lunes, 21 de junio de 2010

Mistresses


El ritmo al que he devorado esta serie británica pone de manifiesto lo que me ha gustado. Vale que su primera temporada fue extraordinaria, y la segunda ha tenido un bajón, pero la valoración global sigue siendo más que positiva. (Spoilers de la segunda temporada).

Las vidas de sus cuatro protagonistas no podían seguir siendo las mismas después de su primera temporada, pero el cambio sufrido por alguna de ellas es más que radical.


Por ejemplo, Siobhan, comienza la temporada ya habiendo dado a luz a su bebé, Elsa. Hasta aquí todo bien. Lo fuerte llega cuando vemos que Hari (marido) y Dominic (ex-amante y padre de Elsa) comparten tiempo juntos en casa, como si todo fuese normal. A todo esto hay que sumarle que Siobhan y Hari llevan 18 meses durmiendo en camas separadas, y aunque hacen vida en común, les separa un abismo. Ahora Siobhan se va de casa por las noches para ir al bar de un hotel a buscar hombres con los que acostarse. Allí conoce a Tom McDormack, con el que establece una norma: "nada de nombres". Pero a este señor le ha dado fuerte con Siobhan, y termina solicitando sus servicios como abogada para que lleve su divorcio. Entre medio, Hari y ella van a una consejera matrimonial, y cuando parece que arreglan las cosas, Hari recibe unas fotos en las que se ve a Siobhan y a Tom juntos. La misma historia otra vez. Hari (al que convierten en un ser patético y muy cansino) termina abandonando a Siobhan y a Elsa (previamente había pedido la custodia de un bebé que ni siquiera es suyo). Siobhan termina sola, con la única compañía de Elsa, y con Dominic como apoyo incondicional.


Otra que también sufre un cambio radical es Trudi (que termina rayando la insoportabilidad). Después de haber entregado a su marido Paul a la policía, comienza una relación más estable con Richard. De hecho, se mudan él y su hija Amy a la casa de Trudi. Lo peor empieza cuando Trudi descubre que Richard lleva meses ingresando 3000 libras a su cuñada. Depués de un montón de malentendidos y mentiras, descubrimos que la mujer de Richard no le abandonó, sino más bien fue el quién la abandonó, tras mostrar su mujer primeras síntomas de Alzheimer. A Trudi le entra un sentimiento de culpa que le lleva a cortar con Richard y echarle de casa (el pobre aún no había vendido la suya). Es entonces cuanto Trudi se enrolla con su jefe/compañero de trabajo. Sí, Trudi ha empezado a trabajar como pastelera. Lucas es un bombón en su vida, y en realidad nos es mas que un comodín que tenía guardado Trudi hasta volver con Richard, porque sí, terminan juntos otra vez. Hasta que no se casen no paran.

Estas dos son las mistresses que sufren los cambios que más insoportables las hacen.


Katie, después del varapalo sufrido la temporada pasada, omienza una nueva vida en el Hospital en el que trabaja un compañero suyo de la carrera, Jack, un médico de éxito, y casado con Megan. A la ecuación hay que añadir a Dan, otro médico del hospital, con el que Katie comienza una relación. Paralelamente, Jack le muestra a Katie que no la ha olvidado en todos estos años y la besa. Por supuesto terminan acostándose varias veces a espaldas de sus respectivas parejas. Hasta que Dan les descubre tontamente, y sus vidas de ensueño terminan derruídas (por pocos minutos). Katie y Dan, según la última imagen de la temporada, vuelven, y probablemente se vayan a Sidney, ya que Dan pasará allí 12 meses por razones de trabajo. Dentro de todo lo que le ocurre a Katie, es la más normal, junto a Jessica, de las cuatro.


Y por último tenemos a Jessica, que comienza la temporada....¡¡¡casándose!!!....¡¡¡y con un hombre!!! Después de la montaña rusa que vivió la temporada pasada, ha encontrado a su hombre perfecto, Mark, rico empresario e igual de libertino que su mujer. Su acuerdo es que pueden acostarse (una sola vez) con quien quieran. Vamos, que son unos modernos y su matrimonio es muy abierto. Todo hasta que Jess descubre a Mark liándose con su secretario (otra de sus normas es que no tienen que pillarse en pleno fregao). Jess le pide a Mark que le quiere solo para ella, y que cambie. Él lo intenta, pero como todos sabemos, la cabra tira pa'l monte. Así que ella le deja justo cuando descubre que esta embarazada (genial escena). Tras una declaración de intenciones como dios manda, Mark consigue recuperarla, aunque por el camino ha perdido todo su dinero por un mal negocio. Y no quiero olvidarme de Simon, que sigue siendo jefe de Jessica, y que como personaje crece muchísimo.

Puedo haber dado la sensación de que ha sido una temporada demasiado drástica. En parte así ha sido. Sus protagonistas han cambiado irremediablemente, pero siguen siendo especiales (sobretodo Katie y Jess). Así que, cuando en enero estrenen su tercera y última temporada, allí estaremos.

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