lunes, 4 de abril de 2016

Las mentiras de Harlee Santos


'Shades of Blue' llegó a la parrilla de la NBC en enero con el aliciente de estar protagonizada por Jennifer Lopez (a la que 'American Idol' se le termina, por siempre, esta semana). Junto a JLo había otros nombres reconocibles para el público, ya bien por su trabajo en cine (Ray Liotta) o por su presencia en televisión (Drea de Matteo). En mi caso, con saber que Jenny from the block era la protagonista me tenían ganado. Sólo faltaba que la serie fuese buena. O lo suficientemente tróspida como para seguirla semana tras semana. 

Al final ha ganado lo primero, pues 'Shades of Blue' ha resultado ser un procedimental bien hecho, bien guionizado y bien interpretado. Ha tenido los suficientes giros de guión como para mantener enganchado al espectador (lo que no ha quitado para que el drama haya sufrido una considerable pérdida de audiencia, pasando de los 8'5 millones de espectadores con un 1.8 en demos de su premiere, a los 5'4 y el 1.1 de su finale), de modo que la NBC no dudó en renovarla por una segunda temporada que, visto lo visto, tendrá los ingredientes suficientes como para que la audiencia quiera seguir sabiendo de Harlee, Wozniak y el resto de detectives.


A partir de aquí, spoilers de la primera temporada de 'Shades of Blue'.

"Dime la verdad, Harlee"

A la detective Harlee Santos (Jennifer Lopez), madre de una talentosa adolescente con la que mantiene una buenísima relación, le conocimos cuando el agente del FBI Robert Stahl (Warren Kole) le ofreció un trato: ella entregaría al equipo de detectives corruptos del que forma parte a cambio de inmunidad. Fascinante es la obsesión ("Escucha, yo te tocaré cuando quiera y como lo crea necesario, porque soy tu dueño") que Stahl desarrolla en torno a Santos (la idea de la prostituta doble de JLo es lo más). La tarea era dura, especialmente porque en ese acuerdo estaba incluido Wozniak (Ray Liotta), su jefe y que en el pasado le ayudó a seguir adelante con su vida tras un traumático suceso que involucraba al padre de su hija, Miguel Zepeda (Antonio Jaramillo), que a punto está de salir de prisión. La aparición de James Nava (Gino Anthony Pesi, el maromo empotrador que aparece para enamorar a Harlee), asistente del Fiscal del Distrito, parece que ayudará a evitarlo, aunque la misión no sale bien y Zepeda es liberado.


Por si no fuera suficiente lío en su vida, Santos comprueba de lo que es capaz Woz con tal de mantener alejado al FBI de su equipo: la muerte de su compañero Saperstein (Santino Fontana), al que Woz considera el topo de su equipo, hace que Harlee se replantee su situación. Pero todo se complica (todavía más) cuando Santos obliga a que su inmunidad sea extensible a todo el equipo a cambio de entregar al FBI a Donnie Pomp (Michael Esper), el agente de Asuntos Internos que mueve los hilos de la corrupción y que es el amante de Woz (¡descubrir esta relación me dejó en shock, igual que cuando lo hacen Santos y Stahl! ¡Igual que ese momento mamada grabada en la barbería!), y a Linklater (Stephen Lang), supuestamente agente de la DEA y de cuya identidad sabemos más bien poco. ¿Sabremos algo más en el futuro? Tess (Drea de Matteo), Tufo (Hampton Fluker) y Espada (Vincent Laresca) colaboran junto a Woz y Santos sin ser conscientes de todo lo que se juegan, pues sólo conocen la verdad a medias. Como Woz.

No es hasta el final cuando Harlee, viendo cómo todo a su alrededor se desmorona (la muerte de Donnie, la rebeldía de su hija y su alianza con Miguel), decide contarle la verdad a su jefe, quien se lo toma con tremenda tranquilidad y no duda en perdonar a quien considera una hija. Pero llega tarde, pues Wozniak ha decidido sacrificarse (lo mismo que iba a hacer ella cambiando su inmunidad por la del equipo) y entregar el dinero robado. ¿Qué sucederá para evitar su detención? Aunque el mayor quebradero de cabeza que se le avecina a Santos es Miguel, que a pesar de aceptar el dinero que la madre de su hija le ofrece para desaparecer e iniciar una vida nueva, se niega a acatar sus órdenes. ¿Solución? A punto de ser violada, Harlee le parte el cuello. ¡Y ya está! Ese plano final de Jennifer Lopez es oro televisivo.


'Shades of Blue' tiene una correcta primera temporada que mejora considerablemente en su recta final (desde la muerte de Saperstein, para ser más exacto) cuando los capítulos se centran, exclusivamente, en LA operación. La trama de sufrimiento, dolor y drama de Loman ha sido, sin duda, lo peor. Por suerte, el detective espabila al final y, aunque sigue siendo igualmente odioso, pasar a formar parte del equipo de Woz le sienta divinamente. En la segunda temporada, Santos deberá hacer frente a la verdad (espero que le cuente, con detalles, a Woz, su relación con Stahl). ¿Cómo reaccionará el resto del equipo? ¿Irán a la caza de Linklater? ¿Volverán a mentir Woz y Santos en torno a Miguel? ¿Cómo saldrá Woz de ese pacto realizado con Stahl? ¿Verá Cristina en algún momento el vídeo-confesión de su madre? ¿Retomarán Tess (¡menudo maridazo, al que da vida Mark Deklin, tiene!) y Espada su affaire? ¿Volverá a aparecer Casper Smart, el novio de JLo, productora de la serie, en 'Shades of Blue'?