miércoles, 13 de diciembre de 2017

El comodín


'Gotham' es el perfecto ejemplo de serie que pide paciencia al espectador y le recompensa. Su primera temporada fue una decepción. La segunda y la tercera, aunque no fueron capaces de mantener un nivel alto durante todos sus capítulos, subieron el listón y fueron realmente buenas. Y la cuarta, que se acaba de despedir sin fecha de regreso, aunque ha bajado de nivel, nos ha regalado una fall finale repleta de esperanza y buenísimas intenciones.

'A Dark Knight', el nombre con el que se ha sido bautizada la cuarta temporada de 'Gotham', comenzó con Pax Pinguina, una curiosa situación en la que para cometer cualquier delito en la ciudad debías contar con la autorización del Pingüino. A cambio de un precio, por supuesto. Y todo ello con el beneplácito de la policía que veía cómo, por primera vez en mucho tiempo, el número de sus agentes no disminuía. El primer rival a batir fue Jonathan Crane, utilizado por los criminales no simpatizantes de la Pax Pinguina para plantar cara a Oswald. Pero lo realmente interesante del comienzo de temporada fue descubrir que Barbara Kean seguía viva ("Esto es Gotham. Comprueba el pulso la próxima vez") y que Ivy empezaba a mover ficha buscando aumentar su poder.


Animado por Harvey (¿el peor jefe de policía de la historia?), y con la intención de hacerse con un ejército para frenar al Pingüino, Jim visitó a Falcone y se llevó a su hija Sophia (personaje revelación de la temporada y maestra en el arte de hacernos pensar que su trama terminaba para volver a empezar una nueva capítulo tras capítulo) como aliada. Mientras tanto, Bruce Wayne jugaba a ser el caballero oscuro y descubríamos que Ra's era el responsable de la resurrección de Barbara. En cuanto a Nygma, era derretido por una fan, liberándole así de su particular edad de hielo, para terminar aliándose a Butch convertido ahora en Grundy (¿muere alguien realmente en 'Gotham'?). 

La trama de Ra's ha sido un auténtico coñazo y lo único para lo que ha servido ha sido para que odiemos más si cabe a Bruce (que sigue protagonizando la trama menos interesante de la serie). La promesa de "no matar" se la pasa por el Arco del Triunfo cuando termina matando a Ra's. "No soy el héroe que Gotham necesita. Escogí el camino oscuro". Y desde entonces sólo le hemos visto siendo un adolescente insoportable que termina despidiendo a Alfred de su labor como tutor legal. Por su parte, Nygma y Grundy han formado una pareja muy particular, que les ha llevado a coronarse como los reyes del pressing cath de los bajos fondos de Gotham y llevándose una sorpresa al encontrarse allí con Leslie. Leslie es ahora dueña y señora de esos bajos fondos y Nygma está luchando contra The Riddler para mantener su estatus de persona cuerda. ¿Está realmente enamorado de la doctora Thompkins?


La alianza entre Jim y Sophia ha sido una auténtica trampa. La hija del Don lo tenía todo pensadísimo desde el principio (Pyg, fan de 'Chicago', trabajaba para ella) y ahora, no sólo ocupa la cabeza de la familia (antes o después iba a cargarse a su padre), sino que tiene al jefe de policía de la ciudad comiendo de su mano y a su principal oponente en la cárcel. Porque sí, Oswald ha vuelto a ingresar en Arkham, donde va a hacer un nuevo amigo. ¿Y quién es este nuevo amigo? Un viejo conocido: Jerome Valeska, el comodín de 'Gotham', otro que tiene más vidas que un gato y al que estamos esperando que nos lo presenten de una vez por todas como el Joker.

Cuando 'Gotham' regrese (la temporada pasada, tras el parón navideño Fox emitió tres capítulo para irse de nuevo de parón hasta abril, que fue entonces cuando reanudó su emisión) lo hará con muchos frentes abiertos. Jim ejerciendo de capitán de la policía de Gotham al servicio de Sophia Falcone; Butch recuperando su memoria y ¿regresando junto a Tabitha? ¿vengándose de Ed?; ¿Ed enamorado de Leslie o Ed convertido nuevamente en The Riddler? Ojalá vuelva a convertirse en el villano que fue y no en el payaso que es ahora; Oswald y Jerome siendo besties en Arkham y preparando su regreso por la puerta grande. ¿Podremos llamar a Valeska por fin Joker? Y a ese trío de reinas del mal compuesto por Barbara, Tabitha y Selina, que a ver si tienen suerte, se dejan de tonterías y reclaman el lugar que les corresponde. ¿Se les sumará Ivy? Ivy, por cierto, cambiaré por segunda vez de rostro, pues Peyton List ha sido fichada para ser la tercera actriz en darle vida. ¿Veremos por fin a la Ivy que todos queremos? ¿Cuánto tardará en regresar Harvey? ¿Le importará a alguien?

martes, 12 de diciembre de 2017

Represalias


Seguir 'The Walking Dead' cada día cuesta más. Por eso ya he tomado una decisión al respecto: cuando Negan desaparezca de la serie (se supone que al terminar la octava temporada), me bajaré del carro y adiós zombies (la siguiente en caer será 'Fear the Walking Dead'). Y es que no hay nada peor que una serie cuyos capítulos los aprovechas para cualquier cosa menos para verla y prestarle atención. 'The Walking Dead' lleva años siendo un chicle estiradísimo que perdió el saber hace ya demasiado tiempo.

La primera parte de su octava temporada ha sido un auténtico despropósito, toda una tomadura de pelo para el espectador, que ha visto cómo en ocho capítulos no ha pasado realmente nada. De hecho, podríamos haber prescindido de seis episodios, todos los emitido entre la premiere (capítulo 100 de la serie) y la midseason finale. Una midseason en la que ha ocurrido algo fuerte (como siempre, en el último minuto de capítulo), pero que al menos ha tenido acción en formato venganza. 

"Sólo hay una persona que tiene que morir y yo le mataré"
La octava temporada de 'The Walking Dead' comenzó con una serie de saltos en el tiempo que, sinceramente, no pueden importarme menos. Los cebos de 'Aquí hay tomate' eran más interesantes que encontrarnos con un Rick Grimes canoso que vive feliz o con un Rick Grimes de ojos llorosos que supuestamente llora la muerte de su hijo. Menos flashforwards y más acción, queridos míos. No busquéis enganchar al espectador con lo que llegará, intentad hacerle disfrutar con el recorrido, ya se llegará a la meta. Rick está tan cansado de llevar el peso del mundo sobre los hombros (tanto como nosotros estamos cansados de él) que está deseando ceder el testigo al primer idiota que se cruce en su camino. Y Maggie es la que tiene todos los puntos ("Tú me enseñaste a ser alguien que merece la pena seguir" "Después de ésto yo te seguiré").

Hilltop, Alexandría y el Reino se aplican el mantra de las 'Embrujadas', se piensan que el poder de tres les hará libres y sacan adelante su plan para poner fin a los Salvadores. Este plan, que podría haberse resumido en un capítulo (máximo dos), ha durado toda la midseason, hasta que Negan (Eugene mediante) ha salido de su Santuario y ha empezado a recuperar el tiempo perdido. Y mientras, Rick, haciendo fotos con su Polaroid a todo lo que se le pone por delante (¿os imagináis cómo sería el Instagram de Rick Grimes? ¿usaría hastags como #triste o #intenso?). Eso cuando no es secuestrado por la reina de la Chatarra, que está deseando follárselo esculpirle y llevárselo a una playa nudista.


No seré yo el que apoye a Morgan (ese señor que afirma "Yo no muero" y que se irá al terminar la octava temporada a dar por culo con su monserga filosofal a 'Fear the Walking Dead), pero que Jesús, que se ha tomado demasiado en serio su parecido con Jesucristo ("Tendremos que vivir con esta gente después. Vamos a tener que encontrar un camino para la paz") nos venga ahora con que hay que tener piedad frente a los Salvadores, pues como que es un cuento que no me interesa. Menos mal que Maggie pone un poco de coherencia en el tema y está dispuesta a eliminar a sus prisioneros si no le sirven para nada más que para intercambiarlos. Igual que tampoco me interesa la reaparición de ese personaje del que no tenía ni un solo recuerdo y que sólo sirve para dejar claro que el Rey, la Viuda y Rick son los únicos personajes a los que los Salvadores tienen prohibido matar (salvo que sea necesario). 

El Rey es un rey de pacotilla. Un señor con rastas que trabajaba en el zoo y que se erigió como el líder que necesitaba su grupo. ¿No había un nombre más pretencioso, querido Ezekiel? Su trauma  (provocada por la caída de todo su equipo) como falso ídolo ha sido un auténtico coñazo, y encima sólo ha servido para provocar la muerte de Shiva (que casi ha sido la que más pena me ha dado de toda la serie). A Carol le ha tocado ejercer de psicóloga y coach y ha conseguido que Ezekiel siga interpretando el papel que la gente necesita que interpreta. Eso sí, estoy deseando que Negan le ponga a Lucille encima. 


De Negan (que ha estado bastante ausente, por aquello de no saturar al espectador del que iba a ser el gran villano de la función) hemos descubierto detalles de su pasado (sí, ahora), que nos lo presentan como un ser humano con sentimientos (ayudaba los niños, la muerte de su mujer, su incapacidad para evitar que se convirtiese en zombie), pero no tanto (el infiel que engaña a su mujer enferma). Pero claro, luego le escuchas decir cosas como "Matamos a la gente adecuada de la peor forma posible ¡y hacemos que todos lo vean!" o "No he matado a nadie que no tuviera que matar" (en "confesión" a Gabriel) y recuerdas ante quién estás. ¿Cuántos niveles de asco ha ganado Eugene ahora que es "la segunda persona más importante del Santuario"?

Y así llegamos a la midseason finale, con Rick apoyado por los Chatarreros (que no tardan en huir ante el olor a problemas) y viendo cómo su plan se viene abajo al comprobar in situ que Negan y los suyos han abandonado el Santuario. ¡Comienza la venganza! Ezekiel ya está en manos de los Salvadores (después de su gesta heroica liberando a los suyos y dejando a Carol con el corazón en un puño); Maggie sabe que está en sus manos "dar el último golpe", lo que no evita que nuestra mujer fuerte preferida se derrumbe. Dwight confiesa a Daryl que los Salvadores no salieron por su culpa, sino que es Eugene el único responsable. Y mientras, el propio Eugene, ayuda a escapar a Gabriel y Karson.


Pero lo mejor se lo dejan para el final: Alexandria recibe la visita sorpresa de Negan, a quien Carl frena para llevar a cabo su propio plan de escape. Rick se enfrenta una vez más a Negan y vuelve a desaprovechar la oportunidad para matarle. En cambio, se aleja de él, se reencuentra con Michonne y se reúnen en las cloacas con Carl, que tiene una noticia que darles: ha sido mordido por un zombie. Ese mordisco, afortunadamente, no se produce ni en piernas, ni brazos, ni manos, ni pies. Es en el costado, es decir, en una zona de difícil (por no decir imposible) amputación, lo que quiere decir que Carl tiene los días contados. ¿Acaso no es motivo de celebración? Carl ha cumplido su función, se ha convertido en una versión 2.0 de su padre ("A veces los hijos tienen que encontrar su propio camino para mostrarles a sus padres el rumbo") con su muerte dará la puntilla final a las ansias de venganza de Rick.

En Febrero 'The Walking Dead' regresará con la emisión de la segunda parte de su octava temporada. Comprobaremos si Aaron y Enid consiguen el apoyo de Oceanside, si Gabriel y Karson escapan aprovechando la inesperada ayuda de Eugene y si el Reino, Hilltop y Alexandría son capaces de recuperarse del último golpe de los Salvadores. Además, seremos testigos de la muerte de Carl y de la más que probable (y esperada) muerte de Negan. Así, escrito, puede hasta sonar bien. La triste realidad será que volveremos a tener 8 capítulos eternos y repletos de relleno insustancial, en los que sólo se producirán giros y momentos importantes en sus últimos minutos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La trampa de Flash


'The Flash' por fin ha decidido dejar atrás a los villanos speedsters. Le ha costado cuatro temporadas, pero está hecho. Este año la serie más vista de la CW (y del universo DC de la cadena) ha recuperado el ritmo perdido en el pasado y, no sólo ha incorporado a un nuevo miembro a su equipo (que no se vuelvan locos, a ver si con tanto meta al final 'The Flash' se va a convertir en los circos que son 'Arrow' o 'Legend's of Tomorrow'), sino que su(s) villano(s) de temporada es(son) alguien completamente diferente a los anteriores. E infinitamente más inteligente(s).

Una serie como 'The Flash', que en el fondo no deja de ser un procedimental que tiene al meta de la semana como rival a batir, se beneficia tremendamente de tener una trama serializada de la que vamos conociendo detalles conforme avanza la temporada. Y su cuarta tanda de episodios (de la que se han emitido los primeros 9) no es una excepción. El Samurai fue la primera pista; la aparición de los meta del autobús la segunda. Podríamos considerar el renacimiento de Flash como la tercera. Además de esta trama, hemos sido partícipes de todo lo relacionado con Caitlyn y Frost Killer, a quien parece haber cogido el tranquillo y que sólo aparece cuando se le necesita. Amunet (Katee Sackhoff) ha sido la otra gran villana de lo que llevamos de temporada. No tengo ni idea de si su presencia va a ser habitual cuando regrese la serie del parón, pero así lo deseo.


Antes de entrar en profundidad en todo lo relacionado con el villano, no quiero pasar por alto lo que han vivido como pareja Iris y Barry ("Tú no eres Flash, Barry. Nosotros lo somos"), con visita a terapeuta incluida (qué intensos son para ser tan jóvenes). La boda (oficiada por John Diggle, ¡HORROR!) ha llegado antes de lo esperado y lo fuerte es que ni siquiera se ha producido en un capítulo de la serie, sino que se celebró, así, sin invitados NI NADA (¿en serio Iris se casaría sin la presencia de su padre?) en el capítulo de 'Legend's of Tomorrow' correspondiente al crossover de esta temporada (la boda oficial tampoco se hubiese producido en 'The Flash', sino que fue en 'Supergirl'). Asumido esto (y que los pesados de Felicity y Oliver, no solo no confirmaron su asistencia a la boda hasta UN DÍA ANTES, sino que les robaron protagonismo casándose a la vez que ellos y les regalaron una máquina de café que ni siquiera estaba en la lista de bodas), tenemos ya casados a Barry e Iris. ¡Bien por ellos! (El capítulo de las despedidas de solteros fue especialmente divertido, con Barry borracho y las chicas empoderadas).

Por el camino nos hemos despedido de Wally (¡BIEN!), Joe y Cecile van a ser padres (¿WHAT?) y hemos dado la bienvenida a Ralph Dibny (Hartley Sawyer), el nuevo (y acertado) fichaje del #TeamFlash. Y así hemos llegado a desvelar la identidad de nuestros villanos: el matrimonio DeVoe, formado por The Thinker (Neil Sandilands) y The Mechanic (Kin Engelbrecht). Ellos han sido los responsables del ataque del Samurai, del regreso de Flash y del accidente del autobús que convirtió en meta a 12 personas diferentes (¡qué maravillosa Becky!). Una vez descubierto su plan ("expandir la mente hasta una capacidad infinita"), y sabiendo que en principio querían con ello salvar a la Humanidad (no sé si ésto sigue en pie), los DeVoe han dado un paso adelante sacrificando a Sandilands y sustituyéndole por Kendrick Sampson, un nuevo meta amigo de Caitlyn que además tiene poderes telepáticos. Y todo por obra y gracia de Amunet.


'The Flash' se ha despedido hasta el 16 de Enero con la detención de Barry, al que han cargado con la muerte de DeVoe (qué bien traída toda la trama). Imagino, por tanto, que descubrirán que el personaje de Sampson es ahora villano. Y terminaremos de conocer la identidad del resto de metas convertidos en el autobús además de la continuación del plan de los DeVoe.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El reino de la oscuridad


Con su tercera temporada 'Supergirl' tiene una tarea complicada. Superar la que fue su primera tanda de episodios (emitida en CBS) es fácil; pero hacerlo con respecto a la segunda (o simplemente igualarla), le está costando lo suyo. Tal vez sea el hecho de que el villano de la temporada no ha hecho su aparición oficial hasta el 9º episodio (la winter finale); o porque el año pasado disfruté muchísimo con la química entre Melissa Benoist y Chris Wood; o puede que haber indagado tanto en las tramas personales de sus personajes haya bajado el nivel. O, simplemente, y quiero pensar que es la verdadera razón, este año 'Supergirl' ha necesitado un (demasiado extenso) prólogo para ayudar a introducir al espectador en su tercera temporada.

La temporada comenzó haciéndonos disfrutar de Cat Grant en su nuevo papel como Secretaria de Prensa de la Presidenta de los EEUU: "Cualquier niño de tercer curso sabe que el calentamiento global es la mayor amenaza de nuestro tiempo. Y me alegro de informar de que la capacidad intelectual de nuestra Presidenta no es inferior a la de un niño de 8 años". Qué pena haber perdido un personaje como el de Cat y cuánto mejora la serie cuando aparece de visita. La crisis personal que atravesaba Kara tras la separación de Mon-El al final de la anterior temporada le llevó a renunciar a su trabajo y a obligarse a sí misma a no ser humana. Esta crisis coincidió con los preparativos de boda de Alex y Maggie, que terminaron en agua de borrajas porque la pareja se vio obligada a separarse al ser conscientes de que no querían lo mismo (Alex quería ser madre y Maggie tenía claro que sudaba del tema a lo grande). Lo cierto es que la despedida les quedó tan bonita como dolorosa: "No sabía que pudiera ser feliz. O aceptarme a mí misma. No habría llegado aquí de no ser por ti".


Mientras, Lena compraba CatCo y convertía a Samantha Arias (Odette Anable) en su sustituta como cabeza visible de L-Corp. Y Hank se veía obligado a regresar a Marte, donde se reencontró con su padre, al que trajo a vivir a la Tierra. ¿Cómo es posible que los capítulos que se centran en Hank sean siempre los más aburridos y flojos de las temporadas? ¿Cuándo se darán cuenta de que no nos importa Hank como para tener que soportar sus traumas? El capítulo del padre de Hank fue también el capítulo del insoportable padre de Maggie (que le visitó cuando la boda seguía en pie). Y es entonces cuando conocimos a Thomas Coville (Chad Lowe), líder de los hijos de Rao y superviviente del accidente de avión que llevó a Kara Danvers a sacar a la luz a Supergirl. Coville sería un personaje episódico más de no ser por la importancia de sus palabras en la winter finale

Primero hablemos un poco más a Samantha Arias y su hija Ruby (Emma Tremblay). ¿No es sumamente extraño que días (semanas) después de conocerse, Kara y Alex ya se consideren a sí mismas como "tías" de Ruby? ¿Soy el único que piensa que Samantha y Alex van a terminar enrolladas? En esta trama lo realmente extraño han sido los sueños de Samantha, que ya nos iban dejando ver que el suyo iba a ser un personaje importante. Por si estas pistas no fuesen suficientes descubrimos que, al igual que Kara, era adoptada, despertando las alarmas de aquel tercer personaje que abandonó Krypton antes de su desaparición. Y ya, el hecho de que le disparasen y no sintiese nada era un claro caso de "aquí pasa algo". 


El capítulo de la reaparición de Mon-El fue el capítulo en el que descubrimos la verdadera identidad de Samantha. Pero vayamos por partes. Volver a ver a Mon-El (¡ays!) fue una de las cosas más bonitas de la temporada, aunque la alegría nos duró más bien poco al descubrir que estaba casado y que, si bien en la serie sólo habían pasado 7 meses desde su despedida, para él habían transcurrido 7 años (que vivió en el siglo 31). Ver juntos a Kara y Mon-El sin estar juntos, además de raro, como que hasta dolía (no sé si será un rollo raro mío, pero la serie ha conseguido que vea a Mon-El como a un ex que regresa dándote la peor noticia posible). "Esto es peor que lo peor que me había imaginado. Y es que tú me mires sin amor en tus ojos". Es una cursilada de narices, pero qué cierto es.

Regresemos a Samantha: su madre adoptiva le cuenta que le encontró en una nave y, por cuestiones de azar, la propia Samantha termina encontrando su propia fortaleza, en la que finalmente descubre su auténtica identidad: Reign. "Eres la culminación de siglos de trabajo, un ser diseñado para un propósito: ejercer justicia. Tu justicia destruirá el mundo de los hombres". Aunque lo mejor de este mensaje es la postdata: "Tu descendencia ha sido un desafortunado error. Pronto la olvidarás". La trama Reign se vio interrumpida por el crossover "Crisis en Tierra X", en el que Supergirl tuvo todo el protagonismo que se le negó en el de la temporada pasada. Lo único relevante para la serie fue que Alex tuvo por primera vez un rollo de una noche (se acostó con Sara Lance).


Y así llegamos a la winter finale: en plena Navidad (qué metido con calzador el crossover, no cuadrando para nada con la línea cronológica de 'Supergirl') y para descubrir que Mon-El y su mujer Imra (Amy Jackson), inspirados por Supergirl y haciéndose llamar 'La Legión' (¿tendrán una cabra?), luchan por mantener la paz en la Tierra (y las estrellas) del siglo 31. Lena y James se enrollan (inesperado, ¿eh? #no) y Kara les da las gracias a Lena y Samantha por ser sus primeras mejores amigas. Lena, sí. ¿Pero Samantha? Hija, Kara, que la conoces de hace 2 días. Sólo tiene sentido esta amistad tan improvisada para hacer hincapié en el drama que supone que las nuevas mejores amigas sean ahora enemigas a muerte. El Fin de los Días ha llegado y Reign es la encargada de llevarlo a cabo: "No eres un dios. Ni yo soy el demonio. Todo lo que soy es la verdad. Y la justicia. Y la muerte. Y reinaré". Y dicho esto, Reign se marca un drop the mic que deja a Supergirl en el peor de sus momentos.

El 15 de Enero 'Supergirl' regresará para continuar la emisión de su tercera temporada. Y espero que, ahora que tenemos villana oficial, la temporada mejore. Supergirl saldrá adelante y descubriremos qué une a Morgan Edge (Adrian Pasdar) con Samantha Arias/Reign. ¿Podría ser el padre de Ruby? ¿O ya sabemos quién es el padre y no me acuerdo porque fue un dato irrelevante? ¿Cuántos episodios más sufriremos viendo juntos a Kara y Mon-El sin ser cuquis como sólo ellos saben?

viernes, 1 de diciembre de 2017

Cuando los momentos felices son también un poco tristes


'This is Us' ha confirmado con los diez primeros capítulos de su segunda temporada que es uno de los mejores dramas (de network) en emisión. Y uno de los más vistos. Este año ha alcanzado la regularidad que el año pasado perdió tras el parón navideño (antes de lanzarse de lleno en el drama William), cuando nos ofreció sus peores episodios. Pero lo de esta temporada no tiene nombre, y es que parece claro que 'This is Us' no va a tocar techo. Al menos de momento.

La segunda temporada de 'This is Us' comenzó haciéndonos pensar que saldríamos de dudas definitivamente en torno a la muerte de Jack y, si bien es cierto que ya conocemos los detalles de la misma, todavía quedan agujeros en esa historia que, imagino, iremos rellenando conforme avance la temporada. Lo que sí hemos presenciado ha sido la confesión que Jack realizó a su mujer respecto a su adicción al alcohol ("Llevo borracho semanas") y la respuesta que le dio Rebecca ("Eres mi marido y yo soy tu mujer y si tienes un problema lo arreglaremos juntos"), además de ver cómo le presentó su problema a su hija Kate.


Kevin, Kate y Randall han protagonizado la trilogía de 'This is Us': tres capítulos centrados cada uno en uno de los hijos de Jack y Rebecca (Número 1, Número 2 y Número 3 respectivamente). En cada uno de ellos la trama dramática de cada personaje ha estallado y ha abierto un nuevo camino a su futuro. Así pues, Randall, Beth y las niñas han tenido que decir adiós a Déjâ después de todo lo vivido para conseguir su adaptación a la familia. Esta trama nos ha mostrado a un Randall en su versión moñas como padre, lo justo para que el espectador sintiese cierta vergüenza al verle y escucharle en determinadas situaciones, pero teniendo presente en todo momento lo padrazo que es. Sin dejar a un lado a Beth (ojalá se valorase más el trabajo de Susan Kelechi Watson). ¿Qué historia traerá el niño que suponemos ocupará el puesto de Déjà?

William sigue presente en la serie a través de flashbacks que nos descubren más detalles sobre su pasado que desconocíamos, o conversaciones que tuvo con Randall y de las que no teníamos conocimiento. Especialmente bonito ha sido ese what if que relata William a su hijo y que podría haber cambiado su relación cuando éste tenía 9 años. Lo que no ha cambiado es la relación entre Kate y su madre, que no tardó en aparecer cuando descubrimos que había perdido el bebé. "¿Cómo puede ser tan triste? Ni siquiera conocí al bebé". El abrazo que se dieron fue especialmente emotivo. Que Toby (¡qué bonito fue su conversación de petición de mano con Jack!) y ella vayan a seguir intentándolo es buena noticia.


Y por último Kevin, heredero de los demonios de su padre y el personaje que mayor cambio está sufriendo. Siento debilidad por Kevin y su capítulo ha sido mi favorito de la trilogía. Por eso no me gusta ver lo que está pasando con él. Le hemos visto en el momento más alto de su carrera profesional (superó su momento como fenómeno televisivo, vivió con éxito el teatro y ha terminado trabajando codo con codo junto a Sylvester Stallone) y que le ha llevado a su peor momento a nivel personal: su adicción a los analgésicos (el miedo a perder su futuro viene directo del pasado) y separarse de Sophie. "No sé cómo ser un marido para ti. No sé cómo ser un padre para nuestros hijos. Te estoy diciendo que cuando...cuando sueño con nuestro futuro juntos...Sophie, es una pesadilla". 

Ahora que Kevin es consciente de su problema y estás dispuesto a hacerle frente ("Necesito que alguien me ayude"), se ha encontrado con que es el peor momento para confesarse ante su familia. Imagino que su detención será lo que le obligue a contar la verdad. Que Tess estuviese en el coche me sobra completamente. No era necesario aportar más drama a una situación como ésta. El 2 de Enero 'This is Us' regresará con la segunda mitad de su temporada (8 capítulos), en los que además de continuar con las historias de Kevin (rehabilitación), Kate (boda) y Randall (adopción) imagino que conoceremos más detalles del pasado de Jack (¿y ese hermano secreto?) y del cómo se fraguó la relación entre Rebecca y Miguel (ya sabemos que todo comenzó la noche del nacimiento de Tess).

martes, 28 de noviembre de 2017

Todos somos uno


Los amantes del cine de terror (y del slasher en particular) celebramos el año pasado el estreno de 'Slasher', serie canadiense que supuso el estreno de la cadena (estadounidense) Chiller en el terreno de la ficción. Su primera temporada (compuesta por un total de 8 episodios), pudo verse una vez concluida en Netflix. Su segunda temporada ha tardado en llegar (lo hizo el pasado 17 de octubre) y ha vivido un cambio de cadena y de distribución, pues ahora es Netflix la poseedora de sus derechos (y que la tiene en su catálogo como serie original propia).

Su primera temporada (que nos descubrió a esa mamarracha llama Katie McGrath a quien podemos ver en 'Supergirl'), que tenía como villano al verdugo de Waterbury, fue bastante disfrutable y cumplió con las expectativas. La segunda (también de 8 capítulos), con el sobrenombre de 'Guilty Party' ('Slasher' es una serie antológica, por lo que las temporadas no comparte ni trama ni reparto), ha dado un par de pasos adelante con respecto a la primera, ha abrazado el gore y la violencia y nos ha hecho disfrutar a lo grande.


La historia es sencilla: cinco años después de haber vivido un trágico acontecimiento en los alrededores del campamento de verano en el que trabajaban como monitores ("No quiero ser mayor. Quiero ser monitora de campamento siempre" "Yo creo que hacerse mayor tiene que molar"), un grupo de jóvenes regresa al lugar para eliminar la prueba que les vincula con aquel hecho. El campamento ya no es tal y ahora alberga una comuna una casa en la que conviven los miembros de una secta una familia (cada uno con su particular situación personal), a quienes tendrán que ocultar sus verdaderas intenciones. El trágico acontecimiento al que me refiero es el juicio al que sometieron a Talvinder (Melinda Shankar) "por ser una puta zorra". Para que nos entendamos: Talvinder es a 'Guilty Party' lo que Alison DiLaurentis a 'Pretty Little Liars'. Pero el espectador no termina de descubrir lo mala que es Talvinder hasta que vamos conociendo, mediante flashbacks, las putadas a las que sometió a sus amigos. Amigos

A partir de aquí spoilers de 'Slasher: Guilty Party'. Si desconoces el (loquísimo) giro que toma la serie en su desenlace, no sigas leyendo.


Las intenciones de 'Guilty Party' quedan claras cuando, poco después de empezar su primer capítulo, vemos morir (siendo atravesado por una motosierra) a Gene (el guapísimo Jefferson Brown). La suya es la primera muerte de una larga lista, a cual más sangrienta y dolorosa. Ninguno de los habitantes de "We live as one", el nombre de la comuna de la casa, está a salvo. Ni siquiera los recién llegados, que despiertan las sospechas de la secta familia. Pero cuando aparece el cadáver de Andi (Rebecca Liddiard), una de las antiguas monitoras, la locura estalla el dejar claro que cualquiera puede convertirse en la siguiente víctima. Pero, ¿quién es el (o la) responsable de semejante festival de vísceras (que las hay en grandes cantidades)?

Como en toda película (o serie) que se centre en un asesinato (o en una serie de asesinatos), todos los personajes son posibles asesinos hasta que se demuestre lo contrario. O lo que es lo mismo: hasta que mueren. Así van cayendo todos, uno a uno después de que conozcamos su pasado (especialmente rocambolesco es el de Glenn [Ty Olsson], que incluye cierto momento en un autobús difícil de olvidar y la consecuencia derivada del descubrimiento de su verdad) y, o bien las razones que les llevaron a "We live as one" (si hablamos de uno de los miembros de la secta) o bien la forma en la que rehicieron sus vidas tras lo ocurrido con Talvinder (si es uno de los monitores). Lo mejor que tiene 'Guilty Party' es a sus personajes: una colección de insoportables (mención especial para Renée [Joanne Vannicola] y Antoine [Christopher Jacot], las razones de ser de "We live as one": "Nuestro matrimonio no fue convencional pero nos queríamos") que te llevan a desear su muerte y a aplaudirla mientras está sucediendo.


Cinco son los personajes que llegan vivos hasta la season finale. Entre ellos está el asesino. El plot twist llega al descubrirse que uno de ellos ni siquiera está vivo y que sólo vive en la cabeza de otro de ellos. Wren resulta que es en realidad Owen ("Nosotros pagamos su castigo, así que una muerte dolorosa y lenta es justo lo que se merece este mierda"), el monitor al que cargaron con la muerte de Talvinder y que se suicidó estando en prisión y Judith (Leslie Hope) es su madre. Wren es un personaje que vive en la imaginación de su madre (de ahí que ningún otro personaje hable con él y que cuando ven a Judith hablando sola sonrían), que se vuelve loca convirtiéndose en su hijo y vengando su muerte. "¡Mamá, haz justicia!"

Lo fuerte es que, aunque no vemos cómo ni cuándo llegó Judith a "We live as one" sí sabemos que es la única a la que le dejan tener medicamentos en casa, dejando caer que conocían su situación mental ("Ahora soy una mujer mucho más fuerte de lo que era antes de llegar aquí y quieres usar mi pasado en mi contra"). ¿Por qué nadie se planteó que la loca pudiese ser la asesina? ¿Fue alguien capaz de pillar este giro? Porque he de confesar que yo sí me olí que Wren (del que también sospeché que era Owen) fuese hijo de Judith y que tuviesen algún tipo de relación sexual muy retorcida. 


Así que al final las únicas supervivientes son las mujeres: Judith (por razones obvias), Keira (Madison Cheeatow), la enfermera/doctora de la casa y Dawn (Paula Brancati), dueña y señora de 'Guilty Party' y auténtica final girl de la historia. Aunque no por mucho tiempo, ya que Judith/Owen tienen planes para ella en el momento en el que recupere la libertad (Dawn no sólo es una mujer fuerte sino que además es sincera y humana y termina confesando la verdad a las autoridades). Ojalá tengamos tercera temporada de 'Slasher' el año que viene.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Druidas y Shannaras


'The Shannara Chronicles' ha vivido en su segunda temporada una mudanza al pasar de la MTV a Spike. No contentos con este cambio, su segunda tanda de episodios ha llegado año y medio después de que terminase la primera. ¿Conclusión? Ha sido un soberano fracaso de audiencia (los seis últimos capítulos se han emitido a razón de doble episodio semanal). Pero aun así, la temporada ha cerrado con un "continuará", lo que deja la puerta abierta a su continuación. Lo cierto es que su final ha sido tan cerrado que su cancelación no sería todo lo dolorosa que cabría esperar (vale, sí, en el último minuto y medio abren la trama de la que sería la tercera temporada, pero no nos hemos quedado a medias con ningún gran enigma).

Es una pena que 'Shannara' haya pasado tan desapercibida, pues se trata de un cruce low-cost entre 'El señor de los anillos' y 'Juego de Tronos', teniendo, como ambas, origen literario. Un drama de aventuras juvenil entretenidísimo y en el que no dejan de suceder cosas (por la cantidad de muertes inesperadas que se producen en la segunda temporada podría compararla con la primera de 'The Vampire Diaries'). Su primera temporada contó con un trío protagonista que en la segunda ha quedado reducido a pareja (aunque luego se hayan sumado más personajes). Y, sino fuese por el último minuto de la season finale, pensaría que en la tercera tendríamos un único personaje protagonista superviviente del trío original.

A partir de aquí spoilers de la segunda temporada de 'The Shannara Chronicles'. Si no conoces la importancia del Pozo del Cielo, no sigas leyendo.


Este año hemos conocido a Cogline (Andrew Grainger), un personaje del pasado de Eretria (que se ha convertido en dueña y señora de la temporada) que le ha ayudado a conocer su historia. Así pues, hemos descubierto que es descendiente de la secta conocida como Los Niños del Armaggedon, superviviente de las Grandes Guerras. ¿Qué tiene de particular ser una Niña del Armaggedon? Ser un híbrido entre humano y demonio, lo que le hace susceptible de ser corrompida por cualquier ser con magia oscura. Como así ha ocurrido una vez el Señor de los Hechiceros se ha alzado gracias a Bandon. Porque sí, el que en la primera temporada estaba llamado a suceder a Allanon, se ha confirmado como villano, aunque ha terminado muerto a manos de su Maestro.

Al #TeamShannara (compuesto por Eretria y Will) se han sumado Lyria (Vanessa Morgan, a quien podemos ver en la segunda temporada de 'Riverdale') y Mareth (Malese Jow); la primera, heredera del reino de Leah, y la segunda, hija de Allanon y de la hermana del rey Eventine, lo que, tras la muerte del Rey Ander, le convierte en sucesora al trono. Sí, (sexy) Rey Ander ha muerto protagonizando el primero de los regicidios de la temporada. Una pena, aunque Aaron Jakubenko no estaba tan guapo como en la primera temporada y su protagonismo había quedado bastante reducido. El segundo regicidio ha sido el de la Reina Tamlin (Caroline Chikezie), madre de Lyria. No me digáis que no parecían Rihanna y una de las Little Mix.


La esperada guerra entre la luz y la oscuridad ha sucedido. Y a pesar de la cantidad de bajas que se han producido esta temporada (no olvidemos a Catania, a quien llegan a resucitar para morir por segunda vez), el bien ha triunfado sobre el mal. Una vez más. Y eso que no se lo han puesto nada fácil. El Señor de los Hechiceros (con el rostro de un Allanon muy chungo y con muy mal color) ha ido ganando poder a la vez que Allanon perdía el suyo en detrimento de su hija, llamada a ser el próximo druida. La culminación de esta transmisión de poderes se ha producido con la muerte del hasta ahora último druida a manos del Señor de los Hechiceros, que ha arrasado allí por donde ha pasado (y sino que se lo pregunta al General Riga).

Como no soy lector de los libros de 'Shannara' pensaba que la temporada terminaría con el triunfo del plan del Señor de los Hechiceros y que la tercera consistiría en eliminar todo el mal expandido a través de las aguas del Río de Plata. Pero no: el sacrificio de Will tras eliminar al villano ha servido para asegurar el triunfo del bien. Y así hemos dejado las cosas: con Lyria convertida en reina (compuesta y sin pareja) y dispuesta a reconstruir Leah ayudada y protegida por Jax (Gentry White); y con Eretria (recuperada pero sabiendo que sigue siendo susceptible a la oscuridad) y Mareth (dispuesta a convertirse en la mejor druida posible) ayudadas por Cogline. Éste hubiese sido un bonito final feliz para la historia, pero en el último momento descubrimos que Mareth siente, a través de las piedras élficas, que Will sigue vivo. Efectivamente: Will está vivo y, aunque no sabemos dónde, sí sabemos que está en un lugar ¿custodiado? por demonios alados.


'The Shannara Chronicles' ha dicho adiós con un "continuará" que da alas a su posible continuación, pero con unas audiencias que ponen en bandeja su cancelación por parte de Spike (que todavía no se ha pronunciado respecto a su futuro). Aunque no tengo ninguna esperanza de que así vaya a  suceder, cruzo los dedos para que podamos disfrutar de una tercera temporada.