miércoles, 6 de febrero de 2013

Los nuevos Doce y la tormenta


La ABC estrenará el próximo jueves 14 de Febrero "Zero Hour", un nuevo drama con complejo de "El códido Da Vinci" y que ocupará el lugar en la parrilla de la ya cancelada y terminada "Last Resort" (horario maldito para la cadena). Así que, sin lead-in ni nada, "Zero Hour" tendrá que conseguir conquistar a los telespectadores. En mi caso no lo ha conseguido, la serie apesta a telefilm barato y rancio, pero a pesar de todo echaré un ojo al segundo capítulo porque el final de Piloto ha despertado algo de interés. 

Toca destripar el primer capítulo, así que, si no lo has visto y tienes intención de hacerlo, no sigas leyendo. De lo contrario, adelante.

El Piloto nos traslada a la Alemania de 1938, con curas, nazis y relojes todos juntos. Los Rosacruces (una organización secreta que sigue existiendo en el presente) guardan un secreto bajo la Catedral que se ven obligados a trasladar por culpa de la invasión nazi. ¿Qué es ese secreto? Algo que los nazis nunca deberían descubrir porque habían descubierto "los primeros pasos hacia la vida eterna, volviendo a Dios irrelevante". Enfrentamiento ciencia-religión. Ya me perdonaréis, pero cuando me hablan de nazis, experimentos y vemos niños con ojos raros sólo pienso en "El Internado" y entonces ya no me puedo tomar el tema en serio. ¿Y qué pintan en todo esto los relojes? Son clave en toda la trama ya que en 1938 los Rosacruces elegieron 12 nuevos apóstolos (Nuevo Lucas, Nuevo Bartolomé, etc, que son los únicos que conocen el secreto) y los repartieron a lo largo y ancho del mundo. A cada apóstol se le asignó un reloj.


Ahora bien, lo de los relojes es una patochada como un templo, salvo que haya algo que no nos hayan contado todavía. Porque, veamos: dentro de cada reloj lo único que hay es un diamante con el mapa tallado en él de la localización del apóstol al que acompaña. Total, ¿para qué sirve si el apóstol ya sabe dónde está? Pues hijos, sirve para que alguien te la robe, caiga en las manos equivocadas y empiece a correr la sangre. Un cuadro. Imagino que lo que vemos al comienzo del capítulo y que es sacado de la Catedral es el famoso secreto. Pero bueno, ahí no termina la cosa. Resulta que los nuevos 12 deben tener algo así como dobles de sus "yo" del pasado pero en el presente. Y cuando el protagonista lo descubre se queda que no sabe por dónde le da el aire. Y mira que ya iba advertido "¿Sabes, Henry David Galliston, que has vivido antes? ¿Que eres sólo una sombra del elenco anterior adelantado en el tiempo?". Ahí queda eso, bonito.

¿Y los personajes? Un horror en todos los sentidos. El protagonista (Anthony Edwards) es un señor de lo más normal y anodino al que le acaban de secuestrar a la mujer (Jacinda Barrett), que se ve metido en una conspiración demasiado grande y que descubre que ya vivió en el pasado. Lo mejor de ese señor es que, aunque no ha trabajado como relojero en su vida, asegura que por su mujer ha aprendido mucho y es capaz de diseccionar un reloj y analizar todas y cada una de sus partes como un profesional. A su lado tiene a una agente del FBI (Carmen Ejogo) que persigue al secuestrador porque fue el terrorista que mató a su marido. Los dos persiguen al terrorista (Michael Nyqvist) que resulta ser el bebé creepy que vemos en la Alemania de 1938. Y luego tenemos a los empleados del protagonista (Scott Michael Foster y Addison Timlin) y  que se van en busca del relojero que diseño el reloj que desencadena toda la trama de la historia. No comentaré nada de ellos.

"Zero Hour" es muy mala. Mala tirando a malísima. Pero el final del Piloto hace que le vaya a echar un ojo al segundo capítulo, por simple curiosidad. Veremos cuántas semanas aguanta en antena.