miércoles, 22 de julio de 2015

El estúpido súper poder de Jackie Peyton


Showtime decidió que ya era hora de cerrar (literalmente) el All Saints Hospital y confirmó que la séptima temporada de 'Nurse Jackie' iba a ser la última. Tarde, pero saber que iba a llegar a su final fue abrazado con entusiasmo por sus seguidores (que cada vez éramos menos). La gran pregunta era: tras el final de la sexta temporada, ¿íbamos a ser testigos del verdadero cambio de Jackie Peyton o iba a ser un espejismo de los tantos que hemos ido viendo a lo largo de los siete años que la dramedia ha estado en antena?

Que Jackie Peyton (una Edie Falco que ha estado impecable de principio a fin y que ganó el Emmy por la primera temporada de la serie de un total de seis nominaciones, además de conseguir cuatro nominaciones al Globo de Oro) ha sido una buena enfermera no lo duda nadie. Que ha sido buena compañera, tampoco. Que ha sido buena madre, tampoco, aunque sus decisiones personales lo hayan puesto en duda en más de una ocasión. Que está enferma, nadie lo cuestiona. Su adicción ha sido el centro de atención de la serie. Un centro de atención inamovible y que ha sido exactamente el mismo durante todo este tiempo. Hemos visto ir a Jackie a rehabilitación en varias ocasiones. Y tantas veces le hemos visto recuperarse como ser incapaz de admitir su condición, lo que echaba a perder los esfuerzos hechos por todas aquellas personas que ha tenido a su alrededor intentando ayudarle. Y este ha sido el lastre de 'Nurse Jackie' en sus últimas temporadas. Cuando parecía que la situación de Jackie daba un paso adelante el castillo de naipes caía por su estúpido súper poder: ella no está enferma y, por tanto, no tiene que recuperarse de nada.

Cuando descubres que O'Hara regresa a casa
Enfermos nos hemos puesto los espectadores viendo que era imposible hacerle avanzar (como muy bien le dice O'Hara en su esperadísimo regreso "Eso no es avanzar, es andar en círculos"). Es de agradecer que Jackie haya dejado atrás el hijoputismo máximo que practicó en la sexta temporada (sufrido especialmente por Antoinette) y que me hizo pedir su cabeza en bandeja de plata, cual Salomé (¿a qué biene ese guiño cristiano con Jackie lavándose los pies al enfermo?). "Hazme buena" le pide Jackie a Dios. Su adicción le ha costado prácticamente todo, aunque es cierto que en ningún momento a llegado a perder nada. Y no le ha importado mentir, engañar y/o traicionar a quien hiciese falta (marido, mejor amiga, hijas, aprendiz, jefa). Tal vez el único con el que ha sido más clara ha sido con Eddie, que ha estado a su lado en todo momento, siendo consciente de muchos de los engaños de su actual pareja.

A partir de aquí, spoilers de la series finale de 'Nurse Jackie'.


O'Hara ha regresado para la confirmación de Fiona, su ahijada, y así de paso volver a trabajar por unas horas en el hospital que tanto le ha echado de menos. Si bien Zoey ha sido siempre un amor de personaje, creo que no fue hasta la salida de O'Hara cuando se convirtió en la Zoey que es hoy. Como si no hubiese sitio para dos secundarias potentes (tres si sumamos a Gloria) de las que enamorarse (de hecho, Merrit Wever ganó su único Emmy por la temporada en la que Eve Best dejó la serie). El regreso de O'Hara ha dejado claro que a pesar de la distancia la inglesa conoce muy bien a su amiga Jackie y que es capaz de detectar cuándo trabaja "hasta arriba". Y lo peor es ver a Jackie mintiendo, cuando sabe que no es capaz de engañar a su mejor amiga. Zoey supo aprovecharse de los bajones de Jackie, ya no acaparando protagonismo, sino porque los seguidores de la serie casi teníamos más interés en saber qué era de ella que por conocer la última de su jefa. Que en esta temporada final la "alumna" ha ya tenido que convertirse en supervisora de su "profesora" ha sido un acierto que ha terminado con la confesión de la primera: "Lo supe la primera vez que te conocí, tenía miedo de ti. Y desde entonces quise ser como tú. Y ahora lo único que hago es preocuparme por ti". Así Zoey le hace ver que desea continuar sola, alejada de su mentora, labrándose su propio camino.

Como no podía ser de otro modo, la suspensión de Jackie no supuso que ésta decidiese poner fin a sus problemas. Simplemente se encontró ante una situación de la que salió airosa, a modo de paréntesis en su vida como adicta, a la que regresó poco después de recuperar su situación profesional y volver a vestir su uniforme azul. Pero ¡ah, amiga Jaqueline! esa dosis que te metes a modo en la fiesta con la que los trabajadores del All Saints se despiden unos de otros parece ser la definitiva. Nos dejan claro que la protagonista sigue viva, aunque quiero pensar que no consigue llegar al hospital y se muere. Porque de otro modo todos sabemos que Jackie volvería a hacer uso de su (estúpido) poder y se pondría a andar, de nuevo, en círculos.


Ha sido una buena temporada de despedida, que nos hace olvidar lo floja que fue la anterior. Una pena despedir a Coop (que ya no era ni la sombra de lo que llegó a ser) a siete episodios del final, cuando Peter Facinelli podría haberse quedado hasta el último. Pero bueno, su salida fue cubierta por el (acertado) fichaje de Tony Shalhoub, que ha sido un pilar fundamental para Jackie y al que hemos visto llegar, también, a su final. Es curioso, porque Betty Gilpin (la Doctora Roman) llegó a 'Nurse Jackie' para cubrir la baja de Eve Best y, aunque al principio no parecía que fuese a ganarse un hueco en nuestros corazones, lo ha terminado consiguiendo. Y con nota. La pareja que ha formado junto a Zoey en estos últimos capítulos ha sido adorable a más no poder. Me ha gustado el detalle de despedirnos también de Dios, ese vecino loco que tantos problemas dio en los inicios de la serie. Y Akalitus, esa otra gran secundaria, la única que le plantó cara a Jackie, y una auténtica superviviente.

'Nurse Jackie' termina su andadura televisiva recuperándose del bache, pero lejos de lo gran serie que fue y con un final correcto, pero que como espectador me ha dejado indiferente.