unidos rompiéndole la nariz al nuevo presidente de Filipinas.

'Madam Secretary' regresará el próximo otoño para seguir mostrándonos a los EEUU como el Superman de la política. Henry estrenará nuevo trabajo, Alison universidad, Daisy será madre (no sé durante cuántos capítulos se ausentará Patina Miller, embarazada en la vida real) y seguro que tanto Nadine como Blake empiezan a vivir más relajadamente sus vidas amorosas.

jueves, 1 de junio de 2017

De familias, supermercados, tías que tienen el poder y una comisaría muy loca


La segunda temporada de 'Life in Pieces' terminó a principios de mayo y en otoño llegará la tercera a pesar de la progresiva pérdida de audiencia que ha sufrido la serie, pasando del 2.0 en demos de la primera al 1.26 de la segunda (8'7 millones vs 6'1 millones). Y es que 'Life in Pieces' es una comedia bastante irregular que es incapaz de mantener el nivel entre sus capítulos. No termina de ser divertida y, aunque sí puedo decir que es más bien simpática, es una comedia irrelevante que a veces hace reír, pero que por lo general tiende a ser más bien sosa. 

La segunda temporada tiene a su favor que ha sido capaz de conectar las cuatro historias que nos cuenta cada capítulo, ya bien porque ocurren de forma cronológica o porque se hace mención a algún suceso ocurrido en la anterior. La pequeña Sophia ("Me dan dinero cuando se me caen los dientes, ¿para qué me los voy a lavar?") sigue siendo lo mejor de una serie que en ocasiones es capaz de crear tramas realmente divertidas (el bingo familiar, la relación de Joan y John con Facebook), aunque sean minoritarias.


'Speechless' se ha convertido en una de las comedias más cuquis de la temporada, razón más que suficiente para conseguir la renovación (y porque su 1.55 en demos con casi 5'4 millones de espectadores de media lo pedían a gritos). Y eso que cuesta un poco pillarle el truco a la atípica familia DiMeo. Dirigidos por una Minnie Driver ("¡Oh, Dios! ¿Qué es? ¿Un bebé? No le querré, Ray. Lo siento", "Soy más guay que las lesbianas de Coachella") que ha llegado para enamorar (y para conseguir su tercera nominación a los Emmy) y que es la auténtica reina de la función, 'Speechless' pasa de la carcajada a la risa cómplice con pasmosa facilidad y, de paso, roba el corazón a la audiencia.

Confieso que al que no soporto es a Jimmy, el patriarca, pues actor y personaje me producen tremendo rechazo. En cambio Dylan ("Por fin otra persona que tiene el espíritu de un campeón", "Tío, es su primer día estando buena. Aún no se ha dado cuenta de que está fuera de tu alcance") me parece el mejor personaje que tiene la serie. Pero no es otro que JJ el centro de la historia, un personaje que a ratos es un cabezota pero que en la mayoría de los momentos muestra su gran corazón ("No te puedo llevar en coche a ningún sitio pero te protegeré a mi manera"). Me ha gustado especialmente la trama que se ha ido desarrollando en torno a si JJ iba a ser capaz de vivir por sí mismo ("Te hemos hecho daño y ahora es el momento de hacernos daño") y que ha terminado con toda la familia (y Kenneth) acompañando a JJ al campamento.


'The Mick' es, para mí, ya no la comedia de la temporada, sino la comedia del año, razón por la cual celebré por todo lo alto su renovación por una segunda temporada (y eso que sus datos, con un 1.1 en demos y poco menos de 3 millones de espectadores, no auguraban nada bueno). La comedia protagonizada por Kaitlin Olson (¿dónde ha estado todo este tiempo y por qué he tardado tanto en conocerle?) es todo menos políticamente correcta: malhablada, ordinaria, verdulera, y, sin cortarse un pelo, ha conseguido hacerse un hueco en mi lista de series del año. ¡Y en otoño regresará con temporada completa!

¡Qué reparto más bien dotado para la comedia! ¡Qué gozada de niños! ¡Y qué maravillosa es Carla Jimenez! Si hay algo que destaca en una comedia tan gamberra como 'The Mick' es lo bien que han llevado la trama del pequeño Ben ("¡Soy un transformer!", "Sí, me gusta mucho Jennifer. ¿Eso me convierte en lesbiana?"), con total naturalidad y con una comicidad tremendamente salvaje ("Por cierto, estás muy guapo con ese vestido" "Gracias, me tiene la vagina ventilada"). Es una gozada ver a Olson y Jimenez compartiendo tramas ("Dios, ¿sabías que era tan fea al llorar?"), especialmente cuando tenían a Sabrina como objeto de sus bromas ("¿Implantes de pecho? ¿Qué? ¿Por qué? Quiero decir, sé por qué pero, ¿por qué?"). Ahora bien, ¿qué tal le sentará a la serie semejante cambio de escenario?


La primera temporada de 'Superstore', aunque simpática, no llegó a entusiasmarme sobremanera, por lo que a punto estuve de abandonarla. Y me alegro muchísimo de no haberlo hecho, porque la segunda temporada no sólo me ha parecido simpatiquísima, sino que hasta ha conseguido arrancarme más de una carcajada. Sus personajes son todo corazón (especialmente Glenn y Cheyenne) e incluso los que se muestran más villanos que el resto (Dina y Mateo) son lo suficientemente divertidos como para quererles tanto como a los demás. Y a pesar de la pérdida de audiencia (1.47 vs 1.13 en demos y 5'08 vs 3'9 millones de espectadores de media), la NBC no dudó en renovarla por una tercera temporada.

La relación sentimental de Mateo ("Odio a los niños pero amo a los padres") con Jeff (en la que se metió Sandra porque "Por primera vez en mi vida, era una estrella"), la sorprendente relación sexual entre Dina y Garrett, las siempre divertidas frases del bonachón de Glenn ("Siempre he pensado que la depresión es lo que inventaron las amas de casa para poder echarse siestas extra"), que quiso convertir a Jonah en su yerno y en su mejor amigo, la boda de Cheyenne ("No me siento cómoda llevan bisutería barata a casa. Uno de los pájaros irá a por ella y entonces será otra carrera de pesadilla a Urgencias") o el continuo tira y afloja entre Amy y Jonah (con sorpresa en la season finale) han sido algunas de las muchas tramas que ha tenido la segunda temporada de 'Superstore', que se despidió con un capítulo tan divertido como dramático que, o bien les obligará a dar un salto en el tiempo, o les hará cambiar de escenario o les repartirá entre diferentes tiendas.


'Modern Family' lleva ya un par de temporadas mostrando síntomas de desgaste. No sólo la audiencia empieza a cansarse de la comedia de la ABC (pasando del 3.19 en demos al 2.56 y de los 9'4 millones de espectadores a los 7'9), sino que sus tramas hace ya tiempo que dejaron de ser lo que eran. Es cierto que la audiencia manda, razón por la cual ha sido renovada por dos temporadas más, pero es una pena que 'Modern Family' vaya a pasar a convertirse en una comedia más. Afortunadamente no todo está perdido, pues sigue mostrando momentos de brillantez absoluta con algunos de sus capítulos (como el de la alianza entre cuñados o el de los cinco minutos).

'Modern Family' se ha basado siempre en el reparto de tramas entre las 3 familias protagonistas, lo que no quitar para reconocer que la mejor sigue siendo la de los Dunphy, a los que bien podrían dar el protagonismo por entero en las dos próximas temporadas. Cam y Mitchell se han vuelto aburridos, Gloria sigue teniendo encanto, pero se repite y su marido Jay es cada vez más insoportable. Lo que nos deja a Phil y Claire como auténticos reyes de la comedia. Y a sus hijos, que han crecido muy bien (Luke sólo a ratos, que parece que convertirse en hombre le ha quitado la gracia). Quien también ha crecido muy bien es Joe, que habla poco, pero cuando lo hace es para robar el show (lo mismo que le ocurrió a Lily al principio).


Con la cuarta temporada de 'Brooklyn Nine-Nine' me he llevado toda una sorpresa. Programada de una manera funesta (tras el parón de navidad se emitió doble capítulo el 1 de enero y luego ya no regresó hasta el 11 de abril para, durante las últimas tres semanas de la temporada, programar dos capítulos semanales), deseé que la FOX la cancelase pues, después habérmelo hecho pasar tan bien, la primera mitad de la temporada me pareció aburrida y tediosa. Y no debía ser el único, ya que el bajón de audiencia ha sido considerable (ha llegado a marcar un 0.58 en demos), marcando una media de 0.86 en demos con poco más de 2'1 millones de espectadores.

Pero FOX tenía un as bajo la manga: la segunda mitad de la temporada ha subido el nivel de una forma muy loca, volviendo a ser tremendamente divertida. Y es que la primera fue muy irregular, con capítulos aburridísimos (la gran mayoría) alternados con otros divertidísimos (el de Acción de Gracias: "Me siento como Dexter. Creo. Nunca he visto esa serie"). Y lo sucedido en la season finale pide a gritos una continuación. Una continuación que, por muy dramática que se presente, tomará un giro cómico cuando menos lo esperemos. La serie sigue siendo el show de Gina ("¿Quieres que te enseñe a besar?"), aunque es cierto que se trata de una serie muy coral en la que todos los personajes derrochan diversión por los cuatro costados. Además este año fuimos testigo del crossover entre 'Brooklyn Nine-Nine' y 'New Girl', aunque tampoco fue gran cosa.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El castigo de Flash


'The Flash' ha llegado al final de su tercera temporada de una forma un tanto extraña. La serie regresará en octubre con su cuarta tanda de episodios asumiendo las consecuencias de lo sucedido en la season finale. Con una media de 1.06 en demos y más de 2'8 millones de espectadores, la tercera temporada de 'The Flash' se ha convertido en la menos vista de la serie, pero a su vez sigue siendo la serie más vista de la cadena (por tercera temporada consecutiva), lo que le asegura una larga vida.

Este año 'The Flash' ha cedido la corona como mejor serie del universo DC a 'Supergirl', que ha dado un tremendo salto de calidad al pasar de la CBS a la CW. Y aunque está lejos de hundirse de la forma que hizo 'Arrow', a 'The Flash' más le valdría salir del formato "velocista malísimo viene a hacernos la vida imposible" antes de convertirse en una serie previsible, repetitiva (Thawne, Zoom, Savitar) y aburrida.

A partir de aquí spoilers de 'The Flash'.


La season finale se presentaba como uno de los eventos dramáticos de la temporada, pues el capítulo anterior terminó con la muerte de Iris (¡qué bien quedó su despedida por el móvil!) que el #TeamFlash no pudo evitar. Pero se produce un giro inesperado en el que descubrimos que HR se convirtió en Iris sacrificándose por el equipo. "Soy la razón por la que Savitar te encontró. Necesito solucionar esto". Si obviamos la muerte de un miembro del equipo, las cosas vuelven a la normalidad, pues ya sabemos que sin drama Savitar jamás nacerá. Pero aquí todo el mundo tiene un plan B, y si Savitar, por su lado, lo que pretende es fragmentarse a lo largo del tiempo para estar presente en todo momento sucedido, Barry decide que tiene que ser el héroe que Snart le describió ("Tu bondad es tu fuerza") y considera que lo más apropiado es ayudarle, aunque haya estado a punto de matar a su prometida y, de hecho, haya matado a HR.

El plan de Savitar (el de Barry estaba claro que era una fracaso desde el principio) no llega a buen puerto, y lo único que consigue es que Garrick escape de la prisión de la velocidad, que Flash rompa su traje y que Iris le dispare poco antes de ser alcanzado por la paradoja y desaparecer. Por el camino Caitlin deja de ser Killer Frost, deja de ser Caitlin, rechaza la cura que había encontrado Julian y decide desaparecer por un tiempo para descubrir qué es en realidad. Y entonces empieza el comienzo del fin, pues la prisión de la velocidad (por la que ya pasó Wally) necesita un ocupante porque sino se vuelve inestable y puede destrozar el planeta. 


La única opción es que Barry se convierta en su prisionero, aunque le suponga alejarse de su familia (la boda no va a llegar nunca). "Es mi redención, por Flashpoint". Nora, su madre, aparece para llevárselo y de paso dar una explicación: "Barry ha alcanzado su meta. Su carrera ha terminado". El #TeamFlash pierde a su líder, ve alejarse a Caitlin pero recibe al doctor Wells, que regresa de Tierra 2 (¿cuánto tardará su hija en hacerlo de Tierra 3 en la que estaba sustituyendo a Garrick mientras estuvo en la prisión?), a Gypsy y a la doctora Brand. ¿Se quedarán de forma definitiva?

Me ha gustado ver la transformación, en contra de su voluntad, de Caitlin en Killer Frost. Que finalmente iba a ponerse de lado del #TeamFlash estaba claro. Lo que no me esperaba es que se negase a tomar la cura y decidiese emprender su camino en solitario. Pasar del "Necesito deshacerme de mis poderes antes de...antes de que hiera a alguien más...como te herí a ti" al "Soy algo más y necesito descubrir qué es" tiene lo suyo, y espero que sigamos de cerca su proceso de investigación. También me gustó el capítulo en el que Barry (de visita a la Fuerza de la Velocidad) vio a todos los que se sacrificaron por un bien mayor. Y, por supuesto, la forma en la que revelaron la identidad de Savitar. "¡Soy el futuro Flash!". ¡Lo que hacen las comas! Y, en particular, me gusta que nos expliquen las razones por las que suceden las cosas y que nos hagan creer que lo entendemos, aunque en realidad no sea así.


En el lado negativo de la temporada sitúo a Grood. No necesitamos volver a ver a Grodd. ¿En serio un gorila es villano en los cómics? Sus capítulos suelen ser, para mí, los peores de la temporada. Ni tampoco necesitamos un nuevo episodio musical como el protagonizado junto a Supergirl. Fue bienintencionado, pero no me gustó. Otro aspecto negativo de esta temporada ha sido la necesidad de verse obligados a estirar la trama a lo largo de sus 23 episodios, lo que ha dado lugar a que se repitiese cada tantos capítulos el esquema "ya sé cómo vencer a Savitar pero todo sale mal". La cuarta temporada tiene que dejar atrás el drama de los villanos velocistas, y explicarnos cómo saldrá Barry de la prisión de la velocidad. Por no hablar de contarnos qué va a ser de Caitlin y del #TeamFlash sin Flash (aunque eso ya lo vimos mientras él estuvo en Flashpoint).

martes, 30 de mayo de 2017

¡Ve a por ellos, Supergirl!


Que la segunda temporada de 'Supergirl' da un tremendo salto de calidad con respecto a la primera no es ningún secreto. Que de esta forma 'Supergirl' se convierte en la mejor serie del universo DC, tampoco lo es. Que en otoño regresará con el estreno de su tercera temporada es una realidad. Y que, como no podía ser de otro modo, la audiencia se ha resentido (pasando del 1.68 de media en demos con casi 7'7 millones de espectadores en su primera temporada en CBS al 0.72 con más de 2'3 millones en su paso a la CW) es una obviedad.

El drama que supuso saber que Calista Flockhart iba a ser una de las bajas en la segunda temporada por el cambio de cadena, se compensó con el fichaje de Chris Wood ('The Vampire Diaries', 'Containment'). Al suyo hay que sumar otra larga lista de nombres que se han dejado ver a lo largo de los 22 episodios que han formado la segunda temporada de 'Supergirl'. Entre unos y otros, lo bien que se han desarrollado los personajes y una considerable mejoría en el interés de las tramas, han hecho que el segundo año de vida en televisión de la Supergirl de la siempre adorable Melissa Benoist nos haga olvidar lo irregular del primero.

A partir de aquí spoilers de 'Supergirl'.


La season finale de la segunda temporada de 'Supergirl' ha comenzado con la batalla de los primos; Supergirl enfrentándose a un Superman (¡qué bueno que volviste, Tyler Hoechlin!), envenenado por Rhea (ay, Teri Hatcher, eterna Lois Lane y por siempre mujer desesperada). La pelea termina con el triunfo de Kara y con dos alternativas para derrotar a la reina de Daxam: por un lado, invocando el Dakkam Ur, un duelo por combate entre Supergirl y Rhea; y por otro, con la posibilidad de provocar la expulsión de los daxamitas al esparcir en la atmósfera plomo. El inconveniente del segundo es que Mon-El también se vería obligado a marchar.

El duelo se desarrolla repleto de trampas por parte de Rhea (erigida como la Trump de 'Supergirl' con su eslogan "Hagamos Daxan grande de nuevo"), lo que lleva a Supergirl a verse obligada a utilizar el mecanismo mejorado por Lena y que pondrá fin a la situación de un plumazo. "La gente que amamos son otro superpoder secreto". Con estas palabras Clark le hace ver a su prima que siempre llevará a Mon-El con ella, por muy separados que estén. Mon-El ("Allá donde vaya voy a ser mejor gracias a ti") se despide de Kara y de paso nos rompe el corazón. Y mientras Kara intenta recuperarse, todos a su alrededor confirman su felicidad: Hank junto a M'gann, que regresa para ayudar a los humanos y Alex junto a Maggie (otra relación que los guionistas han sabido sacar adelante con toda la naturalidad del mundo), a la que le pide matrimonio.


Pero si hay algo maravilloso que ha sucedido en este final de temporada (y que apareció en el capítulo anterior) ha sido el regreso de Cat dispuesta a esparcir su sabiduría entre sus amigos ("Lo que hace a las mujeres fuertes es que tenemos las agallas de ser vulnerables. Tenemos la habilidad de sentir la profundidad de nuestras emociones y sabemos que cruzaremos hasta el otro lado"). Pero Calista no ha regresado sólo para enseñarnos, sino para hacer guiños a su vida (decir que no ha visto nunca 'Star Wars' cuando está casa con Harrison Ford, o que rechazó dos proposiciones de matrimonio de Rob Lowe haciendo alusión a sus personajes en 'Cinco Hermanos'). Siempre es una alegría tenerle de vuelta, así que ojalá sus visitas se repitan en el futuro. ¿Seguirá manteniendo en secreto que sabe quién es Supergirl? ¿Confesará cuándo descubrió que Kara era Supergirl?

La segunda temporada de 'Supergirl' ha tenido muchos aciertos, siendo uno de ellos lo bien que han desarrollado la trama amorosa entre Kara (cuya vida personal también ha evolucionado) y Mon-El. En ningún momento han tenido las cosas fáciles, pero han sabido ir superando obstáculos hasta alcanzar la felicidad. ¡Qué gozada es ver a dos actores con química como la que han establecido Benoist y Wood (pareja en la vida real)! Es una pena que Mon-El haya tenido que abandonar la Tierra, pero no saber cuál es su destino no cierra todas las puertas a su regreso (aunque sea de forma episódico). Otro de los aciertos ha sido la trama Luthor/Cadmus, presentándonos a Lena (Katie McGrath) y Lillian Luthor (Brenda Strong, por siempre Mary Alice Young), que no son el mejor ejemplo en las relaciones madre e hija. ¿Le confesará Kara a Lena su identidad?


Que Lynda Carter (la Wonder Woman de la televisión) haya dado vida a la presidenta Marsdin ha sido otro acierto, igual que revelar su identidad como alien. Y lo que seguramente sigamos viendo el año que viene, es el drama familiar de los Danvers. ¿Regresará Jeremiah? (qué bien les quedó ese "Tú eres el único Superman que necesitamos" que le dijo Brenda Strong a Dean Cain). Si tengo que quedarme con algo como lo peor de esta segunda temporada es con el fichaje de Ian Gómez, a quien, por suerte, no hemos visto mucho a lo largo de la temporada. Y el capítulo musical crossover con 'The Flash', aunque bienintencionado, no me terminó de funcionar (porque el crossover de todas las series DC tuvo escasa participación de Supergirl, cosa que desde la cadena ya avisaron que mejorarían). Con respecto a James y su versión Guardián, sólo puedo decir que sus ausencias no han molestado a nadie, por lo que no me supondría problema alguno que desapareciese. Aunque no tendremos esa suerte.

En otoño tendremos más 'Supergirl' y pondremos cara a ese tercer habitante que salió de Krypton la noche que fue destruido. Imagino que los lectores de los cómics conocerá su identidad, así que para mí será toda una sorpresa. Sólo pido que Chris Wood no se aleje mucho de 'Supergirl' y que sigamos disfrutando con todas sus estrellas invitadas. "¡Ve a por ellos, Supergirl!".

lunes, 29 de mayo de 2017

El problema de Sherlock


'Elementary' estrenará el año que viene su sexta temporada habiendo superado (no con mucho éxito) el cambio de noche, al pasar del jueves al domingo. Y lo hará, por primera vez en su historia, convertida en serie de midseason. Y es que su audiencia es cada vez menor. Si bien sus dos primeras temporadas fueron un éxito a pesar de la considerable bajada de audiencia (2.3 y 1.73 en demos con 10'6 y 8'8 millones de espectadores de media), fue la tercera la primera que empezó a demostrar flaqueza (1.28 con 7'42 millones). Con la cuarta sus datos asustaron (0.96 y 5'7 millones de espectadores), siendo la media de la quinta la más baja (0.64 y 4'8 millones) y la que parecía indicar que había llegado el final de la serie.

Pero CBS, que no ha mostrado piedad con series como '2 Broke Girls', ha decidido que 'Elementary' sí merece una temporada más, aunque sea más corta. Y llegados al punto al que nos ha llevado la trama, todo cuadra para que la sexta sea la temporada de la despedida. 'Elementary', al ser un procedimental, es de esas series a las que tener la friolera de 24 episodios no les sienta especialmente mal, al no tener que verse obligados a estirar una trama más serializada. Que ojo, las tiene, pero empiezan y acaban cada tantos capítulos. Por eso, el hecho de que la próxima temporada vaya a tener ¿13-15-18? capítulos y que la trama vaya a adentrarse en lo que nos ha dejado ver la season finale, indica que el final de la historia de Sherlock Holmes y Joan Watson está muy cerca.

A partir de aquí spoilers de 'Elementary'.


Para tratarse de alguien con quien Sherlock se relacionaba en las reuniones a las que acudía, la aparición de May (Joanna Christie; 'Narcos') fue bastante extraña. Nunca habíamos oído hablar de ella y, ni mucho menos, le habíamos visto antes. Además, la forma en la que ambos personajes se relacionaban nos daba a entender que ella formaba parte de su pasado. Tal vez una antigua amante ("La gente que se ama no hace amenazas, Sherlock. Hace promesas") o, delatada por su acento, una prima o familiar a la que hacía mucho que no veía. Sinceramente, he llegado hasta a pensar que pudiese ser una hermana de la que no sabíamos nada. Pero no, me equivocaba, aunque los tiros iban por ahí, pues May ha resultado ser la madre de Sherlock. Sería una bonita reunión familiar de no ser porque sólo Sherlock la ve, está en su cabeza, como los problemas de memoria que lleva experimentando desde hace tiempo y que le llevan a hacerse un TAC para salir de dudas. ¿Tiene Sherlock cáncer?

La trama que mayor peso ha tenido esta temporada ha sido la protagonizada por Shinwell (el primer papel de Nelsan Ellis en televisión tras el final de 'True Blood'), un antiguo conocido de Joan que, convertido en informante del FBI para hacer caer una banda que trafica con drogas, se convierte también en informante de Joan y Sherlock. La historia se complicó con la irrupción de una banda rival, con la guerra que se desató entre ambas y con la muerte de Shinwell, cuya labor heredaron Sherlock y Joan. Descubrir que Shinwell era un asesino no sentó del todo bien a Sherlock, lo que provocó una pequeña crisis entre él y Joan.


Pero no todo ha sido drama este año, pues 'Elemantary' alcanzó los 100 capítulos con un episodio muy especial, y no sólo porque la comisaria recibiese un reconocimiento por su trabajo, sino porque Sherlock le confesó a Joan lo importante que era para él: "Soy mejor en el trabajo que hago debido a ti. Ahora valoro el trabajo que hacemos, ante todo, porque lo hago contigo". Además regresó Kitty con una sorpresa bajo el brazo: era madre. Su visita sirvió para que Sherlock le hiciese ver lo que le costó aceptar pasar tanto tiempo sin saber de ella ("Dos años y ni una palabra tuya. Lo único que quiero, lo único que siempre quise, fue que seas feliz") y les dio un final feliz que les obligaba a mantener el contacto: Sherlock y Joan se convirtieron en los padrinos de su bebé. Las vidas personales de los otros dos protagonistas de 'Elementary' también han avanzado: el capitán le pidió matrimonio a Paige (Virginia Madsen) y Marcus encontró el amor en Chantal (Chasten Harmon). Bueno, el amor y el drama, que ella estuvo a punto de morir. Con la situación resuelta, Marcus y Sherlock (que terminó rompiendo con Fiona) estrecharon su relación.

'Elementary' regresará en 2018 con la que, imagino, será su temporada final. Una temporada que se centrará en la enfermedad de Sherlock y que, incluso, podría terminar con su muerte. Pero hasta entonces, espero que sigamos viéndole resolver crímenes junto a su inseparable Joan. Crímenes que se diferencia de los vistos en otros procedimentales por su alto nivel intelectual, marca de la casa y seña de identidad de 'Elementary' desde sus comienzos.

viernes, 26 de mayo de 2017

La inteligencia de Chicago


'Chicago PD' llegó la semana pasada al final de su cuarta temporada. En otoño, la unidad de Inteligencia liderada por Hank Voight, regresará con el estreno de su quinto año. Si algo caracteriza a las veteranas de la franquicia 'Chicago' es la fidelidad de sus seguidores (1.7, 1.57, 1.55 de media en demos; 6'41, 7'1, 6'9 millones de espectadores) y los buenos datos que siguen marcando año tras años. Es cierto que éste ha sido el más flojo para el drama de los policías (1.37 en demos con 6'5 millones de espectadores de media), lo que no quita para reconocer su éxito. 

Desde la pasada temporada 'Chicago PD' se ha convertido en mi favorita de la saga, no sólo porque de verdad me sigan fascinando y sorprendiendo con sus casos semanales, sino por la evolución de sus personajes, especialmente el de Erin Lindsay (¡qué buena es Sophia Bush!). Precisamente ella ha sido la protagonista de la cuarta season finale de la serie, dejándonos con la duda con respecto a su futuro. Futuro que la NBC desveló ayer cuando comunicó que Sophia Bush abandonaba la serie.

A partir de aquí spoilers de 'Chicago PD'.


Que Bunny iba a poner entre la espada y la pared a su hija en cualquier momento estaba claro, pues cada vez que ha aparecido en la serie ha sido para alterar su vida (como por ejemplo, para engañarle con un falso padre y dejarnos ver que ella y Voight tuvieron una noche de placer ¿será verdad que al final son padre e hija?). La muerte de un viejo conocido de Voight, y novio de Bunny, ha sido la última, coincidiendo con el peor momento de Lindsay, que acaba de ser suspendida por su actuación con un sospecho en un caso de abuso infantil. Hank lo tiene más difícil que nunca para ahorrarle a su protegida el mal trago, ya que las opciones son sólo dos: o se deshace de ella o cierran la unidad de Inteligencia. Voight es un hombre de recursos y, aunque de primeras parece que no hace mucho caso a la advertencia, poco tarde en mover hilos: dejar que Lindsay se vaya pero asegurándole un trabajo en el FBI.

Después de sacarle la verdad a Bunny (sí mató a su novio) y de advertirle que no vuelva a poner en peligro a Erin, Voight se despide de ella con un bonito gesto haciéndole ver que siempre estará a su lado. Pero Lindsay no lo tiene claro, y si bien no le hemos visto aceptar con rotundidad la oferta del FBI, no parece que haya hueco para ella en la unidad de Inteligencia (pero sí en el corazón de Jay, que se queda con las ganas de pedirle matrimonio). Cuadra ahora la oportuna llegada de Upton (Tracy Spiridiakos) a tres capítulos del final de temporada. ¿Cubrirá el hueco dejado por Lindsay?


Burgess, el personaje que más y mejor ha evolucionado a lo largo de la serie, comenzó la temporada dejando ver a Voight que estaba preparada para formar parte de Inteligencia a pesar de haber rechazado la propuesta en el pasado ("Sentí que aún tenía que aprender algo en la patrulla"), y la salida de Antonio (Jon Seda abandonaba la serie para mudarse a 'Chicago Justice') fue la excusa perfecta para volver a proponérselo (a pesar de la negativa inicial de Olinsky). La pregunta es, ahora que 'Justice' ha sido cancelada, ¿regresará Seda a la serie? ¿Qué pasará con Burgess? ¿Cuánto tardará en regresar de su permiso? Cómo me gustó lo que su hermana le dijo a Platt nada más conocerla: "Siempre dice cuánto le enseñó, cuánto la ayudó a entrar en Inteligencia. Es agradable saber que hay alguien aquí cuidando de ella".

Otro al que hemos dicho adiós es Craig (Samuel Hunt dejó 'PD' para irse a 'Empire'), que regresó al ejército y fue sustituido (aunque no hemos vuelto a saber nada de sus sustituta). Ruzek también estuvo desaparecido durante un par de capítulos en los que Rixton (Nick Wechsler) ocupó su lugar. Con su regreso, y la oportuna salida de Rixton, recuperó su sitio y a Burgess (a quien le confesó que se fue a trabajar encubierto porque no estaba seguro de poder trabajar junto a ella después de haber roto su relación). Olinsky vio morir a su hija (en el caso que protagonizaron las cuatro series de la franquicia) y el pasado de Jay apareció para pedirle el divorcio (provocando la ruptura con Erin).


'Chicago PD' regresará en otoño para resolver muchas de las dudas que ha dejado abiertas. ¿Cuándo regresará Burgess? ¿Qué va a ser de Antonio? ¿Se quedará Upton? En la unidad de Inteligencia no hay sitio para todos. ¿O sí?

jueves, 25 de mayo de 2017

Drama en la 51


'Chicago Fire', la hermana mayor de la franquicia 'Chicago' (que perdió a su última adquisición el martes cuando la NBC anunció la cancelación de 'Chicago Justice'), cerró la semana pasada su quinta temporada. Y aunque ha marcado mínimo en demos (1.52), en cuanto a millones de espectadores se ha convertido en la segunda menos vista con más de 7 millones (frente a los 6'6 de la primera temporada). Y es que 'Chicago Fire' es una rara avis en la televisión actual, pues sus datos han ido subiendo y bajando a lo largo de las temporadas (demos por temporada: 1.8, 2.02, 1.82, 1.75, 1.52; millones por temporada: 6'59, 7'46, 7'42, 8'01, 7'05), lo que le convierte en una de las ficciones americanas con audiencia más fiel. Con estos datos es normal que la ABC quiera su propia serie de bomberos.

Las series pertenecientes a la saga creada por Dick Wolf tienen en común un reparto muy coral, de modo que las tramas van rotando entre sus personajes y dándoles protagonismo a todos y cada uno de ellos; lo que no quita para que haya personajes que destaquen por encima del resto. Y esta temporada de 'Chicago Fire' no ha sido una excepción. Casey y Severide llevan la voz cantante, y las tramas más importantes son las que les tienen a ellos como centro. Otro aspecto en común de las series Chicago es la camaradería entre personajes, algo que visto desde fuera puede producir algún que otro momento de vergüenza ajena. 

A diferencia de 'Chicago Med', que despidió su segunda temporada sin riesgos, 'Chicago Fire' ha dicho adiós hasta otoño viviendo una de sus situaciones más dramáticas. A partir de aquí spoilers de 'Chicago Fire'.


Cruz se ha convertido en el personaje odioso del final de la temporada. Su trabajo como vigilante de seguridad en un bar se vio comprometido cuando expulsó a un borracho después de empujarle, lo que hizo que el departamento de bomberos de la ciudad se ganase una denuncia. El caso ha terminado con Cruz suspendido de salario durante 60 días y enemistándole con Mouch, que no puedo evitar tal resultado. Así que desde entonces Cruz va de intenso por la estación de bomberos y aprovechando cada oportunidad que tiene para hundir un poco a Mouch ("Pon mi ronda en la cuenta de Mouch. Siempre respalda a sus amigos"). Ya podría irse con su hermano y desaparecer, que nadie le echará de menos.

Mouch ha sido otro de los grandes protagonistas del final de temporada, pues se ha dado cuenta de que está mayor para el trabajo y que ya no es tan efectivo como antes. Por eso se ha buscado una alternativa profesional, le ha contado su situación a Trudy y ha decidido jubilarse. El problema está en que ha elegido como su último turno uno de los peores incendios a los que se ha enfrentado la 51, y en el que ha sufrido un infarto que le deja tirado en el suelo y con Herrmann llorando sobre su cuerpo. ¿Está muerto? En este mismo incendio han quedado atrapados Severide, el recién incorporado Kannell, Casey, Otis, Kidd y los ya mencionados Herrmann y Mouch. No sé si alguno de los miembros del reparto abandona la serie, pero es verdad que para ser una serie sobre el cuerpo de bomberos y para la gravedad de las situaciones a las que se enfrentan, pocas bajas han tenido.


El drama es mayor si tenemos en cuenta que Casey y Gaby (ahora convertidos en marido y mujer) no pasan por su mejor momento (y eso que superaron juntos el varapalo de la adopción: "Siempre voy a estar ahí para ti") desde que el padre de ella se ha instalado en casa debido a su mala situación económica. Tampoco ayuda mucho la presión que tiene Casey como concejal, razón por la cual ha renunciado a su puesto eligiendo como sustituta a Tamara. Aunque si hay alguien que ha sufrido de verdad esta temporada ha sido Severide (vaya, ¡¡como siempre!!), que es un personaje al que los guionistas disfrutan haciéndole sufrir. Lo último ha sido ver morir a Anna, su pareja, enferma de cáncer y a la que conoció cuando donó médula. Pero no ha sido su único drama, pues estuvo involucrado en un caso policial que le convirtió en principal sospechoso.

Por el camino hemos perdido a Borelli, hospitalizado debido a las graves quemaduras que sufrió en un incendio y sin olvidar que estuvo dispuesto a derribar a Boden a quien hizo responsable de la muerte de su hermano. A Boden le hemos visto conociendo a su hijo, al que quiso convertir en bombero con todo el descaro del mundo, además de enfrentándose al jefe de otra estación, trayendo el caos (temporal) a la suya. Mouch y Brett jugaron a ser escritores, lo que a punto estuvo de costarles el puesto de trabajo, aunque todo terminó en un final feliz con club de lectura incluido. Y Gabriela se asustó al ver la química entre su hermano Antonio y su compañera Sylvie (relación ya terminada). 


'Chicago Fire' alcanzó los 100 capítulos celebrando el centenario del Molly's. Además, 'Chicago Fire' dio el pistoletazo de salido al crossover entre las cuatro series de la franquicia. Sin olvidar el secuestro vivido por la 51 a manos de algunos de los muchos gángsters que pueblan Chicago. ¿Se hará efectiva la amenaza recibida por Kidd? En otoño regresaremos a la 51 con el estreno de la sexta temporada y descubriremos cómo consiguen salir del incendio. ¿Saldrán todos o Mouch será la baja de la temporada?